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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Empleo

Se buscan maquinistas en Aragón: una licencia por 21.000 euros y "unas vistas mejores que en Windows"

La plantilla de Renfe que entró con el servicio militar entra en edad de jubilación y la operadora busca jóvenes con vocación para conducir los trenes | La escuela en la Expo de Zaragoza abre a finales de año y sustituirá al aula de El Portillo, donde hay un simulador y se cursan las habilitaciones para las líneas y modelos ferroviarios en la comunidad

Dos de los becarios del Media Distancia y Cercanías de Renfe en Zaragoza, Nerea Molero y Alberto Peña, practican con el simulador ubicado en la estación del Portillo. / ANDREEA VORNICU

Algo debe de esconder el oficio de maquinista para que Alberto Peña, un ingeniero industrial que ahora cuenta 38 años, decidiera en 2020 abandonar un puesto de trabajo estable en el sector de la automoción, bien remunerado y -para qué engañarse- con perspectivas de ascenso. “Es muy sencillo. Pasas de ver el paisaje típico de la pantalla de Windows a admirar un día sí y otro también la estación de Canfranc, el desfiladero del Jalón atravesando Calatayud o las costas de Tarragona”, resume Peña sobre su trabajo "vocacional", el que siempre quiso desempeñar desde que sus abuelos lo llevaran por primera vez a ver los trenes de la estación de Soria. 

En realidad, este becario de Renfe –previsiblemente por poco tiempo- ya intentó obtener la titulación allá por 2002, pero acceder a las plazas del operador ferroviario para conducir los trenes ha sido hasta hace poco tiempo casi inaccesible. Los puestos estaban ocupados por maquinistas de toda la vida, jóvenes que accedieron a Renfe a través del regimiento ferroviario en el servicio militar. Entraron jóvenes, muy jóvenes cuando entraron, y se han dedicado toda la vida a llevar los vehículos de la operadora ferroviaria única hasta la entrada de las nuevas compañías en el mercado.

Sin embargo, en los últimos años ha comenzado un previsible aluvión de jubilaciones. A Renfe le toca renovar su plantilla, y el caso es que, después de tantos años sin estimular la demanda de este oficio, faltan maquinistas. Hasta ahora ha sido una de esas profesiones con pleno empleo; hasta que logren rejuvenecer su plantilla, todo apunta a que lo seguirá siendo. Aquí es donde se ha abierto la oportunidad para gentes como Alberto Peña, que en sus mil viajes por Centroeuropa siempre supo en su fuero interno que quería dedicarse al mundo ferroviario, o como Natalia Molero, que con apenas 26 años se ha tirado a la piscina, sin saber con tanta profundidad sobre las vías férreas, los coches y los vagones, y conducirá los trenes de Renfe a finales de este año.

Los jefes de maquinistas de Media Distancia Enrique Salanova y José Luis Domínguez, en el centro, y los becarios Natalia Molero (izquierda) y Alberto Peña (derecha). / ANDREEA VORNICU

"Todo ha cambiado mucho desde que yo entré, que he trabajado hasta con gente que había echado carbón", explica Enrique Casanova, jefe de maquinistas de Media Distancia y Cercanías y profesor, que, precisamente, comenzó a trabajar en la operadora en 1983 tras finalizar la mili. Por aquellos tiempos, llegó a haber 120.000 trabajadores en Renfe. Ahora quedan unos 5.500, de los que 220 son maquinistas que trabajan en las líneas aragonesas.

En los tres últimos años han llegado a las residencias de la comunidad entre 50 y 60 conductores por año. Previsiblemente, con la apertura de la nueva escuela técnica de conducción y operaciones que abrirá a final de año en el Edificio 3C de la Expo en Zaragoza, se facilitará el acceso a esta curiosa profesión. Contará con tres formadores y tendrá tres aulas con capacidad total para 55 alumnos. Habrá dos simuladores de última generación y otro equipamiento puntero, como pantallas digitales. Además de la formación para maquinistas, habrá formación para el resto de áreas de gestión de Renfe.

El simulador en el Portillo y el 'hombre muerto'

Hasta ahora, Zaragoza era una sede auxiliar de las nueve escuelas de Renfe que se reparten por todo el país. El aula estaba en la planta superior de la estación del Portillo, donde se daban los cursos para obtener las distintas habilitaciones de las líneas aragonesas y realizaban prácticas en un simulador. Conectado a un sistema informático, se proyecta en una gran pantalla el interior de una cabina en una estación al uso. Cuenta con todos los elementos de una cabina convencional: palanca de tracción y freno, maneta del inversor de marcha, tren-tierra (teléfono para comunicarse con las estaciones), velocímetros...

Incluso tiene un "botón del hombre muerto", que debe ser pisado por el pie del maquinista cada tres segundos para comprobar que el conductor no ha perdido el conocimiento. Si no se acciona de forma consecutiva, el tren se detiene de inmediato. Y del mismo modo, dentro de todos los sistemas de frenado con los que cuenta el tren, las señales de reconocimiento de las balizas para el Anuncio e Señales y Frenado Automático (ASFA).

El pupitre de mandos del simulador de la estación del Portillo, que se sustituirá por dos nuevas cabinas más modernas con la apertura de la escuela de Renfe en la Expo a finales de este año. / ANDREEA VORNICU

Porque sí: para conducir un tren no basta con tener una licencia, sino que es necesario tener certificado el conocimiento de cada modelo de tren y de cada línea que se va a transitar. Todo ello por seguridad, un rasgo fundamental de este oficio, que se traduce en responsabilidad. "Este es un trabajo bien pagado, sí, pero aquí lo que se remunera es la responsabilidad de llevar pasajeros y carga", explica Casanova.

A partir de final de año se podrá obtener en Zaragoza la licencia de maquinista (que también pueden realizarse en otros centros privados como CEFF o Cetren), algo así como un Grado Superior en conducción ferroviariay el diploma que acredita los conocimientos generales mínimos necesarios para conseguir la certificación del maquinista. Suponen una inversión notable para el aspirante: en torno a 21.500 euros por alumno para una formación de 10 meses, en los que se imparte una formación teórica de 650 horas y otra parte práctica de 500 horas, que combina conducción efectiva con simuladores. 

¿Cómo ser maquinista profesional?

Una vez obtenida la licencia, el aspirante se presenta a la oferta de empleo público estatal que convoca la operadora ferroviaria. Ahí es cuando obtienen una beca de formación por seis meses en una de las múltiples residencias que se reparten por el trazado ferroviario español. Sin embargo, no acaba aquí el proceso de aprendizaje. Cada modelo de tren tiene sus características propias y cada línea cuenta con su idiosincrasia particular. 

Póngase el ejemplo de un becario de Renfe que elige su residencia en Zaragoza. Las líneas ferroviarias de la capital aragonesa se dividen en tres gráficos: mercancías, larga distancia, y media distancia y cercanías. Como los modelos de trenes son distintos incluso dentro de cada uno de los tres apartados, los maquinistas deben obtener cuatro habilitaciones en el caso del transporte de mercancías cinco para cada uno de los gráficos de transporte de viajeros.

El libro de normas del maquinista de uno de los profesores de Media Distancia en Aragón, que incluye todas las características de cada una de las vías férreas que atraviesan la comunidad y las diferentes situaciones que pueden ocurrir en un trayecto. / ANDREEA VORNICU

Además, cada línea tiene sus singularidades, como estaciones en curva, balizas, señales o bifurcaciones del terreno. Los maquinistas también deben acreditar que conocen cada uno de los trazados, todo en pos de la seguridad. En el caso de Zaragoza-Canfranc, el trayecto está compuesto por cuatro líneas, y tras recibir un breve curso teórico, los maquinistas deben realizar el recorrido acompañados de un supervisor en doce ocasiones, seis de ida y seis de vuelta (en el caso de tener cinco años de experiencia son seis viajes en total). Así obtienen la certificación de la línea, que tiene una vigencia de un año, por lo que se pierde al trasladarse de una residencia a otra.

Y es aquí donde se halla uno de los problemas que halla la operadora ferroviaria para la eficiencia de sus plantillas. Aunque un maquinista tenga experiencia, transcurren varios meses de formación hasta que consigue las habilitaciones para operar en un trayecto. “Buena parte de los becarios que vienen a Zaragoza terminan por irse por razones personales, ya que tienen su vida hecha en su ciudad de origen”, comenta el jefe de maquinistas y formador de Media Distancia José Luis Domínguez. De ahí la decisión de crear una escuela en Zaragoza, que sirva de acicate para ‘aragonesizar’ la plantilla de Renfe en la comunidad, con gente conocedora del terreno y que pueda desarrollar su vida en esta residencia.

"Llevar un tren es una enorme responsabilidad. Por supuesto que los pasajeros deben llegar con puntualidad, pero lo primero de todo para nosotros es que lleguen sanos y salvos"

José Luis Domínguez - Jefe de maquinistas de Media Distancia en Zaragoza y profesor

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Los becarios deben cumplir una permanencia de 30 meses en su residencia una vez han terminado la formación, pero es habitual la movilidad interna en la operadora ferroviaria para volver a las ciudades de origen. De ahí el interés por constituir la escuela en Zaragoza, uno de los mayores puntos neurálgicos de la logística ferroviaria española, más aún cuando se dé el impulso final al tan demandado corredor Cantábrico-Mediterráneo.

Pero no es este el único cambio de tendencia que se vive últimamente en Renfe. "Si antes te sorprendías al ver a una mujer maquinista, ahora es lo más normal del mundo", dice el veterano Enrique Casanova. Va poco a poco la cosa, pero cada día la plantilla se va feminizando más. En la promoción de Nerea Molero, de 26 años y becaria en Zaragoza, ya se graduaron 20 chicas de los 100 alumnos que había en total.

En su caso, fueron algunos amigos maquinistas de Madrid, de donde proviene, quienes la convencieron. "Lo mío quizás no fue tan vocacional como lo de Alberto (su compañero becario). Fue buscar una salida después de terminar mis estudios y me di cuenta de que conmigo entraron enfermeros, profesores, ingenieros... Gente de todo tipo de profesiones que querían darle un vuelco a su vida porque sus trabajos no eran estables y se han encontrado con esta oportunidad", cuenta Molero.

En cualquier caso, los maquinistas son formados para garantizar la seguridad de los trayectos. José Luis Domínguez pide a los usuarios que empaticen con el servicio, porque cuando es necesario hacer comprobaciones nadie lo entiende. "Pero en un avión, que lleva a 200 personas, nadie pone una pega", critica. "Esto es una enorme responsabilidad. Por supuesto que los pasajeros deben llegar con puntualidad, pero lo primero de todo para nosotros es que lleguen sanos y salvos", apunta uno de los jefes de Media Distancia.

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