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Asturias

Un grupo asiático prevé invertir 2.000 millones en puerto de El Musel en Gijón en un macroproyecto gasístico

El plan, que incluye captura de CO2 y reclama mejorar la red eléctrica para poder evacuar la energía, está a la espera del visto bueno de Transición Ecológica y generaría 650 empleos

Terrenos portuarios de la explanada de Aboño.

Terrenos portuarios de la explanada de Aboño.

El cierre de las centrales térmicas de carbón, la necesidad de energía e hidrógeno para la industria asturiana, junto a la disponibilidad de espacio en El Musel y la existencia de la regasificadora, han hecho que la compañía de Singapur LNG9, del empresario indio Swapan Kataria, haya puesto sus ojos en Gijón para plantear una inversión de unos 2.000 millones de euros. Su objetivo, construir una central termoeléctrica de gas de 1.600 megavatios de potencia, una planta para fabricar 40.000 toneladas anuales de hidrógeno a partir de gas natural, e instalaciones para la captura de CO2, para evitar las emisiones a la atmósfera de este gas de efecto invernadero, según informaron ayer a La Nueva España fuentes de la empresa.

De cuajar este proyecto, el funcionamiento de las instalaciones requeriría de la creación de entre 350 y 650 empleos entre directos e indirectos, en buena medida con perfiles profesionales de alta cualificación. A estos se unirían los empleos generados durante la construcción de las instalaciones, para lo que LNG9 cuenta con el soporte técnico de la ingeniería gijonesa TSK.

El lugar en el que se plantea implantar este complejo energético es en los terrenos portuarios de la explanada de Aboño, que durante décadas se han venido utilizando para el acopio de carbón. Se trata de una explanada que estaba ocupada íntegramente con concesiones hasta el pasado mes de enero. En esa fecha Ebhisa renunció a 100.000 de los 130.000 metros cuadrados que ahí tenía en concesión, debido al descenso de tráficos en la terminal de minerales por el cierre de las centrales térmicas de Asturias, León y Palencia, que hace innecesario ese espacio para su actividad.

El proyecto, del que tienen conocimiento el Principado, la Autoridad Portuaria y círculos empresariales de Gijón, comenzó a perfilarse en 2018, a través de LNG9 y en 2019 se creó en España la sociedad Asturias Electric S.L. como empresa para vehicular el proyecto.

Ahora, la pelota está en el tejado del Ministerio para la Transición Ecológica, donde el grupo gasista ha presentado alegaciones a la propuesta de planificación de Red Eléctrica para el periodo 2021 a 2026, para que culmine la construcción de instalaciones eléctricas de alta capacidad, en especial el denominado anillo central de Asturias. Lo ve necesario para poder distribuir la energía generada en una central eléctrica de gas cuyos 1.600 megavatios superan en un 74% la potencia combinada de los dos grupos de la térmica de carbón de EDP en Aboño, que suman 921,7 megavatios. Las instalaciones eléctricas que LNG9 demanda completar ya deberían de estar operativas en 2020, según la última planificación oficial.

La firma de Singapur LNG9 plantea un ciclo combinado, que supera en un 74% la potencia eléctrica de la térmica de carbón de EDP en Aboño, y la producción de 40.000 toneladas de hidrógeno

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El visto bueno de Transición Ecológica al proyecto es también clave para que LNG9 dé el siguiente paso, que sería solicitar a Red Eléctrica Española un punto de conexión para evacuar la energía. El motivo es que Red Eléctrica para iniciar esa tramitación exige a la empresa el depósito previo de un aval de 64 millones de euros (40.000 euros por megavatio), de los que un 20% no serían recuperados por la empresa si no puede desarrollar su proyecto por no haber obtenido los permisos necesarios. La gestión de las licencias y permisos ha sido encomendada por la compañía al bufete Medina Cuadros Abogados.

Además de la generación eléctrica, la producción de hidrógeno a partir de gas y la captura de CO2, el proyecto promovido por LNG9 también contempla la distribución de gas natural licuado desde sus instalaciones en Aboño.

La sociedad de Singapur que promueve este proyecto, fundada y dirigida por Swapan Kataria, tiene al español José María Buisac como vicepresidente para la eurozona y a José Ricardo Ruiz como su representante en Asturias. Junto al de El Musel, LNG9 impulsa otro proyecto similar, con una central de 2,4 gigavatios de potencia, en el puerto escocés de Grangemouth; y sendas regasificadora en India y Vietnam. La sociedad forma parte de un grupo empresarial que incluye la suministradora de gas natural Crown LNG Noruega y la comercializadora Katoil y está asociada con navieras para el transporte de gas licuado a sus instalaciones de Asia y Europa.

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Fuentes consultadas sostienen que el proyecto “facilitará el suministro de electricidad uniforme, abundante y a precio muy competitivo atendiendo a lo requerido por la industria electrointensiva asturiana y el consumo en general”, atenuando el riesgo de potenciales deslocalizaciones de las industrias que requieren de grandes consumos “de altas cantidades de energía eléctrica e hidrógeno a buen precio”. Las mismas fuentes resaltan que el proyecto también potenciará la viabilidad de la regasificadora de El Musel “con una alta ocupación de sus instalaciones”.

En un contexto europeo en el que se están potenciando las energías renovables, el papel del gas natural es el de una energía de transición hasta que se desarrolle suficientemente la renovable, algo para lo que ya se están utilizando los ciclos combinados que tienen otras compañías eléctricas en España. En cuanto a la generación de hidrógeno, se produce actualmente a partir de gas natural de manera rentable, algo pendiente de alcanzar con el producido a partir de fuentes renovables, que es el denominado hidrógeno verde. El hidrógeno generado a partir de energías fósiles se denomina hidrógeno gris, pero si se captura el CO2, evitando sus emisiones a la atmósfera, como se plantea en este proyecto, se denomina hidrógeno azul. El proyecto también podría impulsar, en este sentido, el desarrollo futuro de almacenamiento de carbono en Asturias.

Las claves

  • El proyecto. Construir una central de gas de 1,6 gigavatios y una planta para producir 40.000 toneladas anuales de hidrógeno, con captura de CO2, en terrenos liberados de carbón en la explanada de Aboño.
  • Puestos. La inversión prevista en el proyecto ronda los 2.000 millones de euros y supondrían la creación de entre 350 y 650 empleos para el funcionamiento de las instalaciones, más los generados en la obra.

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