Entrevista | Miguel Ángel Fernández Sánchez Gerente del Centro Nacional del Hidrógeno

Miguel Ángel Fernández: «Canarias ha hecho los deberes con las renovables y es ideal para el hidrógeno»

El gerente del Centro Nacional del Hidrógeno, Miguel Ángel Fernández Sánchez (Puertollano, 1977) participó ayer en la jornada ‘Nuevo vectores energéticos’ organizada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria para hablar sobre las posibilidades que ofrece el hidrógeno

El experto considera que entornos pequeños como el Archipiélago son muy favorables para la producción y uso de este elemento

El gerente del Centro Nacional del Hidrógeno, Miguel Ángel Fernández Sánchez.

El gerente del Centro Nacional del Hidrógeno, Miguel Ángel Fernández Sánchez. / Alejandro Quevedo

¿El hidrógeno es presente o futuro?

Total y absolutamente presente. Ya está en la sociedad. En una refinería de petróleo se pueden consumir del orden de cinco a seis toneladas de hidrógeno a la hora. Son unas cantidades muy importantes. En España la generación en el consumo de hidrógeno ya es de 600.000 toneladas al año.

Pero, ¿ya se ha normalizado su uso como vector verde?

Totalmente. Hace quince años podíamos estar pensando que era algo de laboratorio, pero a día de hoy ya existen electrolizadores comerciales, pilas, coches, etc. La técnica ya está superada y ahora estamos en una fase de implantación en la que hay que conseguir superar las barreras económicas y las barreras regulatorias. No hay normativa que permita aún desarrollar la industria, no existe una regulación que proporcione seguridad jurídica. 

¿Cómo se puede abaratar el coste?

El coste se va a hacer asumible por dos vías. Los equipos van a bajar mucho de precio. Conforme vaya creciendo la demanda, los electrolizadores se van a hacer de forma robótica, en cadena, en grandes cantidades. Y, por otra parte, los combustibles fósiles cada vez serán más caros. Y el hidrógeno nos parecerá más barato cuanto más caro sea lo otro.

Usted afirma que España es la locomotora de la revolución energética de hidrógeno. ¿Qué tiene este país que no tengan otros en Europa?

Tiene muchos recursos renovables. España siempre ha sido deficitario en energía, abandonó hace mucho tiempo el carbón y empezó el camino en renovables mucho antes que el resto de Europa, tiene mucha más capacidad. Ha generado en este tiempo mucho conocimiento. Hemos alcanzado una masa crítica empresarial y social muy importante con la capacidad de aprovechar las renovables que tenemos. Hay apoyo institucional decidido, tenemos una hoja de ruta que es muy ambiciosa y que es de las primeras que se lanzaron en Europa. Y, por otro lado, tenemos unas empresas que son muy potentes en el sector energético y están dispuestas a apostar por el hidrógeno e invertir. 

¿Canarias está bien posicionada para la carrera por la descarbonización?

Está bien precisamente porque está haciendo los deberes en la parte de implantación de renovables. Está abandonando las centrales térmicas, los combustibles fósiles y apuesta por los aerogeneradores y las placas. Y el hidrógeno viene después de las renovables. Otra parte importante es que geográficamente los sistemas pequeños son muy favorables para el hidrógeno. Es ideal porque no hay que tender grandes gasoductos y no hay grandes distancias. Hay generación de talento, buenos centros tecnológicos, universidades y eso también es muy importante. Además, hay inquietud por vender el sol más allá del turismo. 

Canarias se encuentra en plena emergencia energética, entre otras cosas, por tener un sistema obsoleto que requiere soluciones inmediatas. ¿Puede ser esto un freno para la implantación de energías limpias en las Islas?

La red eléctrica es vital y muy compleja. En el corto plazo, la integración de las renovables supone un reto. California ha integrado muchísimas renovables y están teniendo problemas en la red precisamente por haber demasiadas renovables. Hay horas del día en los que la red sufre de falta de demanda y también se puede caer por eso. Lo estamos estudiando y precisamente trabajamos mucho en el hidrógeno porque ahí sí que sería una solución total. Estamos tirando electricidad porque no la podemos consumir. Sí que es un reto y una dificultad porque las energías provenientes de las fósiles las sabemos gestionar muy bien. No es un camino de rosas y no va a ser sencillo descarbonizar. Hay que trabajar para lograr una estabilidad.  

En las Islas preocupa especialmente la descarbonización del transporte aéreo. ¿Cuándo hablaremos de un sector aeronáutico verde?

No podemos achatarrar de golpe todos los aviones y todos los coches. El sector aeronáutico es muy difícil de descarbonizar, porque tiene unas condiciones muy específicas de peso, de volúmenes. Pero existen pequeñas soluciones que pueden estar ya y logran un efecto de bola de nieve. Nosotros estamos colaborando con Airbus para integrar una pequeña pila de hidrógeno en los aviones. No es suficiente para mover el avión, eso es un reto a muchos años, pero sí para sustituir una turbina pequeña que va atrás, que hace mucho ruido y que alimenta los servicios del avión. Hemos logrado reducir el ruido, que es una cuestión que condiciona las horas de vuelo y el caudal de los aeropuertos. Integrando soluciones como estas, novedosas y limpias, puedes conseguir, por ejemplo, que los aeropuertos operen una hora más al día.