El ITC arranca la primera biorrefinería de hidrógeno verde de España

La planta, única en su género en Europa, es capaz de producir combustibles sintéticos a partir de las energías renovables

El presidente canario, Fernando Clavijo, la comisaria Elisa Ferreira, y el director de I+D+i del ITC, Gonzalo Piernavieja, este viernes.

El presidente canario, Fernando Clavijo, la comisaria Elisa Ferreira, y el director de I+D+i del ITC, Gonzalo Piernavieja, este viernes. / Ángel Medina

Juanjo Jiménez

Juanjo Jiménez

La comisaria europea de Cohesión y Reformas, Elisa Ferreira, y el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, cortaron durante la mañana de este viernes en el Instituto Tecnológico de Canarias de Pozo Izquierdo la cinta inaugural de la primera refinería de hidrógeno alimentada por energías renovables de España, y la única de su tipo en Europa, con un sistema de producción totalmente aislado de la red eléctrica general.

En el acto también se presentó la primera guagua de Global movida por hidrógeno, y cuyo combustible se produce en las propias instalaciones del ITC, un vehículo que en breve comenzará a realizar sus trayectos comerciales en los municipios del sureste.

Transporte pesado

La singular planta de hidrógeno verde, según detalla el director de I+D+i del ITC, Gonzalo Piernavieja, cuenta con dos sistemas de producción, o electrolizadores, uno de ellos dedicado a «demostrar y familiarizarnos con el uso del hidrógeno para el transporte pesado, tanto terrestre como marítimo y capaz de producir tres kilos por hora, que por ejemplo es el que se emplea para suministrar de combustible a la guagua.

Esa capacidad de generación, de tres kilos por hora, permitiría completar los depósitos de dos guaguas y también de varios vehículos del propio Instituto siempre y cuando el viento y el sol den la suficiente energía al sistema durante diez horas.

El otro electrolizador más pequeño, capaz de generar un kilo por hora, está orientado al estudio de los combustibles renovables, los llamados e-fluid, ya que si bien la tendencia global es la de electrificar todo, hay medios en los que es imposible aplicar esa tecnología como ocurre con los aviones de pasajeros, los barcos o el transporte terrestre pesado.

Esos combustibles del futuro son el amoniaco, el metanol y otros productos sintéticos que, si bien son fabricados de forma artificial, ofrecen las mismas prestaciones del gasoil, la gasolina, el gas o el keroseno.

Global estrena una guagua movida gracias al hidrógeno producido en Pozo Izquierdo

De todos ellos el más fácil de producir es el amoníaco (NH3) que también se obtiene en las instalaciones del ITC mediante el proceso de Haber–Bosch, mediante el cual se incorpora al hidrógeno extraído del agua nitrato presente en el aire acelerando el proceso con un catalizador de hierro, entre otros elementos.

Vocación experimental

Ese gas resultante es la base para la generación de diferentes combustibles, como el alcohol, la gasolina o el keroseno sintético, solo dependiendo del número de átomos de carbono que se añaden a una molécula de hidrocarburo. Es decir, «le incorporamos una fuente de CO2 para fabricar esos combustibles».

Piernavieja subraya la singularidad de esta planta de generación de hidrógeno verde, sin precedentes en Europa, por tres condiciones fundamentales, ya que funciona aislada de la red de abastecimiento, por su tamaño y por su vocación experimental.

En este aspecto recuerda que el ITC lleva veinte años trabajando con el hidrógeno, y hace ahora 16 años se llegaron a poner en funcionamiento otras dos electrolizadoras más pequeñas, un hito que culminó con la celebración de la reunión anual del Grupo de Hidrógeno de la Agencia Internacional de la Energía, con participantes de 18 países, «y que se quedaron asombrados», recalca.

Ese mismo empuje y experiencia hizo posible conseguir la subvención de la Unión Europea que se ha materializado en este programa, denominado Biogreenfinery, por un monto de 3.219.00 euros, con el objetivo de erigirse en una «experiencia piloto a pequeña escala en el Archipiélago, para demostrar la viabilidad técnica y económica de una industria canaria que, partiendo del hidrógeno verde obtenido de energías renovables, permita una producción local sostenible de combustible limpio para el transporte».

Uso inteligente de los recursos

Para la comisaria europea de Cohesión y Reformas, Elisa Ferreira, la puesta en marcha de la biorrefinería supone un modelo de empleo eficaz de las ayudas europeas, ejemplo para que los ciudadanos conozcan y valoren el destino de las subvenciones.

Antes del corte de la cinta, Ferreira calificó el proyecto de «innovador» y un catalizador de las condiciones desfavorables inherentes al aislamiento del archipiélago, y su condición de región ultraperiférica, y que con recursos como el viento, el sol y el mar «puede cambiar con el uso inteligente de los recursos europeos».

Con la presencia de numerosos representantes del empresariado, así como del Cabildo de Gran Canaria y mandos militares, la comisaria aseguró que este proyecto de tecnología canaria, que tildó de «interesante», coadyuga a que la propia Unión Europea «pueda dar un salto hacia el futuro».

Por su parte, Fernando Clavijo quiso resaltar en su intervención el valor del «talento de Canarias», y el de las regiones ultraperiféricas, que solo requieren de un «poco de apoyo para desarrollar proyectos como el del ITC».

Desalación a baja energía

Pero, con todo, este no es el único proyecto innovador que atesora el ITC en sus instalaciones de Pozo Izquierdo, ya que en estos momentos se encuentra experimentando en unos métodos de desalinización del agua que prometen cifras de récord.

Así, bajo el programa Desalro 2.0, los ingenieros del ITC se han propuesto derribar todos los parámetros energéticos para la producción de agua a escala industrial, para dejar en un consumo de apenas 1,85 kWh por metro cúbico de agua frente a los 2,35 de media que actualmente requieren los desarrollos comerciales.

La comisaria europea de Cohesión afirma que el proyecto «es un salto hacia el futuro»

Esto en un espacio como Canarias, que es el territorio con mayor densidad de desaladoras por kilómetro cuadrado a nivel mundial, lo que supone que existen del orden de 300 plantas desaladoras en esta zona del Atlántico, casi el 1,0% de la capacidad instalada en el mundo, lo que configura un marco ideal para el ensayo y la experimentación.

Este proyecto del ITC se está ejecutando con empresas privadas y el apoyo de la Agencia Canaria de Investigación Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno de Canarias a través del proyecto DESAL+, también perteneciente al programa Interreg MAC 2014-2020.