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Gonzalo Bernardos lanza una advertencia sobre el mercado del alquiler: “Van contra los propietarios"

Con la demanda disparada por el aumento del poder adquisitivo y los escasos incentivos para arrendar, Bernardos pronostica un encarecimiento cercano al 15 % en los próximos meses

Gonzalo Bernardos

PI STUDIO

El economista Gonzalo Bernardos alertó esta semana en La Sexta de que las políticas actuales de protección al inquilino, lejos de abaratar el alquiler, están “asfixiando” a los propietarios y reduciendo la oferta disponible.

Con la demanda disparada por el aumento del poder adquisitivo y los escasos incentivos para arrendar, Bernardos pronostica un encarecimiento cercano al 15% en los próximos meses, hasta el punto de que “hoy sale más barato comprar que alquilar”.

Círculo vicioso

En su intervención, el economista Gonzalo Bernardos lanzó una advertencia contundente: “Van contra los propietarios”. Con esta frase resumió el exceso de regulaciones que, en su opinión, están asfixiando el mercado de la vivienda en España, disparando los precios tanto del alquiler como de la compra.

Bernardos sitúa el origen del problema en dos factores principales:

  1. Aumento del poder adquisitivo. Tras la crisis, los salarios reales y los créditos hipotecarios baratos han permitido a muchas familias acceder por primera vez al mercado de la vivienda, elevando de forma notable la demanda .
  2. Protecciones excesivas al inquilino. Legislaciones recientes que penalizan duramente a los arrendadores (ampliación de contratos, limitación de rentas y trabas para recuperar la propiedad al término del contrato) “desincentivan” la puesta en el mercado de inmuebles en alquiler. El resultado: más demanda persiguiendo menos oferta, y por tanto, precios al alza.

¿Comprar en lugar de alquilar?

El experto calculó que, ante este desequilibrio, el alquiler podría encarecerse en torno a un 15% durante los próximos meses . Bajo estas proyecciones, Bernados llegó a afirmar que, “con los datos sobre la mesa, hoy sale más barato comprar que alquilar”, un vuelco que cuestiona la narrativa dominante de que el alquiler es siempre la opción más económica para las familias jóvenes.

Entre las consecuencias sociales y económicas se encuentran:

  • Desplazamiento de inquilinos: el alza de las rentas empuja a colectivos con menor capacidad de ahorro a barrios periféricos o incluso obliga a migrar fuera de las grandes ciudades.
  • Aumento del endeudamiento: para aquellos que opten por la compra, adquirir una vivienda antes de que siga subiendo el precio conlleva asumir hipotecas más elevadas y plazos mayores.
  • Desincentivo a la obra nueva: con márgenes menos atractivos para los promotores de vivienda en alquiler, proliferan proyectos de vivienda terciaria (oficinas, hoteles) y se reduce la inversión en nuevos inmuebles residenciales.

¿Qué hacer para romper el círculo?

Bernardos insiste en que las políticas públicas deben equilibrar la protección al inquilino con incentivos para el arrendador. Entre sus propuestas destacan:

  • Bonificaciones fiscales a propietarios que mantengan rentas asequibles por plazos prolongados.
  • Facilitar la reutilización de viviendas vacías mediante subvenciones para rehabilitación.
  • Incentivos a la construcción de vivienda protegida tanto en alquiler como en compra.

Sin estas medidas, advierte, España corre el riesgo de ver más concentración de la riqueza inmobiliaria en manos de grandes fondos, que sí pueden asumir la actual rigidez legal, y profundizar la brecha social entre propietarios e inquilinos.

Debate abierto

La intervención de Bernardos alimenta un debate: ¿hasta qué punto las reformas legales destinadas a proteger al inquilino están sacrificando la salud global del mercado de la vivienda? ¿Es viable en España un modelo mixto, con un parque público de alquiler dinámico que complemente la oferta privada?

Mientras la burbuja del alquiler amenaza con inflarse, autoridades autonómicas y ayuntamientos estudian fórmulas diversas (tasa a la vivienda vacía, sociedades públicas de alquiler, límites a las subidas interanuales). Pero, como recuerda Gonzalo Bernardos, sin incentivar la oferta, ninguna restricción a la demanda podrá contener los precios a largo plazo.

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