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275 millones de euros para hacer de las Islas epicentro de la cría de medregal

Capital noruego, neerlandés y danés desarrolla trae la acuicultura ‘off shore’ al Archipiélago

Costa de Gran Canaria a la altura de Castillo del Romeral. | | JUAN CASTRO

La Zona Especial de Canarias (ZEC) ha recibido un proyecto que podría convertir a las Islas en epicentro mundial de la cría de medregal (seriola). La iniciativa, pendiente de tramitación administrativa y que requiere de cambios normativos por situarse mar adentro, contempla una inversión de 275 millones de euros, con presencia de capital noruego, neerlandés y danés. Ocean Aquaculture Canarias (OAC), que así se llama la empresa que aspira a residir en la zona de baja tributación, contempla la creación de 175 puestos de trabajo directos.

OAC se constituyó el pasado 4 de febrero como sociedad limitada con el mínimo de 3.000 euros, según consta en el Registro Mercantil. Su administradores mancomunados son Johannes Voogt y José Luis Guersi, este último presidente del Centro Tecnológico de Ciencias Marinas y gran conocedor del sector de la acuicultura.

Según el proyecto presentado a diversas instituciones del Archipiélago, el objetivo es alcanzar las 15.000 toneladas anuales de medregal (Seriola dumerili) para la comercialización de productos elaborados y ultracongelados en los mercados europeo y asiático.

Para la cría se contempla la utilización de cuatro plataformas semisumergibles de 150 metros de diámetro y medio millón de metros cúbicos de capacidad que se situarán frente a las costas del Sureste de Gran Canaria. La construcción y ensamblaje de todas ellas está prevista en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. La jaula (hatchery) para el desarrollo de los ejemplares más pequeños –5.000.000 alevines cada año– se prevé en Arinaga.

Herramientas para el desarrollo de la actividad aparte, el proyecto también contempla la implantación de infraestructuras en el recinto portuario capitalino: una planta para procesar el pescado y una fábrica en la que se elaborará el pienso con el que se alimentará a los medregales. A todo ello se sumará la construcción de un barco de 80 metros de eslora que se ocupará del transporte de tierra a la granja y viceversa.

Los promotores presentaron la solicitud de licencia ante la Dirección General de Pesca el pasado 11 de marzo y estiman un plazo de un año para saber si cuentan con el beneplácito de las autoridades. A favor cuentan con la necesidad de innovar e impulsar actividades distintas del turismo que tiene Canarias tras la nueva demostración, por la pandemia, del peligro que entraña la alta dependencia económica de un solo sector.

A pesar de ello, el camino no será sencillo. Para empezar, y los impulsores de la iniciativa ya cuentan con ello, en el caso de sortear las afecciones medioambientales, la concreción del proyecto pasa por la convocatoria de un concurso, al que podrán presentarse otras empresas. Pero es que para desembocar en ese proceso de concurrencia, antes hay que encontrar el necesario encaje normativo y de ordenación del espacio marino.

La solicitud se presentó de conformidad con la Ley de Pesca de Canarias. ¿Por qué? Porque la zona dispuesta para la instalación de los criaderos queda fuera las designadas por el Plan Regional de Ordenación de Acuicultura (Proac). Es cierto que la continua investigación en ámbitos como este es muy capaz de dejar fuera de juego el marco normativo en cuestión de pocos años, y hay que encontrar soluciones.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha señalado en dirección al mar como uno de los medios que deben pr opiciar un incremento de la producción destinada a reducir las hambrunas en el mundo. El objetivo es multiplicar por seis entre los años 2020 y 2025 la producción del mar.

La acuicultura no es una industria nueva, pero la proliferación de granjas comienza a generar problemas de espacio cerca de las costas (también en los ríos). En ese contexto, la acuicultura off shore se revela como solución. Sin embargo, su irrupción coge con el paso cambiado a los legisladores.

La granja propuesta por OAC llega a profundidades de entre 100 y 500 metros. Para hallar esos valores en la batimetría del Archipiélago, es necesario poner distancia con el litoral. En este caso en concreto, hasta 50 millas, lo que significa exponer las jaulas a olas de más de 12 metros. Alcanzar esos parámetros, algo impensable hace unos años, presenta también ventajas, como, por ejemplo, una mejor renovación del agua y una reducción en la densidad de ejemplares.

El alto valor añadido y la oportunidad de colocar al Archipiélago, según los promotores, «como referente europeo de la acuicultura off shore sostenible» y «líder tecnológico mundial en el cultivo de la seriola» hacen que el sector público no cierre la puerta a pesar de los problema que plantea desde el inicio.

Una de las vías para encajarlo es la ampliación de las lindes de una zona de interés acuícola (ZIA) que sí está contemplada en el Proac. Tampoco se descarta la creación de una nueva ZIA off shore o, como último recurso, obviar el Proac y aplicar directamente la Ley de Pesca.

Tras esta idea está ThreeTimes, una empresa joven –fundada en 2017– nacida al calor del desarrollo de la economía azul. Su sede central se encuentra en Dordrecht (Países Bajos) y ya cuenta con proyectos off shore operativos en México, Omán, Brasil y China.

La financiación de sus iniciativas tiene mucho que ver con la red global que ha logrado tejer tanto con las administraciones como con instituciones financieras de todo el mundo. En el caso de Canarias, el momento elegido tiene mucho que ver con la disponibilidad de fondos europeos que va a existir para propiciar la recuperación económica.

Además, ThreeTimes se ha convertido en proveedor de tecnología y know how de otras empresas que se inician en el campo de la acuicultura en alta mar.

La parte financiera también tiene nombre y apellido: Lighthouse Finance. Con sede en Oslo, se gestó hace solo ocho años para centrarse en las «soluciones financieras innovadoras» para los proyectos a desarrollar en el mar. Se estructura como un punto de encuentro de fondos alimentados por family offices noruegos, daneses y neerlandeses.

Fuentes cercanas al proyecto aseguran que también hay capital estadounidense con amplia experiencia en el ámbito de la economía azul dispuesto a embarcarse en este proyecto para Canarias.

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