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Nivel de vida

Los canarios, entre los españoles con menos posibilidades de prosperar

Las Islas no solo están a la cola del país en renta media, sino que también son una de las cuatro regiones cuyos ciudadanos tienen más difícil mejorar sus ingresos

Vista de la populosa calle Castillo, una de las principales arterias de Santa Cruz de Tenerife.

Vista de la populosa calle Castillo, una de las principales arterias de Santa Cruz de Tenerife. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

No es lo mismo nacer en el País Vasco o en la Comunidad de Madrid que hacerlo en Canarias. Y por supuesto no es lo mismo crecer y vivir en una u otra de esas regiones. De hacerlo en el Archipiélago, hay dos cosas garantizadas: más horas de sol al año y menos posibilidades de prosperar. Muchas menos posibilidades de prosperar. Prácticamente la mitad de las que disfrutará un vasco o un madrileño a lo largo de su vida. De hecho, los isleños están entre los españoles que menos oportunidades tienen para progresar en términos socioeconómicos. Están, una vez más, en el vagón de cola del país.

El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la Fundación Ramón Areces acaban de publicar el informe Distribución geográfica de la renta de los hogares en España: prosperidad, desigualdad y pobreza. Un prolijo análisis comparativo sobre las oportunidades de progreso que cada comunidad autónoma ofrece a sus residentes.

Hay que recordar que un primer indicador del nivel de vida en un territorio cualquiera es el Producto Interior Bruto (PIB) medido en términos per cápita. El PIB es, en términos gruesos, el valor de los bienes producidos y servicios prestados en un país o región durante un período determinado, por lo general un año. Y el PIB per cápita es el resultado de dividir ese valor total entre los habitantes del país o región de que se trate. Este último, el PIB, riqueza, ingreso o renta media per cápita o por cabeza, es el indicador macroeconómico por excelencia para calibrar los niveles de productividad y desarrollo socioeconómico de un territorio. Allí donde mayor es la renta media por habitante, mayores serán sus niveles de bienestar social. Pues bien, resulta que el PIB per cápita se sitúa en las Islas, de acuerdo con los últimos datos oficiales, los correspondientes a 2022, en 22.303 euros. ¿Mucho o poco? Poquísimo. Para hacerse una idea basta con apuntar que la riqueza por habitante en el conjunto de España llega a los 28.162 euros, con lo que la renta promedio de los canarios apenas equivale al 79,2% de la cifra nacional. Y la brecha es ya abismal en comparación con los 33.798 euros de los navarros, los 35.832 de los vascos o los 38.435 de los madrileños. Podría decirse que por cada diez euros que un madrileño lleva en la cartera, un canario apenas lleva 5,8. Solo hay dos comunidades que salen peor en la foto: Extremadura, con 21.343 euros, y Andalucía, el farolillo rojo, con 21.041.

Lo anterior es casi tanto como decir que entre las 17 autonomías, las Islas son la tercera con peores niveles de bienestar. Y para corroborarlo es suficiente con echar un vistazo a los primeros puestos del Índice de Progreso Social –el SPI, por sus siglas en inglés–, en el que los cinco primeros puestos los ocupan Dinamarca, Noruega, Finlandia, Islandia y Suecia. ¿Qué tienen estos cinco países en común? Uno de los PIB per cápita más altos del Viejo Continente –en Dinamarca supera los 63.000 euros, suma que resulta astronómica al compararla con la de Canarias–.

Pero el de la riqueza por habitante no es un indicador infalible. Ninguno lo es. Su debilidad reside en que efectivamente muestra el nivel de renta medio, y como tal teórico, pero no cómo esa renta se distribuye, se reparte, entre la sociedad. Y la clave del progreso de un país, región o comunidad, de un territorio como conjunto, está precisamente en la distribución y la redistribución equitativas y solidarias de la renta. Es justo esa debilidad del PIB per cápita la que los expertos del IVIE y la Fundación Ramón Areces tratan de corregir con su indicador de oportunidades, que «proporciona un análisis más profundo del bienestar, porque se centra en cómo los beneficios del crecimiento económico llegan o no a diferentes sectores de la población». En la práctica, los analistas del instituto y de la fundación incluyen en su fórmula los distintos niveles de concentración de riqueza, de pobreza, de exclusión y de desigualdad, lo que resulta en ese indicador de oportunidades relativo, es decir, que permite comparar entre comunidades autónomas.

En el ranking resultante de la comparativa interregional se ve cómo País Vasco es la comunidad que más oportunidades de progreso les brinda a sus habitantes, de ahí que, con cien puntos, sea la que marque las diferencias con el resto. En el otro extremo de la clasificación, como farolillo rojo, aparece Extremadura, que con tan solo 52,7 puntos es la región donde hay menos posibilidades de prosperar en términos socioeconómicos, en renta. ¿Y Canarias? Pues como en casi cualquier ranking de bienestar que se precie, Canarias está a la cola. Con 58,3 puntos, las Islas solo tienen por detrás a Murcia –57,2 puntos–, Andalucía –54,4– y la susodicha Extremadura, de modo que los tres territorios con menos PIB per cápita del país están también entre los cuatro últimos en el indicador de oportunidades –el Archipiélago sube un puesto por la caída de Murcia, un pírrico avance–.

Y por arriba completan el podio como las regiones con más vías hacia la prosperidad la Comunidad de Madrid –93,7 puntos– y Navarra –88,2–. Las tres que también lideran el PIB per cápita autonómico, lo que confirma a este indicador como un más que fiable termómetro del bienestar. Un vasco o madrileño dispondrá en su vida de casi el doble de oportunidades de progresar y obtener mayores ingresos que un canario, andaluz o extremeño.

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