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Comercio y economía

EEUU empieza a sentir el impacto de los aranceles de Trump: la inflación sube al 2,7%

La Casa Blanca intenta minimizar el aumento de los precios y el presidente vuelve a reclamar a la Reserva Federal una bajada de los tipos

El presidente de EEUU, Donald Trump

El presidente de EEUU, Donald Trump / Archivo

Nueva York

Los ciudadanos de Estados Unidos empiezan a sentir en sus bolsillos el esperado golpe de la errática política de aranceles de Donald Trump. Este martes, cuando el Departamento de Empleo ha hecho públicos los datos de la inflación de junio, se ha sabido que el índice de los precios subió hasta el 2,7% interanual el mes pasado, un 0,3% más que en mayo y el mayor aumento desde enero.

Era una subida en parte anticipada y productos que con frecuencia se fabrican fuera de EEUU, incluyendo electrodomésticos, muebles y juguetes, han visto alzas de precios de entre un 1 y un 1,8%. La ropa también ha tenido una subida destacada, y ha aumentado el precio de servicios médicos, educación y seguros de automóviles. Mientras, han bajado por un freno en la demanda los precios de vehículos y de billetes de avión.

Aunque hubo estabilidad en los precios en abril, cuando Trump puso en una pausa de 90 días los aranceles que llama “recíprocos” poco después de anunciarlos, para mayo empezaron a subir y siguieron haciéndolo en junio. Y empieza a calar en la factura que enfrentan los consumidores tanto la incertidumbre como los gravámenes genéricos del 10% impuestos por Trump a todas las importaciones que ya está aplicando, además de otros aranceles específicos, como los del 50% al aluminio y el acero

Según el Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale, los estadounidenses ya enfrentan una media de aranceles del 18,7%, la más alta desde 1933, que incluye esos genéricos y específicos, los del 30% a las importaciones de China o los del 25% a automóviles y partes. 

Si Trump cumple sus amenazas de elevar a partir del 1 de agosto los gravámenes que ha marcado en las cartas enviadas a socios comerciales como la Unión Europea (30%), Japón (25%), Canadá (35%) o Brasil (50%),o incluso si empieza a aplicar los que alcance en negociaciones con esos socios, los precios pueden seguir subiendo.

El mensaje de la Casa Blanca

Desde la Casa Blanca se ha intentado restar importancia a los datos. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, ha distribuido un comunicado en el que ha asegurado que esto “demuestran que el presidente Trump está estabilizando la inflación” y que los críticos de Trump, para los que usa un apelativo que incluye la idea de “pánico”,  “siguen equivocándose sobre que los aranceles suben los precios”.

Leavitt ha dicho que “cada mes desde que el presidente llegó al cargo la inflación subyacente”, que excluye precios de alimentos y energía, más volátiles, “ha batido o igualado las expectativas”. Ese índice aumentó un 0,2% entre mayo y junio y un 0,1% interanual.

El propio Trump ha reaccionado a los datos con un par de mensajes en Truth Social en los que ha aprovechado para urgir de nuevo a la Reserva Federal a bajar los tipos de interés. “La Fed debería cortar tres puntos los tipos. Inflación muy baja Se ahorraría un billón de dólares al año”, ha escrito, apelando por una bajada que ningún economista respalda y que puede dar por descartado. 

Choque con Powell

Por una vez, este martes Trump no ha aprovechado para insultar directamente a Jerome Powell, el presidente del banco central estadounidense, a quien ha apodado “tardón”, pero el enfrentamiento con él sigue intensificándose.

La personalización de los ataques a Powell por parte del presidente ignora que la decisión sobre los tipos la adopta el Comité Federal de Mercado Abierto, con 12 miembros. No se esperan cambios en los tipos, actualmente en la horquilla de entre 4,25 y 4,5%, en la próxima reunión sobre la política monetaria, el 29 y 30 de este mes, porque domina la cautela. Y si algo no le gusta a la Fed es la incertidumbre, que se dispara con Trump. 

Los datos de inflación de junio, según Ellen Zentner, de Morgan Stanley, son “posiblemente las primeras presiones de precios de otras mayores que están por llegar”. Hay otras medidas de Trump, incluyendo su programa de deportaciones masivas, que también amenazan con empeorar la inflación. Y numerosos economistas advierten que el impacto definitivo de las políticas de Trump tardará en materializarse.

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