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Un abogado laboralista explica los motivos por los que Yolanda Díaz no aprueba la reducción de la jornada laboral: "Es la crónica de una muerte anunciada"

El proyecto estrella de la ministra de Trabajo para trabajar 37,5 horas semanales en 2026 no logra los apoyos necesarios

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, este martes en el Pleno.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, este martes en el Pleno. / Chema Moya

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Los trabajadores no se beneficiarán de la ansiada reducción de la jornada laboral porque la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no ha conseguido los apoyos necesarios para sacar adelante la medida. El abogado laboralista Nacho, de Un tío legal, ha explicado los motivos por los que esta medida podría perjudicar a las empresas y las consecuencias que sufrirían los empleados.

El plan para reducir la jornada laboral sin tocar el salario, una de las principales propuestas de Yolanda Díaz no saldrá adelante, al menos por ahora. Lo que parecía un cambio estructural en el mercado laboral español se ha convertido en una promesa frustrada, porque el proyecto se ha quedado sin los apoyos parlamentarios mínimos para aprobarse.

La propuesta: menos horas, mismo sueldo

La idea del Ministerio de Trabajo era ambiciosa: reducir progresivamente la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales en 2026, sin que esto supusiera una disminución salarial. El Gobierno ya había pactado con los sindicatos que en 2025 se bajaría a 38,5 horas, y un año más tarde, a las 37,5 horas.

La medida pretendía modernizar el mercado laboral, favorecer la conciliación y combatir el presentismo. Díaz la defendía como una forma de adaptarse a una nueva cultura del trabajo, más productiva y enfocada en el bienestar del empleado. Sin embargo, para convertirse en ley, esta reducción debía superar el trámite parlamentario y ahí es donde se ha estancado.

Las enmiendas de otros partidos políticos han frenado su avance. La falta de consenso y los reparos de algunos sectores políticos y económicos han llevado a que, según Nacho, esta iniciativa "no vaya a ser viable en este momento".

Los motivos del fracaso

El abogado laboralista argumenta que el rechazo parlamentario tiene varias causas: por un lado, muchas pymes consideran inasumible reducir las horas sin reducir costes, lo que supondría una mayor carga organizativa y económica. Además, hay sectores donde es inviable aplicar esta medida, como en la hostelería o en ciertos servicios esenciales.

"Reducir la jornada no significa necesariamente trabajar menos cada día. En muchos sectores, esas horas se acumularían como descanso", explica Nacho. El problema, según él, es que no hay una propuesta clara del Gobierno para compensar a las empresas, lo que ha hecho que los apoyos se desvanezcan.

Para el abogado, la propuesta fue "demasiado ambiciosa y mal ejecutada". Aunque considera que el objetivo es legítimo y deseable, insiste en que los cambios profundos en la cultura laboral requieren tiempo y consenso, no imposiciones.

"La jornada de ocho horas también parecía imposible hace cien años. Hoy nadie lo discute. Pero los cambios deben planificarse bien", concluye. Por ahora, el proyecto sigue en tramitación, pero su futuro inmediato parece sentenciado. Esta "crónica de una muerte anunciada", como la califica Nacho, se ha cumplido.

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