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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Gerardo Cueva | Presidente de Cepyme

“Nos estamos jugando los próximos 30 años y preocupa el cortoplacismo ideológico”

El empresario repasa la actualidad que afecta a las empresas y los retos que tiene por delante, sobre todo en lo relacionado con la reforma laboral

El presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva.

Gerardo Cuerva (Granada, 1971) asiste este martes en Vigo a la reunión de la junta directiva de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP). El presidente de Cepyme repasa en esta entrevista la actualidad que afecta a las empresas y los retos que tiene por delante, sobre todo en lo relacionado con la reforma laboral.

Varios nubarrones se ciernen sobre las empresas: materias primas, precios, falta de personal…

No podemos obviar la realidad. El PIB no crece y, sin embargo, estamos contratando gente. Hay una restricción del crédito que nos preocupa, que en el tercer trimestre el 70,5% de las facturas están fuera de plazo, una deuda entre empresas que asciende a 264.000 millones, con un coste financiero de más de 1.200 millones que van a cargo de la empresa. Nos falta mano de obra. No encontramos a gente y parece que la armonización de las políticas de protección social y de búsqueda activa de empleo no están muy casadas. No podemos tener un paro tan grande y no encontrar trabajadores en muchos sectores. Y ahora la crisis de suministro, el precio de materia prima y la energía. La empresa está en una situación muy complicada. Es verdad que la economía se ha reactivado, pero no estamos recuperados. De eso, nada.

¿No todo tiene que ver con la pandemia?

No, efectivamente. Son políticas que está haciendo el Gobierno. Miramos los presupuestos de 2021 y fueron una subida de impuestos; miramos los de 2022, y lo mismo; miramos las cotizaciones, y una subida; miramos la reforma fiscal que se anuncia para febrero, otra subida grandísima de impuestos; y si miramos la reforma laboral, se pretende eliminar la flexibilidad que tienen las empresas. Nos estamos jugando mucho, los próximos 30 años, y me preocupa mucho el cortoplacismo ideológico del Gobierno, porque una parte está imponiendo su ideología, la parte comunista.

No es la primera vez que utiliza el término “cortoplacismo”. ¿Qué es lo que más le preocupa de lo que pasa con la reforma laboral?

Creo que una norma que el propio Gobierno de España dice que ha funcionado para generar empleo en esta situación tan crítica no vale eliminarla. Podemos mejorarla y eso no es acabar con la flexibilidad que la empresa necesita y se ve que ha necesitado. El Gobierno tan solo pretende dar cada vez más protagonismo a los sindicatos en la participación de la empresa, sea cual sea su tamaño, y eliminar esa flexibilidad. No es el camino que marca Europa, que pide atacar la alta productividad y el paro juvenil de casi el 40% que tenemos.

Queda un mes para saber qué pasará y avisan que no van a “firmar por firmar”. ¿Ve opción a negociar con el Gobierno?

Siempre estamos dispuestos a negociar, pero ahora las posturas son muy antagónicas. El Gobierno se centra en una reforma ideológica, para una parte de sus votantes, y olvida que es el Gobierno de todos los españoles. No valen compromisos particulares. El problema que hay en España es que no se separa el Gobierno de los partidos políticos. Ahora lo que vemos es que está influenciado por una parte comunista y que cede a los aspectos que esta quiere.

¿Es el motivo por el que la mesa del diálogo social está en un punto delicado?

Lo está porque muy probablemente muchas de las acciones que suceden, y así lo ha demostrado el propio ministro de Seguridad Social, responden a que el Gobierno cree que el diálogo social es aquel que se produce entre los partidos que forman el Gobierno. Y eso no es el diálogo social. El verdadero es el que hay en las más de 4.500 mesas de negociación colectiva que hay en España, que son entre sindicatos y empresarios. Por supuesto se eleva a un tripartido con el Gobierno, pero no se puede entender que sean los socios que están en el Gobierno. Eso es menospreciar a las centrales sindicales y a las organizaciones empresariales.

¿Han hecho cálculos de cómo les afectaría a las pymes el reciente acuerdo para la subida de cotizaciones?

Hemos calibrado que es un claro freno para ese incremento de empleo que necesitamos. Es una barrera para crear empleo y no lo dice Cepyme, lo dicen todos los organismos nacionales e internacionales relacionados con los sistemas económicos. Además, esa subida de cotizaciones no arregla el problema de las pensiones, es una penalización a la empresa y en el mejor de los casos podríamos recaudar 2.000 millones de euros en un agujero anual de la Seguridad Social que ronda entre los 18 y los 20 mil millones de euros. Lo que decimos es que hay que sentarse en la mesa y ser realista. Y no engañar a la gente, no valen medidas cortoplacistas. Pasarán meses o días y aparecerán nuevas medidas, porque el sistema de pensiones no es sostenible. No vale ir tacita a tacita, hay que sentarse para busca una solución a largo plazo

Más de año y medio después del inicio de la pandemia, ¿siente que se ha hecho lo necesario para respaldar a las empresas?

No. Y digo que no porque si uno compara lo que han hecho otros países de la Unión Europea para ayudar a su tejido productivo hay números que distan mucho de los de España. Se ha compensado a las empresas de alguna manera en una cantidad equivalente el 0,5% del PIB En Alemania o en Holanda han sido el 3,5%. Decimos que hay soluciones, porque no me quiero quedar en la protesta. Creo que las medidas van en sentido contrario a lo que la economía necesita. La solución es que crean en las empresas, que las dejen crecer. Si consiguiéramos converger con el tamaño medio de la empresa europea, la situación sería totalmente diferente, porque crearíamos más de 1,2 millones de puestos de trabajo, aumentaríamos el PIB en el 5,2%, las exportaciones en el 5%, y lo que es más importante, se aumentaría la recaudación en más de 20.000 millones de euros. ¿Por qué no escogemos el camino de creer y dejar crecer la empresa? Desgraciadamente, todos esos palitos en la rueda van en sentido contrario.

“Si los Next Generación no llegan a las pymes será un fracaso”

Una encuesta de Cepyme dice que el 63% de las empresas no espera recibir fondos de los Next Generation, ¿qué habría que hacer para que sean una realidad?Trabajamos desde Cepyme, y desde otras asociaciones como la propia CEP, en el tema de los fondos. Tienen dos grandes partes: las inversiones y las reformas. Nosotros tememos que sean las pymes las que tengan lo peor, es decir, que no llegue la parte de la inversión, los fondos, y que las reformas nos afecten y nos lastren en nuestro funcionamiento. Sobre esto último, intentamos convencer al Gobierno de cuál es el camino a coger. Con los fondos, estamos seguros que el éxito o el fracaso de los fondos será si llegan a todas las empresas, estén donde estén y sea cual sea su tamaño. Cepyme trabaja en esa última milla, en poner al servicio de las administraciones esa capilaridad de las más de 1.500 organizaciones que lo formamos, en que los procedimientos sean acordes y reales para que el dinero llegue. Si no, será un fracaso.


¿Cree que las empresas pequeñas tienen margen para afrontar la transformación energética y digital si no reciben apoyos?Es que nos anuncian que ahora con el Green Deal también va a haber una subida de impuestos de más de 7.500 millones de euros. Pues no sé si es el camino. La empresa está dispuesta, pero no solo se va a mejorar con subidas de impuestos. Ojalá este cambio no lastre más la competitividad de la empresa, porque algo que nunca veo o escucho en ninguna reforma, es en incrementar la competitividad. Este cambio de modelo energético no se va a producir sin la pequeña empresa, porque el 99,8% de las empresas son pymes, y o están dentro de ese cambio cultural o será un fracaso.
¿Atisba una luz al final del túnel?El empresario se acuesta y veo todo muy oscuro, pero también sabe que al día siguiente amanece. Ojalá consigamos convencer de cuáles son los caminos a coger y creo que, si se pone a la empresa en el centro de las políticas y creemos en el tejido productivo, estoy convencidísimo de que saldremos adelante. Pero también sé que, si el Gobierno no cree en la empresa, de esta no vamos a salir.


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