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Canarias se ofrece a Europa para ‘combatir’ la expansión china en África

Las empresas isleñas necesitan la ayuda de Bruselas para subirse al tren de la ‘fiebre africana’ | El Gobierno estrecha lazos con Ghana y Costa de Marfil

El presidente chino, Xi Jinping, a su llegada al Parque Nacional del Teide en su visita a Canarias en noviembre de 2019. | | EFE

El presidente chino, Xi Jinping, a su llegada al Parque Nacional del Teide en su visita a Canarias en noviembre de 2019. | | EFE

A unos cien kilómetros de la costa oriental de Canarias, las tres grandes superpotencias mundiales disputan una carrera por la supremacía geopolítica. Rusia, Estados Unidos y China, que lleva la delantera a golpe de talonario, compiten entre sí en los ámbitos comercial, empresarial y tecnológico para alcanzar en África un liderazgo que no es tan económico como geoestratégico. En cualquier caso, Moscú, Washington y Pekín están dispuestos a poner rublos, dólares y yuanes en cantidades astronómicas para planes de desarrollo e infraestructuras en los países africanos. La superpotencia que gane la carrera en un determinado Estado conseguirá nuevas fichas en el tablero geopolítico global y, en lo estrictamente económico, tendrá el camino expedito para el desembarco de sus empresas en el país. Tras décadas persiguiendo la idea de una Canarias convertida en plataforma tricontinental y en puerto europeo para África, resulta que el particular plan marshall chino para el continente negro va a materializarse sin que las Islas sean aún ese ansiado y casi idílico hub. Hay casos de éxito de firmas del Archipiélago, y las oportunidades que brinda África siguen ahí, a tiro de piedra, pero la empresa canaria avisa que para dar un paso más allá, es decir, para que la Comunidad Autónoma tenga un papel relevante en el vecino continente, o al menos en su costa occidental, hace falta la implicación de España y Europa.

Canarias se ofrece a Europa para ‘combatir’ la expansión china en África

Canarias se ofrece a Europa para ‘combatir’ la expansión china en África M. Á. Montero

Al presidente de EE UU, Joe Biden, le costó Dios y ayuda convencer a los otros miembros del G7 –Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y la propia Unión Europea (UE)– de la necesidad de poner en práctica un plan internacional de infraestructuras que tendrá en África su principal beneficiario. En realidad, Biden quería una apuesta común aún más ambiciosa, pero no logró convencer a todos sus colegas del G7 –el grupo que armoniza los intereses de las principales potencias económicas del mundo, con la excepción de Rusia, expulsada en 2014 tras anexionarse Crimea– de que la exhibición de poder del gigante chino, con un torrente de inversiones y préstamos multimillonarios, exige que las demás superpotencias estén a la altura. El dirigente norteamericano no está dispuesto a que Xi Jinping y Vladímir Putin –Rusia reactivó en 2019 su maquinaria diplomática y financiera con inversiones y apoyo a regímenes de países tan frágiles como la República Centroafricana– ganen el juego de poder que se está desarrollando frente a Canarias. La UE, sin embargo, no muestra la determinación de EE UU –que tiene músculo suficiente para seguir su propio plan con independencia de Europa y del G7–, y sin una clara voluntad política, España, un actor internacional de perfil medio, tendrá en África un papel limitado. Es ahí, en ese tablero geopolítico, donde Canarias pierde opciones de cara a promover la internacionalización de sus empresas.

Pedro Alfonso, secretario general de la división tinerfeña de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE-Tenerife), explica que, para una empresa, dar el salto a África implica mucho más que desplazarse esos cien kilómetros que separan al Archipiélago del continente.

«Para entrar en África hay que ir de la mano de las instituciones españolas y, sobre todo, europeas, porque las garantías jurídicas son fundamentales, y lo cierto es que hasta ahora no hemos tenido la llave para hacerlo de una forma digamos importante», ahonda el representante de la patronal de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que cree, en definitiva, que ganar mayor presencia y mayor peso en el continente hermano sigue siendo una de las «asignaturas pendientes» de las Islas. Y no tanto por lo hecho desde las Islas, que también, como por lo que no se ha hecho desde Madrid y Bruselas.

Tanto el Gobierno de Canarias, en concreto la Dirección General de Asuntos Económicos con África, como los cabildos vienen aportando su granito de arena en la internacionalización del tejido productivo regional, pero el margen de movimiento de la Comunidad Autónoma es muy pequeño, por eso es vital la implicación de las instituciones comunitarias.

Los cabildos, por ejemplo, suelen incluir en los convenios con países o regiones africanas cláusulas para garantizar la participación de empresas isleñas en la ejecución de los proyectos, y el Ejecutivo sigue ampliando los contactos con Estados africanos más allá de los cuatro con que los lazos son más fuertes: Marruecos, Mauritania, Senegal y Cabo Verde. Es a muy pequeña escala lo que Rusia y China, sobre todo China, obtienen de sus alianzas con países africanos: la participación de sus empresas en el desarrollo de esos países. Al margen, claro, de la mayor preponderancia en el plano de la geopolítica. Si Europa finalmente se decide a competir en el tablero africano, y después España es capaz de explicar en Bruselas las posibilidades de Canarias por su cercanía respecto del continente, entonces las empresas del Archipiélago tendrán ante sí una oportunidad de oro para expandirse a un mercado de mil millones de personas.

«Necesitamos que España y Europa nos acompañen», insiste en las palabras de Pedro Alfonso el secretario general de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), José Cristóbal García. El representante de la patronal de la provincia de Las Palmas explica que las empresas de la región podrían participar en la ejecución de las infraestructuras o programas de desarrollo. «Evidentemente», señalan los directivos de la CEOE-Tenerife y la CCE, Canarias tiene sus propias limitaciones, «de las que hay que ser conscientes», agrega Alfonso –entre ellas su estructura productiva, altamente dependiente del sector servicios, y el enorme peso de las micropymes– , pero si se consiguen definir esos sectores en los que las empresas canarias más pueden contribuir al desarrollo de África, entonces incluso «podríamos ser pioneros», subraya el secretario general de la CEOE-Tenerife. No obstante, esto último exige ir un paso más allá de lo que las firmas del Archipiélago puedan rascar de los programas europeos en África. Si se quiere que la empresa isleña, en general, tenga presente al continente negro como una opción atractiva y no como un foco de dificultades e inseguridad jurídica, entonces es necesario ayudarlas a minimizar riesgos. ¿Cómo? Aprovechando las posibilidades del Régimen Económico y Fiscal (REF) y orientándolo hacia la internacionalización.

Sea como sea, el desembarco de las tres grandes superpotencias en el continente vecino no es en sí mismo algo malo para la Comunidad Autónoma. Más bien al contrario. Primero por lo más importante, que también es lo que más suele pasarse por alto: más allá de los intereses de las grandes economías, los dólares, rublos, yuanes y euros que lleguen a África promoverán el crecimiento social y humano de muchos países en vías de desarrollo. «La inversión en África, más allá de otras consideraciones, es en sí misma positiva, por los ciudadanos de los países beneficiarios y, desde el punto de vista de Canarias, porque contribuirá a, por ejemplo, reducir la inmigración irregular hacia las Islas», detalla José Cristóbal García. Pero, además, la mayor presencia e implicación de las grandes potencias mundiales también contribuirá a reducir esa percepción de inseguridad jurídica que lleva a muchas firmas a descartar el salto a África.

«Todo lo que contribuya al desarrollo de los países africanos contribuirá también a mejorar la internacionalización de nuestras propias empresas», señala Nasara Cabrera, directora general de Asuntos Económicos con África del Gobierno de Canarias. En esta línea, Cabrera apunta un reciente estudio del Real Instituto Elcano que pone de manifiesto que la percepción del riesgo que supone invertir en el continente negro es en las empresas españolas «mucho mayor» que el riesgo real. «Por lo tanto, si todas estas inversiones ayudan al desarrollo de los países y a que haya un mayor número de empresas operando en ellos, disminuirá esa percepción del riesgo y se generará un clima económico de oportunidades para las empresas canarias», señala la representante del Ejecutivo, que hace hincapié en que, «en definitiva, hay una correlación entre el desarrollo de África y el nuestro».

En lo que está en manos de la Comunidad Autónoma, Cabrera avanza que se están estrechando lazos con Ghana y Costa de Marfil. El Ejecutivo intenta establecer relaciones económicas con ambos países e ir más allá de los cuatro habituales. «Son dos países muy importantes dentro de la región de África Occidental; Ghana sería la segunda economía regional después de Nigeria, y los sigue Costa de Marfil, que de hecho en 2019 estaba entre los diez países que más habían crecido». Costa de Marfil es, además, un país especialmente atractivo para las pymes, que representan más del 90% del tejido productivo regional. El Estado africano ha celebrado elecciones recientemente, recuerda la directora general, y justamente ahora está ultimando su plan nacional de desarrollo 2021-2027, con lo que es un momento ideal para dar el salto a Costa de Marfil aprovechando las licitaciones y proyectos que supondrá la nueva planificación.

Además, el Gobierno autonómico está trabajando para que tanto Ghana como Costa de Marfil entren en la siguiente programación de Interreg MAC, el espacio de cooperación entre Madeira, Azores y Canarias (MAC) con países del entorno. Nasara Cabrera adelanta que ambos países africanos han mostrado su interés por participar y que la Comisión Europea lo ve con buenos ojos, lo que reforzaría la apuesta del Gobierno por ampliar el radio de acción del Archipiélago en el África Occidental.

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