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El turismo calienta el invierno en Canarias

Suben las reservas, bajan las cancelaciones, se generaliza la vacunación en Europa y la capacidad aérea ya supera las cifras de 2019 | La recuperación está, ahora sí, a la vuelta de la esquina

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Turistas en Playa del Inglés Andrés Cruz

Winter is coming. El título del episodio piloto de Juego de tronos, convertido a raíz de la serie de televisión en una amenazante advertencia sobre la dureza de los tiempos venideros, tiene en Canarias otro sentido. «Se acerca el invierno», o más bien «por fin se acerca el invierno», es la frase más repetida en los hoteles, apartamentos y demás alojamientos y negocios turísticos del Archipiélago. «Winter is coming», apunta el director comercial de Dreamplace Hotels & Resorts, Jordi Estalella, parafraseando el lema de la popular serie. El invierno siempre ha sido en las Islas la temporada alta turística, y aunque el crecimiento imparable de la primera industria regional casi ha acabado con la estacionalidad en el sector –ya hay turismo todo el año, o al menos lo había antes de la irrupción del coronavirus–, el invierno sigue siendo el período de mayor facturación para muchas empresas del ramo. Hoteles, bares, restaurantes, cafeterías, tiendas de suvenires, viviendas vacacionales y demás negocios vinculados al turismo hacen su particular agosto en la temporada invernal, es decir, de octubre a marzo, meses en los que Canarias se queda como el principal destino europeo, cuando no el único, para quienes huyen del frío en el Reino Unido, Alemania o los Países Bajos. Un singular agosto en invierno que este año coincide con el comienzo del fin de la pandemia, lo que para el sector significa –si no se interpone un nuevo revés– el regreso de esas decenas de aviones procedentes de Berlín, Ámsterdam, Mánchester o Londres con miles de turistas deseosos de tumbarse al sol de las Islas. Así que Se acerca el invierno, y viene con regalos después de casi dos años de crisis: suben las reservas, bajan las cancelaciones, se generaliza la vacunación en los grandes países emisores y hay capacidad aérea de sobra. Tanto que las compañías aéreas tienen previstas más plazas para este próximo invierno que las que programaron para el de 2019-2020, cuando nadie podía aventurar la que se venía encima por culpa del coronavirus.

Con todo, en el sector prefieren ser optimistas sin caer en la euforia. No en vano, han sido muchos los contratiempos desde que en junio de 2020 comenzara aquella primera desescalada: recomendaciones de no viajar al Archipiélago en Alemania o el Reino Unido, reaperturas por apenas diez o quince días por el repunte de los casos de covid-19, hoteles y apartamentos vacíos... «Nos movemos entre la cautela y el optimismo; podríamos decir que somos cautamente optimistas», resume el director general de la cadena BeCordial Hotels & Resorts, Nicolás Villalobos. «Pero sí, después de tantos meses de varapalos, golpes y reveses, parece que la situación se va relajando y vamos avanzando; y ya están llegando los fríos a la Europa septentrional», explica el representante de BeCordial, una de las cadenas hoteleras que mantiene todos sus establecimientos abiertos desde julio del año pasado. Abiertos –subraya Villalobos– «a las duras y a las maduras». «Esperamos, deseamos y creemos que se va a producir ese efecto champán y que en adelante seguiremos abiertos solo a las maduras», señala el empresario. Y lo cierto es que las cifras apuntalan el optimismo.

La capacidad aérea regular para la inminente temporada de invierno 2021-2022, es decir, para el período entre octubre de este año y marzo del próximo, ya es un 12% superior a la de 2019-2020. Y crece tanto para el mercado peninsular como, y aún más importante, para el extranjero. Según los datos que maneja la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, que dirige Yaiza Castilla, las aerolíneas tienen programadas más de 1,9 millones de plazas para vuelos desde la Península, un 6% más que en la temporada invernal 2019-2020 –la última antes del estallido de la crisis–, y alrededor de 6,1 millones en vuelos desde el extranjero, lo que supone un sensible incremento del 13%. De hecho crece la oferta tanto en el Reino Unido como en Alemania, que son por ese orden –y con diferencia– los dos mayores caladeros de clientes de la industria turística isleña. Hay previstos casi 2,5 millones de asientos para que los británicos vengan al Archipiélago, la friolera de un 19% más, y cerca de 1,4 millones para el mercado alemán, un 2% más. Y sube la capacidad aérea regular también en las conexiones con Italia, Holanda, Francia, Bélgica y Portugal. La excepción están siendo básicamente los países nórdicos y escandinavos, como Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca, pero su menor peso en el total de la oferta –en conjunto no llegaban a 500.000 plazas en la última temporada de invierno prepandemia– reduce su impacto en el global. Esta reducción de la capacidad aérea regular desde los países más al norte del Viejo Continente tiene mucho que ver con la situación de la aerolínea noruega Norwegian, que ha estado al borde de la quiebra y que atraviesa una profunda crisis. En cualquier caso, si la demanda supera la oferta, siempre queda la posibilidad de echar mano de vuelos chárter.

Una pareja de turistas en un mirador en Playa del Inglés. | | ANDRÉS CRUZ M. Á. Montero

Hay que puntualizar, eso sí, que ahora hay que ver si se cumple la programación de las compañías aéreas y cuál será la ocupación en los aviones. No obstante, las previsiones sobre la demanda también son buenas y, de hecho, son una de las razones de esa mayor oferta de las aerolíneas. Otra razón es que las compañías están ávidas de actividad y de ingresos tras una crisis sin precedentes que incluso llegó a dejar en tierra, aparcadas en los hangares, a muchas de sus aeronaves. Por eso están asumiendo mayores riesgos y siendo menos conservadoras en sus programaciones, a lo que se suma la encarnizada competencia entre las aerolíneas de bajo coste, las low cost, que incluso se están solapando en determinadas rutas.

Lo cierto es que, al menos de momento, la apuesta de las compañías aéreas apunta en buena dirección. «Se están produciendo un incremento de las reservas y una reducción de las cancelaciones», expone el director comercial de la cadena Dreamplace, que también tiene ya todos sus hoteles abiertos en Tenerife, Lanzarote y Mallorca. «Es verdad que aún hay mucho cortoplacismo» –los clientes siguen reservando para fechas próximas ante la incertidumbre que se ha instalado desde el estallido de la pandemia–, «pero también es cierto que la previsión es que el invierno viene fuerte», subraya. «Ya no solo se ve la luz al final del túnel, sino que la estamos tocando», asegura Estalella.

Los últimos datos de la plataforma de comercio electrónico b2b TravelgateX muestran que en la semana del 23 al 29 de agosto las reservas de vacaciones en Canarias fueron un 13,5% superiores a las gestionadas en la misma semana de 2019, cuando todavía nadie había oído hablar del coronavirus. Ni que decir tiene que el incremento es exponencial –del 161%– en relación con 2020 por el impacto de la pandemia. «Se dan todos los elementos para el inicio de la recuperación, y eso sería lo normal», señala al respecto el presidente de Ifa Hotels & Toursitik, AG, Santiago de Armas, que hace hincapié en que la competencia será «muchísimo menor». De Armas, que explica que su firma también tiene ya prácticamente todos los establecimientos abiertos y que de hecho lo estarán todos a finales de septiembre, insiste así en que «se dan todas las condiciones» deseadas en el arranque de la temporada alta.

En este escenario, los cálculos de la Consejería de Turismo vaticinan que ya en noviembre y diciembre el motor de la economía regional estará al 70% de lo que estaba en los mismos meses de 2019. «Y podremos decir que al finalizar diciembre ya se habrán sentado las bases para una recuperación rápida y sostenida en los próximos años, a medida que se vayan superando la pandemia y los miedos asociados a ella», ahonda Yaiza Castilla.

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