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La importación de productos del REA se reduce un 20% por la pandemia

La ausencia de turistas provoca una caída de las importaciones protegidas con subvenciones y exenciones arancelarias de 157.770 toneladas el año pasado

Contenedores en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. | | JUAN CASTRO

Contenedores en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. | | JUAN CASTRO

La reducción del tamaño del mercado por la ausencia de los turistas provocó que la importación de productos incluidos en el Régimen Específico de Abastecimiento (REA) se redujera un 20% durante el año pasado. Al paso por mayo de este 2021, la tendencia se consolida porque nada ha cambiado al respecto de la principal actividad económica. Lo que en nada ha cambiado es el temprano agotamiento de la partida prevista para el alimento de los animales, práctica de acopio que ha suscitado las quejas de los ganaderos desde hace varios años.

El REA es una de las figuras contenidas en el Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias para garantizar el abastecimiento del Archipiélago. Subvenciona la llegada de una larga lista de productos o, en el caso de los que llegan de países ajenos a la Unión Europea (UE), gozan de exenciones arancelarias.

Se trata de una figura cuya evolución está ligada al consumo final. Durante el pasado ejercicio, solo dos meses y medio, los del inicio del año, contaron con un volumen de demanda similar al de años anteriores. Toda vez que estalló la pandemia, el turismo sufrió un parón y las Islas perdieron los 200.000 visitantes con que, aproximadamente cuentan cada día del año.

Lógicamente, esa reducción del mercado tenía que tener una rotunda traducción en el REA. Si a lo largo de 2019, se importaron 730.000 toneladas protegidas por esta herramienta, el año pasado dicha cantidad cayó hasta las 632.230 toneladas. Es decir, viajaron hasta el Archipiélago 157.770 toneladas menos, lo que en términos relativos supuso un descenso del 20%.

Sin los hoteles abiertos o a menos de medio gas en las contadas ocasiones en que el coronavirus ha dado un respiro, las importaciones pierden protagonismo. A la evidente influencia del letargo de la actividad alojativa ha de sumarse el de las tiendas de alimentación ubicadas en las zonas eminentemente turísticas, en las que también las ventas caen desde hace catorce meses.

Forraje para el ganado

Lo que no sufre variación alguna a pesar de las exigencias de los ganaderos es el agotamiento del cupo de la partida denominada «Materias vegetales de los tipos utilizados para la alimentación de los animales; ensilados de alfalfa, raigrás y otras materias vegetales». Restan más de seis meses para terminar el año y las 4.000 toneladas están ya agotadas. Los emprendedores del campo canario han denunciado la acumulación de mercancía que realizan algunas empresas, que agotan la partida y cuando van ellos a realizar la misma operación ya no gozan del descuento (entre 50 y 69 euros por tonelada). Como resultado, deben acudir a quienes han hecho un uso espurio del REA para que les provean del alimento que consumen sus animales.

Sí se ha logrado mejorar en otras partidas como la destinada a la importación de «paja». Si en ejercicios pasados, también se agotaba en el verano, no parece que vaya a ocurrir así en este 2021. De las 47.000 toneladas que cuentan con ayuda, hasta el día de ayer solo se habían consumido 12.981, el 27,6% del total. La ayuda en este caso es de 58 euros por cada tonelada importada.

La incertidumbre sobre el momento del inicio del repunte obliga a mantener intactas las partidas

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De manera similar se comporta el mercado de «alfalfa, raigrás y productos forrajeros similares, excepto ensilados», partida para la que se contemplaron un total de 67.000 toneladas subvencionadas para todo el año y solo se han consumido 23.902, el 35,7%.

La incertidumbre sobre la evolución de la pandemia no ha permitido ajustar las partidas. Se mantienen como en el tiempo pretérito porque nadie sabe cuál será el momento en que la actividad turística remonte. Cualquier reducción de las partidas podría provocar la indisponibilidad de los insumos cuando se hagan necesarios. No obstante, según transcurre el año hasta el momento, todo hace prever que también en esta ocasión habrá partidas que no se lleguen a agotar.

Son ya más de cinco meses en los que el negocio no remonta y cuando comiencen a llegar los clientes a los alojamientos del Archipiélago lo harán de manera progresiva, con lo que también el consumo ascenderá de manera gradual. En cualquier caso, y en previsión de tener cubiertas plenamente las necesidad que puedan surgir, el Gobierno de Canarias no se ha planteado reducir el tamaño de ninguna partida.

Peor el comercio UE

La retracción del consumo traducida a las importaciones que cuentan con el paraguas del Régimen Específico de Abastecimiento (REA) tuvo mayor incidencia relativa en las transacciones de productos provenientes de otros países de la Unión Europea (UE). Llegaron las Islas un total de 586.190 toneladas desde otros puntos del proyecto europeo, 149.530 menos que un año antes, cuando nadie sabía el golpe que se avecinaba a la economía mundial. En términos relativos, el descenso fue del 20,32%, superior en más de cinco puntos al que se registró en el comercio con terceros países. En otros puntos distintos de la UE se compraron 46.040 toneladas, 8.240 menos que en 2019, lo que supuso un decrecimiento del 15,18%. Las importaciones dentro de la UE cuentan con subvenciones dinerarias, mientras que en el caso de las importaciones de países ajenos al proyecto europeo son las exenciones del arancel que pagan los bienes al entrar en la UE las que abaratan el coste final. Solo un ejemplo, las compras de leche y nata sin concentrar para el consumo directo se redujeron entre uno y otro ejercicio desde las 115.986 toneladas hasta las 112.712 del año pasado. | J. G. H.

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