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Tejido empresarial canario | JSP, 57 años de historia

El imperio de la leche se tambalea

La empresa JSP, con 57 años de historia, solicita el preconcurso de acreedores y negocia la entradade un inversor | Esta compañía canaria comercializa marcas como Celgan o Millac

El imperio de la leche se tambalea |

El imperio de la leche se tambalea |

La crisis económica desatada como consecuencia de la pandemia de la Covid-19 puede ser la puntilla que derribe a JSP. Una empresa netamente canaria que después de décadas de gloria y expansión lleva unos años arrastrando problemas y dando tumbos. El impero lácteo, fundado en 1964 por José Sánchez Peñate, presentó esta semana un preconcurso de acreedores y anunció la posible entrada de un inversor, cuyo capital podría salvar a la empresa de sus problemas financieros. El preconcurso impide a los acreedores instar el concurso necesario ante los tribunales, pero no intentar cobrar sus deudas. Entre ellos, están los trabajadores, quienes siempre han pensado que trabajaban en familia porque así es la filosofía de la empresa. 

Fin de partida, o inicio de una nueva. JSP rezuma historia, pero la empresa se apaga. La pandemia puede ser el tiro de gracia, pero sería mucho engañarse teniendo en cuenta que el imperio lácteo fundado por José Sánchez Peñate da tumbos desde hace ya casi nueve años. En ese tiempo, aparte de los problemas de mercado y financieros, don José, que así es conocido en el mundo empresarial de las Islas, ha dilapidado quizá el principal activo con el que contaba: la confianza de una plantilla que llegó a creerse aquello de que eran una familia. Esta semana, la mercantil, autoproclamada principal industria canaria, presentó concurso de acreedores y anunció, por enésima vez, la llegada de un inversor que salvará a todos del desastre.

Los trabajadores desean que así sea. Ya no esperan otra cosa, porque desde 2012 les han contado de todo. Ángel Yanes es el presidente del comité de empresa y pronto cumplirá 33 años en la compañía. Hasta 2018 intentó mantener un pie en cada orilla. “Queríamos que esto saliera adelante”, relata no sin la tristeza propia de quien ha embarcado a sus compañeros en un descuelgue salarial para salvar los puestos de trabajo para, a renglón seguido ver despedidos a un buen número de ellos. Fue el día en que los empleados entendieron que todo había cambiado y que ya no podían creer nada de nadie.

La plantilla está dispuesta a negociar si se desvincula KPMG y la familia Sánchez

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Yanes tiene a KPMG entre ceja y ceja, porque opina que desde que “la cabezonería” de don José colocó a personal de la consultora en la planta noble, todo se vino abajo. Tocaba traer el negocio a los tiempo modernos. Si las formas fueron malas es una cuestión opinable, que la nave continuó navegando al pairo es una evidencia.

“Fuera la familia Sánchez”

Ni jugarretas –ajuste de plantilla en el argot– como la de 2018 sirvieron para endereza el rumbo. “Seguimos queriendo que esto salga adelante, sentarnos a negociar con el inversor, pero siempre que se desvinculen KPMG y la familia Sánchez”, asegura el representante de los trabajadores de JSP.

El preconcurso impide a los acreedores instar el concurso necesario ante los tribunales, pero no intentar cobrar sus deudas. Los trabajadores están entre ellos. En febrero el TSJC vino a decir a la empresa que dejara de marear la perdiz y pagara todo lo que debía a sus empleados. Resulta que el descuelgue pactado en 2018 se siguió aplicando –unilateralmente– en 2019 “porque la cosa seguía mal, nos decían”, rememora Yanes. Como resultado de todo ello, una sentencia que obliga a la mercantil a pagar la deuda –otra– millonaria que mantiene con los trabajadores.

El 10 de abril han convocado una protesta frente a la sede del Cabildo de Tenerife. “Para que nos oigan reivindicar lo que es nuestro y no nos pagan”, relata Ángel Yanes. El Gobierno canario está al corriente, y no quiere ni oír hablar de tener en el paro a otros 500 canarios. Es una de las tablas de salvación a la que se agarra don José, por los viejos tiempos, porque nunca se casó con nadie pero bailó con todos (los políticos) los que se pusieron a tiro.

JSP es una empresa netamente canaria arraigada en la sociedad de las Islas desde hace más de cinco décadas. Desde sus inicios, no ha dejado de innovar en sus procesos de fabricación con el objetivo de mantener los niveles de calidad de todos sus productos. Esta filosofía le ha permitido crecer y, en la actualidad, cuenta con cinco fábricas, una envasadora, seis almacenes y una panadería. Actualmente, el grupo está formado por cuatro empresas: tres dedicadas a la fabricación y distribución en el sector alimentario y una perteneciente al sector turístico. Esta compañía canaria ha llegado a romper las barreras del mercado nacional y exporta varios de sus productos elaborados en el Archipiélago a Mauritania, donde Millac es una de las primeras marcas de leche.

Los trabajadores convocan el 10 de abril una protesta frente a la sede del Cabildo de Tenerife

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A principio de los años 60, el perito mercantil José Sánchez Peñate, natural de la Vega de San Mateo, se dedicaba profesionalmente a la representación de legumbres, vinos a granel, arroz y sardinas. Pero, al mismo tiempo, también comercializaba seguros y se especializó en negocios relacionados con el agua. Sánchez Peñate pasó unos años ampliando la cartera de productos que distribuía y empezó a importar quesos desde Holanda, productos cárnicos desde Dinamarca, leche en polvo desde Bélgica e Irlanda, café y leche condensada. En 1964, decidió fundar en Gran Canaria la empresa JSP, con la ayuda de su hijo José Sánchez Rodríguez, actual presidente de la compañía, y la participación de la familia Molina.

La compañía distribuía diversos productos alimenticios y rápidamente se adaptó a las necesidades del mercado, por lo que se centró en el sector de la leche y los derivados lácteos, ya que entonces la producción de leche fresca de las Islas solo cubría en 20% de la demanda. Comenzaron con la venta a granel en un pequeño almacén ubicado en el barrio de Guanarteme y poco después se trasladaron a Miller Bajo, donde instalaron su primera envasadora. Este paso adelante que dio la empresa a mitad de los años 60 convirtió a Las Palmas de Gran Canaria en la ciudad de España con mejores instalaciones de envasado de leche y productos lácteos en polvo.

Solo un año después de iniciar su andadura, en 1965, JSP abrió su primera sucursal en Tenerife y poco a poco se extendió por el resto del Archipiélago. Ese mismo año, la compañía celebró otro hito que fue clave en su historia corporativa: empezó a comercializar la leche Millac en polvo, un producto que se convirtió en líder dentro del mercado canario.

El preconcurso impide a los acreedores instar el concurso necesario ante los tribunales,

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En solo una década, JSP inició su actividad comercial en la península, donde se centró en el sector del vending. En la actualidad cuenta con un tostatero de café, una planta envasadora de productos vending y una fábrica de pastelería congelada en Getafe (Madrid).

En 1982, la compañía inauguró un tostadero de café en Canarias dedicado al tueste, envasado y comercialización de este producto bajo la marca JSP, con el objetivo de distribuirlo por todo el Archipiélago. Al año siguiente, compró la Central Lechera de Tenerife: Celgán, gracias a la que amplió su línea de productos lácteos e incluyó yogures y postres.

El negocio siguió prosperando en Tenerife y en 1984 abrió, en Los Majuelos, una nave dedicada al tueste, envasado y comercialización de café. Además, inauguró en Güímar una planta industrial de productos lácteos, donde se fabrica la leche Millac líquida.

En octubre de 1994, falleció a los 85 años de edad el fundador de la empresa, José Sánchez Peñate, quien entonces era el presidente de honor del grupo JSP y se había convertido en uno de los empresarios más importantes del archipiélago canario.

La compañía volvió a ampliar horizontes y dio comienzo su actividad en el sector industrial de la panadería. En 1997, creó Panificadora JSP, a través de MYL Alimentación, empresa que vendió en 2014. La proyección en este sector favoreció que el grupo extendiera esta actividad con dos fábricas de pan, bollería y pastelería congelada en ambas capitales canarias, en el año 2000.

El negocio continuó su crecimiento en el municipio madrileño de Getafe donde, en 2008, inauguró la mayor planta de pastelería industrial congelada de España. Las instalaciones, con 150 empleados, pueden fabricar cinco millones de tartas al año y ha logrado situarse entre las primeras fábricas del país por su capacidad de producción. La planta, que ocupa 20.000 metros cuadrados, contó con una inversión de ocho millones de euros. Además de la pastelería, JSP cuenta en esta nave con una máquina de tueste y envasado de café, productos lácteos en polvo y envasadoras de alimentos para máquinas automáticas.

Invertir para crecer

JSP siempre ha apostado por contar con las más modernas plantas industriales de Canarias. En 2009 reinauguró y amplió la planta industrial láctea de Güímar, con lo que comenzó a envasar zumos lácteos y logró que la producción pasara de 20 millones de litro anuales a los 140 millones de litros al año. Estas obras precisaron una inversión de 18 millones de euros en varias fases. Además, se informatizó el proceso de fabricación, así como todos los esterilizadores y se incorporaron robots a la paletización. JSP fue una de las primeras empresas en España en obtener el sello como Entidad Colaboradora de la Fundación Española del Corazón, por la cuidada elaboración de sus productos lácteos.

Desde sus inicios, JSP se ha preocupado por la calidad de su producción, en especial por la marca Millac, un motor importante en su desarrollo. Cuando la leche en polvo fue líder en el mercado, esta inquietud fue motivo de varias mejoras en su composición para tratar de aproximar el producto a las recomendaciones científicas en cuanto a la prevención y lucha contra las enfermedades cardiovasculares.

La marca Millac es es la firma canaria de alimentación más conocida entre los consumidores

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El grupo JSP amplió las prestaciones de sus instalaciones en el polígono industrial de Miller Bajo, donde implantó un obrador para suministrar productos de pastelería a las grandes superficies. Con una superficie de casi 1.500 metros cuadrados, un millón de euros de inversión y la creación de 56 puestos de trabajo, la compañía consolidó su posición de referencia en el sector industrial de Canarias. La capacidad de producción de la fábrica es de más de 5.000 kilos diarios y su distribución es regional.

Siempre alentando su espíritu innovador, JSP adquirió en 2012 una nueva línea de procesado de zumos y creó una línea de envases de 200 ml con la que comienza la producción de zumos, néctares y bebidas refrescantes.

Después de 52 años de historia, JSP comenzó un proceso de rejuvenecimiento de la marca, para lo que realizó un estudio de mercado con el que pretendía comprender la relación del consumidor con Millac. Esta investigación culminó en 2018 con el lanzamiento de la nueva imagen de Millac y de Celgán. JSP “jubiló” a los históricos niños de sus paquetes de leche y creó una versión más urbana de la marca. Esta revisión llegó tras el paulatino descenso del consumo de la leche en polvo en Canarias y el aumento de la cuota de mercado firmas peninsulares en el archipiélago, así como de productos lácteos basados en cereales. Los pequeños que formaban parte de la historia del producto fueron relegados a una discreta posición y su foto pasó a ser una reducida silueta. No obstante, la marca Millac es la firma canaria de alimentación más conocida entre los consumidores isleños, según un informe realizado el año pasado por la escuela de negocios Escoex.

El grupo siempre ha apostado por hacer inversiones que contribuyan a desarrollar su negocio y a crear empleo. Por esto, en 2017 destinó cuatro millones de euros a una nueva planta industrial del sector de la panadería para suministrar a todas las islas. Asimismo, en su búsqueda por el rejuvenecimiento e innovación de la marca Millac, implantó una nueva máquina de envasado que supuso una inversión de 1,2 millones, que incluye una envasadora, una taponadora y una moderna encajonadora. Con esto, consiguió un formato único para toda la gama Millac e incrementó su capacidad de producción con seis millones de litros más al año.

José Sánchez Rodríguez, hijo del fundador del grupo JSP, José Sánchez Peñate, lleva en el negogio de la familia desde su creación, en 1964, y actualmente es su presidente. Este empresario canario se ha convertido en un referente en el sector. |

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