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España es una de las economías que más crece, pero no en salarios

La situación se agrava en Canarias que registra un mayor crecimiento de la riqueza pero sigue estancada con los segundos peores sueldos del país

Clientes en las cajas de un supermercado.

Clientes en las cajas de un supermercado. / Andrés Cruz

Santa Cruz de Tenerife

España es una de las economías que más crece de toda la Unión Europea (UE), pero no así sus salarios, que avanzan a un ritmo inferior a la media. Una aparente contradicción que se explica por un crecimiento más enfocado en la cantidad que en la calidad, una tasa de paro que, pese a las recientes mejoras, sigue siendo la más alta de todo el club de los 27 y una productividad casi estancada en lo que va de siglo, entre otros.

Los trabajadores españoles, con un sueldo medio de 2.808 euros brutos al mes a jornada completa, se ubican en una posición intermedia dentro de la tabla de los estados miembros de la UE. Ven de lejos a los países del norte, como Dinamarca, Austria o Bélgica, donde lo habitual es cobrar más de 4.000 euros, así como, en el otro extremo, los países del este de Europa, como Bulgaria, Rumanía o Polonia, con salarios medios que no alcanzan los 2.000 euros brutos al mes.

Paradoja

En Canarias la situación se agrava y la paradoja que se produce entre España y el resto de países comunitarios se repite con el Archipiélago dentro del territorio nacional. La economía de las Islas ha sido una de las que más ha crecido en los últimos años, amparada por el despegue del turismo. Pero, los trabajadores canarios son los segundos con peores sueldos, a pesar de que los salarios han aumentado un 16,7% desde 2021. De media, cada empleado ingresa 1.696 euros al mes, según la Encuesta de Costes Laborales. Sin embargo, son muy pocos los canarios que han notado una mejora de sus condiciones de vida en unos años en los que la economía regional ha marchado como un cohete.

Que la economía española, así como la canaria en su ámbito, sea una de las que más crece, pero sus salarios no, es una aparente contradicción que se explica, entre otros, por los fundamentos en los que se sustenta dicho crecimiento. El PIB español está creciendo durante los últimos años por la nutrida llegada de migrantes, la incorporación de inactivos al mercado laboral y una dualidad en los motores de crecimiento.

Sectores

Los profesionales tecnológicos han experimentado incrementos notables durante los últimos años, sí, pero también la hostelería y otros servicios de lo que históricamente se ha bautizado como bajo valor añadido y donde muchas empresas están volcando sus inversiones en busca de rentabilidades rápidas. Ello explica los recientes récords de empleo y que en apenas un lustro se hayan creado casi tres millones de empleos, pero también que la productividad lleve estancada desde hace tiempo –si bien recientemente ha comenzado a repuntar– y sea inferior, de media, respecto a Europa. En este sentido, España crece en cantidad, no tanto en calidad, y ello se nota en las remuneraciones.

En Canarias ocurre algo similar. Con una población en aumento por la llegada de migrantes, los puestos de trabajo creados no son suficientes para dar cabida a toda la demanda de empleo, con lo que la tasa de paro -aunque se mantiene en nivel razonablemente bajo para la región- continúa siendo alta si se compara con la de otros territorios. En cuestión de salarios, se han incrementado de forma notable, sí, pero no lo suficiente para que los trabajadores no hayan perdido poder adquisitivo ante la incesante subida del coste de vida. Y, por otro lado, la dependencia del sector servicios en el mercado laboral del Archipiélago conlleva otro hándicap. Esta actividad es menos productiva que otros sectores como la industria, mayoritarios en el panorama económico de otras comunidades, cuyos salarios son más altos.

Según un estudio publicado el pasado viernes por el BBVA, la productividad total de los factores (PTF) –un indicador de eficiencia productiva– apenas es hoy un 3,7% superior a la registrada en 2000, hace 25 años. Si bien en la industria manufacturera (+20,3%) o la agricultura (29,7%) sí ha habido incrementos sustanciales en productividad, no ha sido así en el principal motor de la economía, los servicios (+3,9%) y mucho menos en la energía (-30%) o la construcción (-40%).

En los bolsillos

Pero en cuestión de mejora de salarios no se debe dejar nunca de lado la productividad, algo que justifica la diferencia entre España y Europa. La buena marcha de la economía española en magnitudes macro no permea de igual modo a todos los bolsillos. Pese a que el PIB pueda ir «como un cohete», en palabras de varios miembros del Gobierno, los salarios en España son, de media y en términos reales, inferiores a la escalada de precios que se comenzó a vivir a finales de 2021 y que disparó por las nubes insumos básicos como el aceite de oliva.

Si se dirige la mirada a Canarias, los salarios reales, es decir, aquellos que tienen en cuenta la inflación, no solo no han crecido desde 2021 sino que han mermado. En este periodo el coste de vida se ha incrementado un 20,7%. O lo que es lo mismo, los canarios no solo no han ganado han perdido un 3,6% de su capacidad de compra.

Tomando como base el salario que ofrece Eurostat para 2021, el poder de compra de los españoles fue en 2024 un 0,5% inferior. No es un déficit exclusivo del mercado laboral español y los trabajadores de 13 de los 27 estados europeos han perdido poder adquisitivo desde la crisis de precios. El caso más destacado es el de Suecia, inmersa en su particular crisis laboral desde hace unos años, que ha disparado sus niveles de desempleo a estándares más cercanos a los de Grecia que a los de Alemania o Dinamarca, y que revela una pérdida de poder adquisitivo del 15% de media entre 2021 y 2024.

España no es la única gran economía, por magnitud y dimensión poblacional, que está registrando incrementos salariales por debajo de la media. La gran excepción, en este sentido, es Alemania, que pese a que durante los últimos años ha ido saltando entre el estancamiento y la recesión, aumenta su remuneración media por encima de la media europea. Los otros grandes estados de la UE, Francia e Italia, están aplicando incrementos muy por debajo de la media. Hasta el punto de que la distancia con el mercado laboral italiano es suficiente como para que, por primera vez en 30 años, los trabajadores españoles cobren más que los italianos.

En el otro lado de la balanza, los países del este de Europa son los que peores nóminas pagan, pero también donde más rápido están subiendo los sueldos, quemando etapas en el proceso de convergencia con el resto de economías del Viejo Continente. Por ejemplo, los salarios en Bulgaria, Rumanía, Lituania o Polonia han crecido tres veces más rápido que la media europea durante el último lustro.

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