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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Los autónomos maquillan la pérdida de 16.800 empleos en el Archipiélago

Canarias inicia el año con una recaída que la vuelve a situar como la comunidad con la tasa de paro más elevada (20,3%)

La construcción fue el único sector que creó empleo. JOSE CARLOS GUERRA

«Un jarro de agua fría», en palabras del presidente de CEOE-Tenerife, Pedro Alfonso, o «una cierta decepción», según el secretario general de UGT-Canarias, Manuel Navarro. De este modo describieron el comportamiento del mercado laboral canario en el primer trimestre del año, en el que se destruyeron 16.800 empleos. Solo la positiva evolución del número de trabajadores por cuenta propia registrada en las Islas –9.500 más que al terminar 2021– pudo maquillar la salida de sus puestos de trabajo de 26.700 asalariados.

Según los datos dados a conocer ayer correspondientes a la Encuesta de Población Activa (EPA) para el periodo enero-marzo, también la leve disminución del número de ciudadanos que trabajan o manifiestan su intención de hacerlo –1.300 menos– ayudó a contener el incremento del número de parados. No obstante, en el primer cuarto del año se elevó en 15.500 el volumen de desempleados, con lo que un total de 234.600 canarios acabaron el trimestre en busca de una oportunidad laboral.

España suma 70.900 nuevos parados en el inicio del año y hay un total de 3,17 millones de ciudadanos en esa situación

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En toda España hay 3,17 millones de desempleados, tras pasar a esta situación 70.900 personas en el primer cuarto del año. Fueron trece las comunidades autónomas en las que aumentó el paro y Canarias (7,06%) fue la séptima en la que más, muy lejos del 24,54 % padecido por Baleares. Ahora bien, la tasa de desempleo en el Archipiélago (20,30%) vuelve a ser la de mayor tamaño del Estado  y a gran distancia –6,7 puntos– de la que presenta este. 

«Resulta importante remarcar que Canarias ha sido la región más castigada desde el estallido de la crisis sanitaria», recordó la Confederación Canaria de Empresarios (CCE). Aun sabiendo que ni sindicatos ni patronal pusieron paños calientes sobre los malos datos cosechados por la comunidad autónoma, todavía queda espacio para la interpretación positiva. En términos generales son mejores que hace un año: 38.100 parados menos que en el primer trimestre de 2021 y 121.100 ocupados más.

En esa misma línea optimista, también es menor el volumen de ciudadanos en situación de desempleo que el registrado al acabar el mismo periodo de 2019, último arranque del año libre de la distorsión generada por el coronavirus. Hay 3.100 menos que entonces y 28.700 personas trabajando más. Si el impacto positivo sobre el desempleo no es mayor en esta comparación, es porque durante los últimos tres años se han incorporado a la situación de activas 25.600 personas.

Hostelería y comercio pierden 8.500 puestos de trabajo en el inicio del año

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Es decir, el año ha arrancado mal y con ello se trunca esa mejoría que evidencia la comparación. ¿Y por qué no fue un buen trimestre? Existen diferentes opiniones para explicarlo. «Posiblemente la metodología de la encuesta refleje la influencia cierta en el mercado laboral durante las últimas semanas de sucesos internacionales como la inflación, en especial a causa de nuestro singular modelo productivo, con un peso muy importante del sector servicios», señaló el viceconsejero de Empleo del Gobierno de Canarias, Gustavo Santana.

Quizá sea esa menor renta disponible de los ciudadanos de toda Europa –España incluida– que alimentan la maquinaria turística, pero las cifras de llegadas de estos no lo reflejan así. O quizá el incremento de los costes de producción tuvieran ese efecto negativo. Sin embargo, tampoco esto último cuadraría con el dinamismo mostrado por la construcción, único sector capaz de crear empleo entre enero y marzo (4.600 puestos de trabajo). 

La destrucción vino principalmente de la mano de la hostelería y el comercio (-8.500). A pesar de la mejoría registrada por el sector turístico, los empresarios acusaron el golpe que les supuso deshacer al final del pasado año los operativos que habían puesto en marcha para afrontar una temporada alta que se presentaba feliz y que envió al limbo la sexta ola. En cualquier caso y para atenuar la depresión, basta recordar que ahora son 65.400 más los trabajadores que conforman la mano de obra de ambos sectores.

La CEOE considera demostrado que la reforma laboral no es la solución a los problemas

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Otras ramas se unieron a las actividades principales de la economía canaria para terminar de sumar los 10.600 puestos de trabajo que se perdieron en el ámbito privado. A ellos hay que añadir los 6.100 extraviados en el sector público, si bien las administraciones cuentan aún con 22.200 más que antes de la pandemia.

Para CEOE-Tenerife, la inflación que genera la guerra en Ucrania provoca una reducción de los márgenes empresariales que hace, en palabras de Pedro Alfonso, «poco atractivo y poco sostenible» mantener el empleo estable en el tiempo. El propio dirigente empresarial leyó el empeoramiento como la demostración de que el problema del paro «no se resuelve con la reforma laboral» y de que la ansiada recuperación es «muy poco estable».

Contra ese argumento, Gustavo Santana opuso un «moderado optimismo» en torno al futuro inmediato de la «evolución del mercado laboral, ya que las diversas previsiones de crecimiento económico continúan manteniendo las cifras positivas».

Olivera ve los datos "extraordinarios"

El viceconsejero de la Presidencia del Gobierno de Canarias, Antonio Olivera, calificó de «extraordinarios», informa Efe, los datos de ocupación en las Islas. A su juicio, merece ese calificativo el hecho de que, a pesar del conflicto de Ucrania, haya ahora 121.200 empleos más que hace un año. Comparó esos número con los de Madrid, que en ese mismo periodo recuperó solo la mitad. También es cierto que la capital de España ha tenido menos margen de mejora en ese tiempo, porque pudo salir mucho antes que Canarias del letargo dada su menor dependencia de una actividad que, como el turismo, quedó gravemente afectada por la pandemia. La EPA, no obstante, muestra varios datos sangrantes, como la tasa de paro del 57,35% que se registra entre los menores de 25 años. La mejoría del último año visita con modestia a ese segmento de la población. Aun siendo menor el porcentaje que el registrado hace un año (61,37%), está aún alejado de retornar al 45,09% que existía –y ya era doloroso– hace tres años. Si el desempleo camina en la dirección indeseada, es seguro que lo harán las variables que, como el paro juvenil, exponen los problemas más acuciantes. Ocurrió en el primer trimestre también con el número de hogares en los que todos están en paro. Los 71.900 que hay ahora son 600 más que en enero. | J. G. H.

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