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Empieza la cuenta atrás de dos meses para encontrar un comprador

A finales del pasado enero, Pili Carrera solicitó la liquidación voluntaria. Empieza a contar los dos meses que se ha dado de plazo el administrador concursal para dar con un comprador que pueda dar una segunda vida a la enseña de moda infantil.

La que ha sido uno de los emblemas del textil gallego no fue capaz de superar el golpe de la pandemia, que supuso un duro varapalo para las ventas del sector de la moda. La liquidación de la firma llega dos años después de que la sociedad solicitara al Mercantil 2 de Pontevedra la salida de concurso de acreedores, después de recibir luz verde tanto al plan de pagos como al de viabilidad por parte de sus acreedores.

La marca de moda infantil trató de dar entrada a un socio inversor para asegurar la continuidad de la compañía, pero no llegó a tiempo. El inversor externo estaba dispuesto a inyectar capital en la empresa en junio, un plazo que se antojaba inviable para la firma. Y es que las necesidades urgentes de liquidez de Pili Carrera ascendían a 400.000 euros, y el incumplimiento del plan de pagos y la deuda les habían cerrado el acceso a los canales habituales de financiación.

Ya previamente, la compañía entró en concurso de acreedores, en septiembre de 2018, a causa de su insolvencia. Hasta ese momento contaba con 105 empleados en España y 15 en Portugal. Sin embargo, el proceso concursal no hizo sino debilitar su estructura. Como resultado, cerró tiendas, ajustó su capacidad productiva y prescindió de 39 empleados aplicando un ERE.

La plantilla de Pili Carrera ha ido recibiendo las cartas de despido desde que comenzó el proceso de liquidación. De las casi 70 trabajadoras, actualmente quedan tan sólo siete que realizan labores de comercialización y almacén en su tienda outlet de Mos.

La marca busca ahora un comprador interesado en dar una nueva vida a su unidad productiva. El administrador del proceso de liquidación ha concedido un plazo de dos meses para dar con un inversor que ponga en marcha una estrategia que de continuidad al negocio. Y, como parte de este mecanismo para maximizar el precio de los activos, contempla no solo la fábrica, sino también a la plantilla. El administrador concursal del proceso, Alberto Pombo, que consiguió sacar previamente a la compañía del concurso de acreedores, optó por la transmisión de la unidad productiva de Pili Carrera con la intención de preservar la continuidad empresa.

Este mecanismo exime al comprador de las deudas de la enseña (que rondan los cinco millones de euros), pero no de las laborales. A falta de la presentación de un plan de liquidación definitivo, se propuso que las ofertas de compra se valoraran considerando el empleo que generen.

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