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La papa encarece el puchero, que dispara su precio al encender el fuego

Los alimentos son un 0,9% más caros que hace un año y su coste en el mercado continuará al alza hasta que la energía y los combustibles den un respiro

Aspecto interior del mercado de Altavista, en Las Palmas de Gran Canaria.

La escalada de precios tensa las economías domésticas. En un contexto de recuperación en el que no pocos ciudadanos aún no han recuperado el nivel de ingresos anterior al estallido de la pandemia, los alimentos comienzan a ser permeables al disparate energético de la segunda mitad del año. Ya son un 0,9% más caros y, según las previsiones, su coste continuará creciendo hasta la próxima primavera, cuando la relajación de la demanda por el aumento de las temperaturas dé un respiro en la factura de la luz y el gas, un 57,9% más caros que al terminar octubre del año pasado.

Las legumbres y hortalizas frescas se han abaratado en el Archipiélago un 2,6% durante los últimos doce meses. Tiene explicación. Hasta el inicio del verano, las Islas han echado en falta a un componente muy importante del consumo: los turistas. 

La energía es la gran responsable del incremento de precios que soportan la economía española y canaria. Electricidad, gas y otros combustibles son un 57.9% más caros que hace un año

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Recuperada una parte de estos y con esa línea dibujando una clara pendiente, es hora de que también lo hagan los productos que no encontraban fácil acomodo en el mercado por culpa de las restricciones. Sin embargo, aún no lo han hecho del todo.

En un hipotético puchero, ni los garbanzos ni las verduras van a conllevar rebuscar en el fondo del bolsillo, pero a partir de ahí, todos los ingredientes son más caros. El pollo, un 0,9%; la costilla de cerdo, un 1,5%; el lomo de vacuno, un 2,7%, y las papas, un 2,9%, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Todos esos incrementos registran valores asumibles en el devenir de una economía de mercado y se quedan en nada si se comparan con un producto de uso tan común en el Archipiélago como es el agua mineral (6,7%). Y en una absoluta broma si gustamos de añadir un chorrito de aceite de oliva, un 21% más caro.

La energía es la clave

Con todo, el principal problema llega cuando se enciende el fuego para que las carnes rojas y los garbanzos comiencen a conferir cuerpo al protocaldo. El Índice de Precios de Consumo (IPC) señala que el incremento que se anota en Canarias durante el último año el subgrupo «electricidad, gas y otros combustibles» es del 57,9%.

A diferencia de otros gastos, este no solo es imprescindible, sino que el resto de bienes de consumo son totalmente permeables al alza de su precio. Es solo una cuestión de tiempo, antes o después alimentos, ropa, bienes de equipo y hasta servicios terminan por absorber el sobrecoste. Además del impacto que padecen los procesos industriales por el aumento de la factura energética, uno de sus principales costes, el mero transporte de las mercancías, con el encarecimiento de los carburantes (23,3%), ya conlleva un incremento del precio final.

El agua mineral, bien de consumo masivo en el Archipiélago, se ha encarecido un 6,7% durante los últimos doce meses. La traslación del alza de precios energéticos ya se deja notar

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Precisamente ayer, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el turco Fatih Birol, afirmó que los precios de los combustibles están en «zona de peligro», informa Efe. El organismo admitió que este capítulo supone una carga para ciudadanos y negocios e instó a una acción colectiva para equilibrar el mercado y contener su alza.

Ante esta situación, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, subrayó que 2021 debe ser un año «de subidas de salarios», de lo contrario, habrá «conflictos importantes». Por ello, tanto él como su homólogo de CCOO, Unai Sordo, urgieron a la patronal CEOE a sentarse para abordar un nuevo acuerdo de negociación colectiva. Álvarez descartó «que la subida de salarios sea un elemento inflacionista» que prolongue la escalada de precios. En la misma línea, Sordo explicó que el objetivo de los representantes de los trabajadores no es «trasladar el 5% [inflación interanual actual del país] pero hay margen para la subida salarial».

La política monetaria debe seguir intacta

El Banco Central Europeo (BCE) no debe actuar de manera prematura en respuesta a «un episodio de inflación mala» y poner en peligro la recuperación de la economía de la zona euro, según señaló ayer el representante italiano en el directorio de la institución, Fabio Panetta. Este afirmó que lo más importante es que aún hay que completar la recuperación, apuntalando el retorno sostenido de la inflación hacia el objetivo del BCE. «Si perdemos la paciencia ahora, pondremos en riesgo todo lo que hemos logrado», advirtió. Panetta identificó tres tipos de inflación, señalando que la «buena» es aquella que se produce cuando la demanda es robusta, la producción está en su potencial, el empleo es alto, la inflación está convergiendo hacia el 2% y las expectativas están ancladas en el 2%, mientras que la inflación «mala» ocurre cuando shocks negativos de oferta elevan los precios y deprimen la actividad económica, aunque en general, dicha inflación cae una vez que se reabsorbe dicho impacto. Panetta explicó que un banco central normalmente tratará de ser paciente y mirar a través de la inflación «mala», porque un endurecimiento prematuro de la política monetaria podría convertir el choque de oferta en una recesión prolongada. | EP

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