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Campaña citrícola

El calor retrasa diez días el inicio de la campaña citrícola en Castellón y rebaja el calibre de la fruta

La demora permitirá que la naranja autóctona no se solape con la que llega desde Sudáfrica

Trabajadores de la cooperativa citrícola Nulexport, ayer, mientras preparan el almacén para el inicio de la campaña. MONICA MIRA

El verano que acaba de finalizar no ha sido normal. Los últimos tres meses serán recordados por un calor extremo, un estío plagado de anomalías referidas a las temperaturas medias, las máximas, las mínimas nocturnas... También ha sido un verano malo para la citricultura de Castellón , ya que los valores que ha alcanzado el termómetro están retrasando la maduración de la fruta y están mermado el calibre. Y la primera gran consecuencia es que inicio de la campaña se retrasará entre diez y quince días.

Aunque las cooperativas y comercios de la provincia han empezado ya a condicionar los almacenes, el pistoletazo de salida de la temporada no se producirá hasta bien entrada la próxima semana. "Empezaremos con las variedades extratempranas como clemenrubi y oronules y la temporada estará marcada por el problema de los costes, la afección de la araña roja y los bajos calibres", describe José Pascual Ramos, gerente de la cooperativa San Alfonso de Betxí.

El retraso del inicio de la campaña no tiene porqué ser negativo. "Puede ser incluso bueno, ya que ayudará a que las variedades autóctonas no se solapen con la naranja que llega de Sudáfrica", argumentan desde la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana

El otro inconveniente es el pequeño calibre que presenta en estos momentos la clemenules. Por eso el sector mira más que nunca al cielo. "Si en los próximos días lloviera entre 50 y 60 litros por metro cuadrado el tamaño de la fruta aumentaría y sería una gran noticia", dice Pascual Beltrán, gerente de Cocalni. 

Pero, sin duda, el principal reto al que se enfrentan cooperativas y comercios es a la subida imparable de los gastos. Cajas, plásticos, combustibles... todo está por las nubes y el sector estima que el incremento asciende a unos 6 céntimos por kilo de fruta. "Necesitamos aumentar los precios de venta para que tanto el productor como el comercializador tengan algo de rentabilidad", coinciden en las cooperativas.

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