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Las aerolíneas inflan su oferta para el verano a la espera de una mejoría

El número de plazas aéreas para viajar a las Islas este verano es solo un 4,9% inferior a hace dos años, pero en Promotur estiman que habrá ajustes a la baja

Pasajeros a su llegada al aeropuerto de Gran Canaria. | | JUAN CASTRO

Pasajeros a su llegada al aeropuerto de Gran Canaria. | | JUAN CASTRO

La oferta de plazas de las compañías aéreas para viajar a Canarias este verano –julio, agosto y septiembre– es solo un 4,9% inferior a la que existió en la campaña estival de 2019. Sin embargo, este movimiento no se corresponde con la confianza real en una tan cercana recuperación de la actividad turística. Las aerolíneas toman posiciones para estar preparadas ante cualquier eventualidad, pero saben que muchas de las operaciones que han programado nunca se llevarán a cabo.

La foto fija actual cifra en 4,13 millones el número de asientos puestos en el mercado. Hace dos años, cuando la pandemia no era ni siquiera una sospecha, fueron 4,34 millones, solo 213.609 más que ahora. Incluso, la confianza que despierta el mercado nacional en el presente, más clavo ardiendo que realidad cuantitativa, provoca que la oferta para desplazarse entre el Archipiélago y la Península sea un 5,3% mayor –77.861 plazas más– que la registrada hace dos años.

Las conexiones con el extranjero ofrecen un 10,1% de butacas menos (-291.470) que entonces. Tampoco en este caso se ajusta a lo que sucede en el presente. La Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias siempre habla de recuperar entre el 70% y el 80% de los visitantes que había antes del coronavirus ya en la temporada alta, en el último tramo del año.

¿Por qué entonces este sobredimensionamiento de la oferta? Para comenzar, puede tenerse por buena noticia porque demuestra la confianza que el sector del transporte aéreo tiene en el destino. Yendo al fondo de la cuestión, nada resulta más caro para una compañía aérea que tener sus aparatos en tierra, generando costes de mantenimiento y estacionamiento sin propiciar un solo ingreso que los compense.

Las Iberia, Air Europa, Vueling, TUI. Jet2 o Ryanair, por ejemplo, no pueden resignarse y bajar los brazos ante la falta de actividad. Ni siquiera si, como es el caso, eso significa establecer programaciones que no van a cumplirse. «Pensamos que es desorbitada», aseguran desde el departamento de Proyectos de Inteligencia Turística de Promotur sobre el estado actual de la oferta aérea para los tres meses de verano.

En la empresa pública encargada de la promoción del destino Islas Canarias ya acumulan varios amagos de recuperación de la actividad alojativa luego frustrados por la evolución de la pandemia. Los suficientes como para tener en cuenta sus dudas. Es cierto que los planes de vacunación avanzan a buen ritmo, pero no tanto como para recuperar el 95% de los viajeros que había hace dos años en el corto plazo.

El propio presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, recordó recientemente que la programación inicial del pasado invierno dibujó una recuperación del 75% que finalmente ni siquiera alcanzó el 40%.

En e1 mencionado departamento de Promotur aclaran que las compañías realizan sus ajustes «semana a semana» en función de las restricciones sanitarias existentes en los países que unen sus rutas. Además, ahora son más libres para operar de esta manera que antes de estallar la pandemia. Con anterioridad a marzo del año pasado, no utilizar el 80% de un slot (permisos de vuelo contratados con cada aeropuerto) implicaba su pérdida automática. El confinamiento redujo ese porcentaje al 50%. «Eso lleva a que las aerolíneas reserven en exceso», afirman desde el departamento de Proyectos de Inteligencia Turística de la mercantil pública isleña.

Y todavía hay un factor más que conduce a conformar ofertas infladas: la necesidad que tienen las líneas aéreas de un dinero capaz de mantener con aliento sus maltrechas tesorerías. Sacan los billetes a la venta, se nutren de las reservas de la clientela, cancelan si la demanda es muy escasa y esperan que para cuando tengan que devolver el dinero ya exista la actividad suficiente como para que el reembolso no sea un problema.

Las cifras de conectividad en vigor hasta la pasada semana registran caídas de solo el 7,8% (105.375 plazas menos) en el mercado británico, y del 5,5% en el alemán (31.682 menos). Se observa además, cómo las aerolíneas realizan sus programaciones en función de las restricciones que fijan los gobiernos. La Haya (Países Bajos) fue de los primeros en eliminar trabas para desplazarse al Archipiélago y tiene un 31,2% más de plazas ofertadas que en el verano de hace dos años.

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