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El 'sí quiero', más caro que nunca: hasta 170.000 euros por una boda en Canarias

Los isleños se casan más que hace una década y los enlaces se reinventan: nuevos servicios e ideas importadas del extranjero

Diseño gráfico de una tarta de boda cubierta de dinero.

Diseño gráfico de una tarta de boda cubierta de dinero. / Shamir Auyanet

Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

Los canarios se casan más que hace diez años. Pese a que darse el ‘sí quiero’ aumenta cada año su coste y ya supone en España un gasto medio de 24.618 euros, aún en 2023 un total de 7.370 isleños celebraron su boda, 1.171 más que en 2013, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La ceremonia, cada vez más civil que religiosa, despliega servicios que movilizan la economía tanto por la contratación de catering como de artistas que amenizan la fiesta con música en directo; el pago a las floristerías, que tienen la exigente tarea de elaborar a medida la decoración y el ramo de la novia; o la figura de la wedding planner u organizadora de bodas: el engranaje que une todas estas piezas para conformar la boda soñada de sus clientes.

Las parejas ya no quieren casarse como lo hicieron sus padres. La tradición se desmarca de una ceremonia tradicional para imitar modelos más extravagantes como el de Estados Unidos, con mayores niveles de exigencias personalizadas y adaptadas a los gustos específicos de la pareja. A esta tendencia se suma la poderosa influencia de las redes sociales. Plataformas como Instagram, Pinterest o TikTok han convertido estos eventos en escaparates visuales donde la estética cobra un papel central y las ideas para la creación de celebraciones originales son cada vez más numerosas.

«El ritmo de vida cotidiano es muy ajetreado y contratar un servicio que cubra todas las necesidades de organizar un día tan especial es un alivio». Así explica su labor Miriam Sortes, organizadora de bodas para la empresa Los Zapatos de Valeria, en Tenerife. La profesional asegura que se crean «vínculos con los clientes que van más allá de una relación comercial». Lo cierto es que la figura de la wedding planner apenas nació en los años cincuenta en EEUU, y en la actualidad el 75% de los estadounidenses recurren a estos especialistas para confiar la celebración de su enlace. En España este empleo es mucho más joven, surgió en los años 2000 como respuesta a una celebración cada vez más ostentosa en la que se coordinan una cantidad de elementos cada vez más numerosos. «Las bodas han pasado de ser enlaces nupciales sencillos a verdaderos festivales», describe la organizadora de bodas Priscila Salazar.

Un estudio de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) bajo el título Las bodas y la figura del wedding planner muestra que se trata de un negocio en auge en España y pone de manifiesto la especialización del mercado nupcial. El informe contabiliza hasta 31 proveedores que pueden formar parte de un casamiento y que abarcan desde servicios tradicionales -como el maquillaje de la novia, la fotografía o la floristería- hasta otros más especializados, como la animación, la producción audiovisual o el diseño de invitaciones personalizadas.

Nuevos proveedores

Así, lo que antes era un trabajo que se encargaba de organizar «la comida y la música, ahora requiere un nivel de especialización y organización muy importante», explica Salazar. Las modas y nuevas tendencias marcan bodas que innovan: «Ahora se llevan mucho los food trucks y la música en directo», subraya. No obstante, si se le hubiera preguntado hace unos años, Priscila Salazar habría señalado como elementos indispensables los photocall o los montajes 360 -en los que una cámara de vídeo rodea a los invitados o a la pareja para crear un vídeo original y divertido-. Salazar ha organizado bodas en las Islas de hasta 170.000 euros. Pues bien, en concordancia con la diversificación de los servicios en los casamientos, los costes aumentan.

El informe anual que realiza Bodas.net, a través de la encuesta de más de 300.000 parejas, invitados y profesionales del sector, anota que los precios de las ceremonias de 2024 se incrementaron un 5% con respecto al año anterior y un 17% en comparación con 2022, lo que los sitúa en una media de 24.618 euros. No obstante, las organizadoras de bodas aumentan la estimación: «El baremo puede estar entre los 25.000 y los 60.000 euros para una boda completa», asegura la wedding planner Miriam Sortes.

Por su parte, el informe del sector nupcial identifica 23 tipos de proveedores que participan en la organización de una boda. Entre los servicios más indispensables destaca el fotógrafo, contratado por el 87% de las parejas, lo que lo convierte en el más demandado. Le siguen el vestido y los accesorios de la novia (72%), así como los expertos en belleza (72%), cuya relevancia ha aumentado un 5% respecto al año anterior, reflejo de la creciente importancia que las parejas otorgan a la imagen y la estética en sus celebraciones. Con una contratación cercana al 70%, también sobresalen los servicios de música y decoración floral. Solo este último, advierte Salazar, «puede suponer un gasto mínimo de 5.000 euros».

Por el contrario, entre los servicios considerados más prescindibles destacan el coche de boda (21%) y la figura de la wedding planner, que en comparación con EEUU, de donde es originaria esta profesión y en donde más de siete de cada diez bodas cuentan con este servicio, en España tan solo el 15% de los novios opta por contratarla. El vestido de fiesta tampoco genera gran interés, con apenas un 12% de usuarios que recurre a este servicio, porcentaje que se repite con el alquiler de mobiliario. La extensa lista de proveedores disponibles explica que únicamente un 1% no contrató ninguno.

Suben los precios

Lo que está claro es que el ‘amor’ nunca ha salido tan caro. Para asumir los gastos de su boda en 2023 el 10% de las parejas en España pidió un préstamo. El 9% recibió la ayuda de un familiar o amigo y al 7% sus familiares o amigos les hicieron un préstamo, según el informe de Bodas.net. Los altos gastos se dan en un contexto en el que tres de cada cuatro parejas ya tienen hijos, por lo que las opciones se limitan a ampliar el tiempo de ahorro para la ceremonia, solicitar estas ayudas o ajustar los presupuestos entre el mantenimiento del hogar con niños a cargo y la organización del enlace.

La escena es atípica si se compara con generaciones anteriores, cuando las bodas solían celebrarse a edades más tempranas y con un menor nivel de compromiso económico. Lo cierto es que los datos demográficos confirman este cambio social. La edad media de los cónyuges continúa en ascenso. Para 2022 ya se situaba en 42,4 años para los hombres y en 39,44 para las mujeres, según los últimos datos del Instituto Canario de Estadística (Istac). Para los hombres el grupo más numeroso de casados tiene entre 35 y 39 años y para las mujeres se sitúa entre los 30 y los 34 años. El aumentar el tiempo de ahorro y el «vivir más antes de darse el ‘sí quiero’» son algunos de los motivos por los que Priscila Salazar justifica el retraso en las bodas con respecto a los enlaces de antaño.

Aun así, el análisis de Bodas.net destaca que el 44% de los encuestados no invitó a niños a su boda. Los datos refuerzan la idea de que la celebración se orienta hacia un público más adulto. De hecho, en la actualidad se incluye incluso una preboda -en la que las familias de los novios se conocen, normalmente, en un almuerzo o cena-, boda y la posboda, que consiste en una sesión de fotos que se realiza después de la ceremonia, vestidos de novios, sin prisas y sin los nervios del día del enlace. Una celebración que se alarga tres días y que se traduce en más gastos.

Matrimonio igualitario

Los cambios sociales no solo se aprecian en el alza en la edad del casamiento, también se aprecian en los modelos de pareja. Cada vez se formalizan más matrimonios entre personas del mismo sexo. En el caso de Canarias, el Archipiélago albergó 354 bodas en 2022, un 27,1% más que en el año anterior: el 56,4% de estos enlaces fueron entre mujeres y el 43,6% entre hombres.

En cuanto a las fechas para la ceremonia, Paula Rodríguez, wedding planner, afirma que el buen tiempo de las Islas permite los casamientos prácticamente en cualquier fecha del año. Sin embargo, el mes de septiembre se mantiene como el favorito, en base a los datos del Instituto Canario de Estadística (Istac). En septiembre se celebraron 990 bodas y le siguió julio con el festejo de 853 bodas. No obstante, en contra de la preferencia del conjunto de parejas Priscila Salazar no recomendaría esta fecha: «Se saturan los proveedores y las fechas para reservar los lugares de celebración son más limitadas debido al colapso por la alta demanda».

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