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JSP llama a los trabajadores para comunicarles el número de despidos

Los nuevos inversores condicionan su entrada al adelgazamiento de la actual masa salarial

Protesta de los trabajadores de JSP ante la sede de Presidencia del Gobierno regional en la capital grancanaria. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Los trabajadores de JSP conocerán este miércoles el número de despidos que plantea la empresa para hacerla más atractiva a los ojos de alguno de los inversores que han manifestado su interés por hacerse con las riendas. Será presumiblemente el fondo de capital riesgo español Hiperion el que dé el paso. El análisis del estado de situación del negocio que realiza desde mayo este grupo inversor de raíz asturiana concluye en la necesidad de adelgazar la masa salarial para dotar de rentabilidad al negocio. Los representantes de la plantilla, integrada por alrededor de medio millar de personas, están convocados a una reunión que se desarrollará en la mañana de hoy en la capital grancanaria, y en la que se les informará del número de afectados por un más que previsible expediente de regulación de empleo (ERE).

Según explicaron ayer fuentes del comité de empresa, la compañía, que entró en proceso concursal en julio –lo administra Praxis de Reestructuraciones y Concursal SL–, solo ha abonado la cuarta parte de los salarios en septiembre y cero euros en octubre, mes que acaba esta misma semana. «La gente ya no puede más», denunció ayer Ángel Yanes, para quien se hace necesario que los planes de futuro de JSP no se aparten del documento rubricado el pasado verano por la compañía y los empleados ante el Gobierno de Canarias. El texto recogía la necesidad de dar salidas dignas al personal en caso de no ser posible mantener a toda la plantilla.

El propio Yanes alerta desde hace meses de «la injusticia» que supondría «enviar a al Fogasa» (Fondo de Garantía Salarial) a trabajadores que han pasado «más de treinta años en JSP. Tardarían años en cobrar, pagaríamos esos despidos a precio de saldo entre todos los ciudadanos y, mientras, los propietarios ganando dinero».

La actividad se para o ralentiza en varios centros de trabajo y la plantilla teme una venta por trozos

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Al mismo tiempo que la deuda con los trabajadores continúa incrementándose, la actividad escasea en varios de los centros de trabajo. «La producción de café está parada; Celgán, a medio gas, y en la planta de Madrid tampoco se trabaja», relató ayer Ángel Yanes. En la nave situada en la capital de España se dieron quince días de vacaciones obligadas, «y ya no se ha retomado la actividad».

Estos problemas en las distintas sedes llevan a la plantilla a sospechar que el nuevo inversor no desea quedarse con la JSP que se encontró cuando mostró su interés. Es decir, también en contra del acuerdo suscrito en presencia del Ejecutivo autonómico, la industria podría ofertarse por trozos a otros postores y la nueva JSP quedaría con un tamaño muy reducido en comparación con el actual.

Para la plantilla, carece de sentido que se les pongan despidos delante sin haber conocido en todo este tiempo un plan de viabilidad. En las últimas semanas, además, se han aplicado sendos expediente de regulación temporal de empleo por causas organizativas a cinco empleados. «Por si fuera poco no pagarnos las nóminas, encima nos hacen estas cosas», lamentó Ángel Yanes.

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