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Canarias tendrá lista la maquinaria para el retorno del IGIC a los turistas a final de año

El Gobierno opta por desarrollar un sistema específico en lugar de copiar el nacional

Una turista británica mira los zapatos en una tienda de ropa de Puerto de la Cruz. | | CARSTEN W. LAURITSEN

La Comunidad Autónoma tendrá listo hacia finales de año –principios de 2022 como muy tarde– el nuevo sistema digital para la devolución del IGIC a los visitantes extracomunitarios. Una innovación que llega con retraso a Canarias –ya existe en los destinos que compiten con las Islas por captar turistas y también en el resto de España para el caso del Impuesto sobre el Valor Añadido, el IVA, que es el gemelo peninsular del IGIC– y que es importante para convertir al Archipiélago en un lugar idóneo no solo para veranear o disfrutar de las vacaciones, sino también para comprar. Máxime tras el adiós del Reino Unido a la Unión Europea (UE), el brexit, ya que los británicos que en adelante visiten Canarias no lo harán como ciudadanos comunitarios, con lo que se dispara el número de turistas con derecho a que se le reintegre el IGIC abonado en sus compras. Y ocurre que este dinero, apuntan desde la patronal, suele quedarse en el destino, por cuanto se emplea para otras compras o gastos.

Los súbditos de países de fuera de la UE tienen derecho a solicitar el reembolso de lo abonado en concepto de Impuesto General Indirecto Canario (IGIC) durante su estancia en las Islas. No se trata de una singularidad del Archipiélago, sino que también ocurre en el resto de Comunidades Autónomas con el IVA y en el resto de la UE con los impuestos sobre el consumo. La particularidad del Archipiélago es que aquí el sistema de devolución es engorroso y con trámites más propios de otros tiempos que de la era de Internet, la digitalización y las nuevas tecnologías. Sin ir más lejos, en el resto de España usan el llamado DIVA, un sistema desarrollado por la Agencia Tributaria estatal que es la envidia del resto de los países europeos. A la salida del país, los viajeros extracomunitarios presentan las facturas de sus compras en la aduana, donde se sellan de forma electrónica. El propio Ministerio de Hacienda reconoce que el DIVA es importante para las ventas de los comercios, tiendas, bares o restaurantes «por el valor añadido que da a sus clientes» de fuera de la UE. Por eso el secretario general de la Asociación Canaria de Medianas y Grandes Empresas de Distribución (Asodiscan), Alfredo Medina, lleva cuatro años batallando para que el Gobierno regional ponga en práctica un sistema de tax free como el DIVA. Y esta vez parece que la demanda de la patronal sí va a tener éxito.

Con el ‘brexit’, el turismo no comunitario pasa del diez a casi el 45% del mercado isleño

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La directora de la Agencia Tributaria Canaria, Raquel Peligero, se comprometió ayer con los representantes de la CEOE-Tenerife, de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) y de las patronales sectoriales, entre ellos Alfredo Medina, a la puesta en marcha del sistema tax free canario entre finales de 2021 y principios de 2022. Un sistema en el que ya se está trabajando, que será novedoso y que incluso será mejor que el DIVA, lo que llama la atención porque el instrumento del Estado ha sido copiado en otros países de la UE. «Permitirá la devolución del IGIC a los turistas extracomunitarios en condiciones más ventajosas de las que permite el que funciona a nivel estatal para el IVA», aseguró ayer la Consejería de Hacienda.

Los técnicos de la Agencia Tributaria estudiaron las implicaciones de importar el DIVA y de desarrollar un sistema propio, y tanto una como otra opción llevan el mismo tiempo, con lo que al final se optó por poner en práctica un modelo made in Canarias «al objeto de procurar una mayor sencillez y un menor coste para los usuarios». La patronal espera que promueva el turismo de compras.

Hasta ahora, los visitantes extracomunitarios representaban en torno al 10% de los turistas que cada año vienen a las Islas –uno de cada diez–, pero en adelante serán alrededor del 45% –casi la mitad–, ya que el brexit convierte a los británicos en ciudadanos de un país tercero. Es decir, el número de turistas que ahora podrán usar el tax free se incrementa en cinco millones, que son los británicos que en un año de normalidad, antes de la pandemia, venían a la región. Un negocio multimillonario si se logra que ese menor coste del producto o del servicio incentive un mayor volumen de compras de los extracomunitarios.

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