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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Correos y los sindicatos se enquistan en la antesala de la huelga general

La empresa pública niega que la diversificación que afronta suponga despidos o una futura privatización. CCOO y UGT se desmarcan del plan estratégico

Furgoneta de reparto de Correos. LP/DLP

Renovarse o morir. La empresa pública Correos se encuentra en una difícil encrucijada, con una huelga general a la vista en pleno proceso de transformación y una situación financiera complicada. La abrupta caída que ha experimentado el envío de cartas –de 11 millones diarios en 2018 a cuatro millones en 2021– obliga a una diversificación que la empresa defiende para ser eficiente y mantener los puestos de trabajo, pero que los sindicatos mayoritarios critican porque se está haciendo «sin rumbo ni control». La sociedad estatal niega la mayor y rechaza que se esté desmantelando o haya intención de privatizar la empresa cuando expire la concesión del servicio postal universal en 2025. Las centrales sindicales critican las condiciones en la que se está desarrollando el cambio de modelo y sospechan que todo va encaminado hacia un proceso privatizador.

El conflicto laboral en Correos vive dos realidades paralelas y tanto la empresa como los sindicatos mantienen posiciones totalmente contrapuestas que hoy por hoy hacen estéril cualquier acercamiento. Las centrales mayoritarias con representación en la empresa pública –CCOO y UGT– mantienen una fuerte confrontación con la actual dirección nacional de la sociedad estatal, que preside Juan Manuel Serrano, mientras que el resto de los sindicatos –CSIF, Sindicato Libre y CIG– sí han firmado recientemente un plan estratégico hasta 2024 en la línea de apostar decididamente por una transformación necesaria y urgente de la compañía para sacarla de los números rojos que arrastra desde 2020.

Red regional

Correos en Canarias cuenta con 105 oficinas, 70 de ellas en zonas rurales que se están digitalizando. Como en el resto del territorio nacional, se viene realizando un proceso de reestructuración para ser más eficiente pero en modo alguno, según la empresa, para recortar personal o dejar de repartir en determinados pueblos y zonas de las Islas. También niega que haya retrasos en la entrega de la paquetería, segmento en el que Correos se ha ofrecido a las grandes plataformas –Amazon, Aliexpress y otras– para su distribución aprovechando la amplia red de oficinas y empleados en todo el territorio. Sin ir más lejos recientemente llegaron a los puertos de las Islas 17 contenedores con más de 80.000 paquetes que fueron clasificados y repartidos. «Pueden haber demoras en entregas pero son puntuales, no sistemáticas», aseguran fuentes de la sociedad.

Correos reconoce que el diálogo con CCOO y UGT se ha enquistado y no cree justificada una huelga general de tres días como la convocada para las jornadas del 1, 2 y 3 de junio. Todas las denuncias y afirmaciones de las centrales sindicales son rechazadas por la dirección de la sociedad estatal: ni existe un plan para privatizar Correos, ni se ha dejado de prestar servicios en ninguna población de Canarias, ni se está destruyendo empleo, ni hay fragmentación de los servicios de la empresa. Lo que hay es un «proceso de transformación de su modelo de negocio sin privatización ni despidos y una apertura a otros sectores para diversificar el servicio».

Pero los sindicatos no las tienen todas consigo. La desconfianza anida en las relaciones entre la dirección y los representantes de CCOO y UGT, que denuncian que los jefes de las oficinas intentan «desinflar» la huelga. El representante de CCOO en Santa Cruz de Tenerife, Pedro Segura, advierte que «no cambiamos ni una coma de nuestras reivindicaciones» y, en su opinión, «hay dos pruebas claras y son las quejas de los ciudadanos sobre el funcionamiento del servicio y el balance negativo que acumula Correos porque, mientras las compañías postales de otros países europeos son rentables, en España en 2020 hubieron 500 millones de pérdidas y en 2021 más de 90 millones, que se maquillaron con la venta de un edificio». Para el dirigente sindical la diversificación que pregona la empresa «debe ser ordenada y pactada porque hay trasvases y desmantelamientos que se hacen sin acuerdo».

Dardos contra Serrano, cercano a Pedro Sánchez

CCOO y UGT tiran alto en el conflicto laboral de Correos. Exigen que el Gobierno y el PSOE se pronuncien sobre su respaldo o no al «plan de desmantelamiento» de Juan Manuel Serrano, presidente de la sociedad estatal, dirigente muy cercano al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El miércoles 1 de junio hay convocada una gran manifestación en Madrid que terminará ante el Congreso de los Diputados, mientras que en Canarias habrá concentraciones y caravanas de coches en las dos capitales canarias el jueves 2 y el viernes 3. Los sindicatos ponen en cuestión que, junto a Serrano, se haya puesto como alto cargo a Avelino Castro, que fue el impulsor en su momento de la división y privatización de Renfe. Los sindicatos mayoritarios de Correos critican con dureza a la actual dirección de la empresa desde que tomó las riendas en 2018. Mientras la sociedad estatal presume de un plan de consolidación de empleo que beneficia a más de 7.000 empleados, 228 de ellos en Canarias, las centrales sindicales denuncian que la reestructuración que realiza Correos está destruyendo plazas estructurales y, a cambio, se ofrecen contratos a tiempo parcial y en determinados días de la semana. La sociedad pública emplea actualmente a más de 50.000 trabajadores, unos 3.000 en Canarias, y en los últimos años ha apostado por incrementar la formación del personal.

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