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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Agricultura empieza a sancionar a quienes paguen menos que el coste de producción

El Gobierno regional tarda nueve años en hacer valer la ley de cadena alimentaria - Las sanciones por pagar por debajo del coste son "graves" e implican multas de entre 3.000 y 100.000 euros

Ganadería Los Chiquitos del Ingenio, en Gran Canaria. ANDRES CRUZ

Más vale tarde que nunca. La consejera de Agricultura del Gobierno de Canarias, Alicia Vanoostende, ha anunciado que Canarias empezará a aplicar la ley de cadena alimentaria el próximo mes. Este texto obliga a cada "operador" de la cadena a pagar, cómo mínimo, los costes de producción al eslabón anterior si no quiere hacer frente a las sanciones que estipula la normativa aprobada en 2013. Nueve años más tarde el Ejecutivo regional asegura que ya tiene "todo más o menos ordenado" para poder arrancar con el control de la norma. Así lo afirmó Vanoostende durante una entrevista en el programa Hoy por Hoy El Drago, de la Cadena Ser, el pasado martes.

"Llevamos nueve años con esta ley y nosotros estamos en el Gobierno desde hace casi tres; es cierto que se nos ha atrasado, pero hemos tenido una pandemia”, apuntó la consejera durante las preguntas para justificar el retraso. Lo cierto es que ha pasado tanto tiempo desde su aprobación que la norma ya cuenta con modificaciones, la última en diciembre de 2021, en la que se incluyeron mayores sanciones para "ofrecer más garantías" al sector primario. La destrucción de valor de la cadena está tipificada como una falta "grave" y supone una multa de entre 3.001 euros y 100.000 euros. Para los reincidentes la cantidad podría alcanzar el millón de euros.

Desde la consejería no aclaran cómo se llevará acabo el control, pero Vanoostende apuntó que las direcciones de Agricultura, Ganadería o Pesca, así como el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, cuentan con “funcionarios que hacen tareas de inspección” y la idea es que parte de ese personal “se dedique también a hacer la inspección de la ley”. 

Lo cierto es que los inspectores van a tener bastante trabajo con los ganaderos ya que llevan años vendiendo a pérdidas. Una situación que además ha empeorado con la subida de los piensos, los forrajes y los fletes debido al conflicto en el este de Europa, lo que ha llevado al sector al "límite". El litro de leche se pagó en abril a 48 céntimos y en mayo a 50, pero a los granjeros les cuesta producirla 60, lo que refleja un claro incumplimiento de la ley de cadena alimentaria.

Hasta ahora, el máximo esfuerzo del Gobierno canario para atajar la infracción ha sido reunir, a principios de mayo, a ganaderos, industrias queseras y las cadenas de distribución para acordar una subida de precios justa. En el encuentro se acordó que los industriales y los supermercados reducirían sus márgenes comerciales para pagar más a los ganaderos por la leche: alcanzar 0,60 céntimos en la de vaca y 0,90 o un 1 euro la de oveja y cabra. Y aunque hubo buenas intenciones y promesas, desde entonces el incremento ha sido de dos céntimos, lo que todavía queda muy lejos de cubrir los costes de producción. A los productores no les vale con un incremento lento y progresivo, llevan meses reclamando medidas inmediatas para hacer frente a los altos costes y no recurrir a tirar leche o sacrificar animales.

Vanoostende defendió la importancia de haber sentado a las tres partes y reconoció que a pesar de la subida progresiva de los precios, esta sigue siendo insuficiente por lo que espera que en la próxima reunión, fijada para junio, se pueda implementar una subida que cubra los costes de producción. La consejera también recordó las ayudas destinadas al sector, como el adelanto de las incluidas en el Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (Posei), el paquete de 2,5 millones del Gobierno de España y los 8,2 millones del Ejecutivo autonómico. Según Vanoostende el camino para la subsistencia del sector pasa por “inyectar liquidez con ayudas, mejorar los precios y trabajar con los cabildos en planes forrajeros”, ya que, prácticamente toda  alimentación de los animales es importada.

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