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El mundo mira a Gran Canaria y sus 189 ‘pioneros’ holandeses

El sábado se inicia el primer viaje a través de turoperador tras la pandemia en el que los clientes tendrán libertad de movimientos

Reapertura del Hotel RIU Gran Canaria en junio del año pasado.

Reapertura del Hotel RIU Gran Canaria en junio del año pasado.

En la tarde del próximo sábado llegará a Gran Canaria un grupo de 189 holandeses de la mano del turoperador Corendon. Estarán alojados hasta el día 8 de mayo en el hotel RIU Gran Canaria en lo que supondrá la primera prueba real para medir la posibilidad de viajar con seguridad tras el estallido de la pandemia hace más de un año. Todo el mundo turístico mira ya hacia el Archipiélago.

Otro turoperador de Holanda, Sunweb, tomó la delantera con una estancia de ocho días en la isla griega de Rodas para 187 viajeros. Con un pero de gran dimensión que ahora se intenta superar en el Archipiélago: los participantes no pudieron salir del hotel y debieron guardar una cuarentena de diez días al regresar a casa.

“TUI se dirigió al Gobierno de Holanda con la intención de poner en marcha esos corredores seguros de los que se ha hablado tanto tiempo”, relató ayer el jefe de Ventas de RIU en Canarias, Maurice Damon. El Ejecutivo de Mark Rutte volvió a poner sobre la mesa el enclaustramiento como condición sine qua non.

Los rectores del turoperador hicieron ver a los políticos de su país que eso no era una prueba para testar la posibilidad de reactivar una industria que aporta miles de millones de euros a las arcas públicas. Había que dar total libertad de movimientos a los visitantes toda vez que realicen el check in en el hotel. El resultado es que más de 60.000 neerlandeses sanos –no pertenecen a los grupos de riesgo– de entre 18 y 70 años se inscribieron en esta iniciativa, lo que supone una clara muestra de la vigencia del deseo de viajar.

Los organizadores clasificaron a los aspirantes por sexos y grupos de edad para generar un conjunto final heterogéneo y representativo de lo que es la demanda habitual. Hecho esto comenzó el sorteo para determinar quiénes eran los afortunados que, previo pago de 799 euros, iban a poder abandonar los diez grados centígrados de la primavera centroeuropea para broncearse en las playas de Canarias como en los viejos tiempos.

El precio del viaje incluye el aparcamiento en el aeropuerto de origen y las pruebas diagnósticas que habrán de realizarse. Cerca del aeródromo pasarán una PCR que determinará si pueden seguir formando parte del experimento o deben desandar el camino. Volverán a someterse a ese test diagnóstico un día antes de tomar el vuelo de regreso y, por último, ese mismo 8 de mayo justo antes de embarcar volverán a pasar un test de antígenos.

Los mismos controles habrá de cubrir el grupo de periodistas holandeses que les acompañarán para dejar testimonio de este viaje piloto. También los dos observadores enviados por el Gobierno holandés. Serán estos los que eleven el informe definitivo –“el día 11 o el 12 pueden estar los resultados”, calcula Damon– que, a la postre, supondrá alargar la espera o apretar por fin el botón de reinicio. No ya solo por parte de Holanda. “Alemania, Bélgica, Reino Unido...”, enumera el directivo de RIU, “todo el mundo nos mira”.

Para la estancia se ha elegido el RIU Gran Canaria “porque fue el primero que el 19 de junio de 2020 reabrió sus puertas tras el confinamiento”, explica con orgullo Damon. No había ningún motivo para arriesgar, se optó por uno de los establecimientos que más horas de vuelo tiene en el alojamiento postpandemia.

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