Entrevista | Ignacio Zabaleta Director de la Canary Islands Business School
Ignacio Zabaleta, director de la Canary Islands Business School: "El puerto franco abarataba los precios, era una fórmula mejor"

El director de la Canary Islands Business School, Ignacio Zabaleta, en las instalaciones de la institución. / JOSÉ CARLOS GUERRA

La directora de Boluda, Érika García, o el vicepresidente de Mapfre, Ignacio Baena, son solo dos ejemplos de éxitos formativos alcanzados desde la Canary Islands Business School, que cumple ya 40 años.
Hablemos de los orígenes de esta institución. ¿Por qué nace?
Cuando nace la Fundación MBA Business School, que es el nombre que se le dio en 1986, había una gran presión social para la creación de una universidad en Gran Canaria que no llegaba a concretarse. Unos empresarios decidieron crear una fundación, porque nunca ha habido ánimo de lucro, para formar a directivos sin tener que mandarlos fuera. Así se genera el primer programa MBA en Canarias, un programa de formación posterior a la carrera.
¿Han cambiado mucho desde entonces los métodos?
Tradicionalmente siempre ha habido una persona que habla y otras que escuchan, pero indudablemente ha habido una progresión en estos 40 años. Nuestro MBA está centrado en profesionales que están en activo, personas que ya tienen experiencia en la resolución de problemas. Partiendo de este esquema, acudimos al concepto que yo llamo ancla: el profesor lanza una idea o propone un reto y el desarrollo viene por parte de los alumnos. De lo que se trata en un programa directivo es de crear tu propia toma de decisiones. Sigue habiendo alguien que dirige la formación pero el proceso ha de ser más participativo.
Tampoco el contexto político, económico y social eran los actuales. ¿Influye eso?
Cuando nacimos, España ni siquiera estaba en la Unión Europea (UE). Aquí teníamos un puerto franco, acordémonos de las tiendas de electrónica que había en el Puerto y en el Sur, y todos comimos chocolatinas que en el resto del país no se conocían. Mi sensación es que se cambió aquel estatus por una sopa de letras: ZEC, RIC, AIEM... Es una pena, perdimos el puerto franco justo en la década que empezó a hablarse del comercio on line. Perdimos la oportunidad de haber subido a ese tren y hasta haber sido líderes en Europa. Ahora esas operaciones son complicadísimas y es porque nos hemos complicado nosotros solos. Ese es uno de los retos que tenemos de cara al futuro.
Tenemos una zona de baja tributación para atraer la inversión. ¿Es eso negativo?
Está demostrado que no funciona. Si en 30 años solo sostiene el 1% del empleo a pesar de tributar al 5%, no hay mucho más que comentar. Teníamos una fórmula que era mejor y con la ventaja de que abarataba los precios, que es lo que quiere un canario cuando toca llenar la cesta de la compra. Eso nos lo daba el puerto franco.
¿Por qué decidieron cambiar el nombre por el actual de Canary Islands Business School?
Nacimos con un programa de MBA, pero con el tiempo empezamos a hacerlos de grado con socios ingleses. Nuestros alumnos cursaban tres años aquí y luego se graduaban en Inglaterra: Sheffield, Londres, Bristol o Mánchester. El brexit nos mostró la necesidad de ampliar el mercado y ahora quienes estudian grado acaban en París, Países Bajos, Dublín o Inglaterra. Formamos personas para que tengan una visión internacional.
"Apostar por la ética es tomar el camino largo, pero solo así se gana la confianza de todos para el futuro"
¿Qué perfil deben tener esas nuevas generaciones?
Una clave es el idioma, eso te abre las puertas de todo el mundo. El otro gran pilar es la conectividad. Hoy no somos tendencia de nada y necesitamos desarrollar software, dar a las personas capacidad de negociación y empatía en este mundo tecnológico. Las nuevas tecnologías son una grandísima ventaja para Canarias porque acaban con el lastre que nos supone ser un territorio alejado y fragmentado. Ahora podemos vender en cualquier parte del mundo, puedo dar una clase en Brasil desde aquí, pero hay que desarrollar herramientas Canarias. Para el Estado es importante que algo se haga en Valladolid, pero allí no tienen nuestras necesidades en transformación digital; nosotros necesitamos estar mucho más conectados.
Pero el alumno no va a ponerse a programar.
No, no. Digo que hay herramientas fundamentales que hemos de entender. Pero ya no tanto cómo funcionan, sino para qué sirven cuando, como empresa, queramos vender a los clientes cosas que antes no podíamos. O cómo pueden ayudarnos a buscar nuevos clientes y a reducir gastos. Lo importante es que todo eso lo abordemos desde Canarias, respondiendo a nuestros propios retos. Un gran ejemplo de esto es el puerto. En el MBA de Logística hemos contado con profesionales que han trabajado aquí y después en la Península. Todos afirman que allí es mucho más fácil. Y allí siempre se considera que contamos en las Islas con profesionales en logística portuaria de primer nivel, pero no solo en España, sino de todo el mundo. Lo que siempre ha faltado ha sido la transmisión del conocimiento al siguiente nivel y esa es una carencia que nos afanamos en desterrar. Todos nuestros profesores son profesionales, todos directivos.
Entiendo que 40 años no suponen la llegada a ninguna meta. ¿Hacia dónde van?
Le digo primero cómo vamos a movernos, que va a ser como hasta ahora. Sabemos que contamos con un buen programa y tenemos humildad para aprender constantemente. Esos dos factores son los que nos han traído hasta aquí y a ellos nos aferramos. Estamos en un tiempo de cambio continuo por los avances tecnológicos, que estarán muy presentes en nuestra formación, pero siempre desde el punto de vista estratégico, de cómo pueden ayudar al empresario.
¿Como definiría el mundo de los negocios?
Como una combinación de estrategia, dónde voy a estar dentro de cinco años; marketing, cómo me relaciono con mis clientes o mis potenciales clientes, y finanzas, dónde consigo el dinero.
¿Y el de esta escuela de negocios? ¿Cuáles son sus pilares?
Tres: ética, trabajo en equipo y solidaridad. La ética es un factor de largo plazo, es verdad, pero optar por la senda más corta ya hemos visto muchas veces en qué desemboca, tanto aquí como en otros lugares. Apostar por la ética es tomar el camino más largo, pero solo de esa manera se logrará ganar la confianza de todos para el futuro.
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