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La ‘crisis de las proteínas’ tensiona la cesta de la compra en Canarias

Los isleños sufren el encarecimiento de los huevo, el pollo fresco y la carne de vacuno por factores sanitarios, regulatorios y de oferta internacional

Compras en la Carnicería Guerra en el Mercado Altavista, Gran Canaria.

Compras en la Carnicería Guerra en el Mercado Altavista, Gran Canaria. / JOSE CARLOS GUERRA

Las Palmas de Gran Canaria

La proteína, uno de los ejes básicos de la alimentación diaria, vive su momento más tenso en Canarias. El huevo ha duplicado su precio en el último año, el pollo fresco registra incrementos de dos dígitos y la carne de vacuno continúa un ciclo de encarecimiento que se arrastra desde la pandemia. Aunque las subidas no son homogéneas –el cerdo, por ejemplo, abarata su precio–, sí dibujan un escenario en el que buena parte de los hogares canarios miran más que nunca promociones y cortes alternativos para mantener una dieta equilibrada sin disparar el gasto.

Según los últimos datos del IPC, la carne de vacuno sube un 15,8% interanual en octubre, la carne de ave un 10,2%, y los huevos un 13,4%, con un encarecimiento acumulado del 14,8% en lo que va de año. Solo el pescado muestra un avance algo más moderado, del 7,1%.

El caso más llamativo es el del huevo, «que ahora cuesta el doble», explica la presidenta de la Federación de Mercados de Canarias, Estefanía Hernández. La dirigente apunta a un problema que en las Islas es especialmente visible. «Nos hemos cargado muchas granjas de gallinas en los últimos años por diferentes motivos y ahora estamos comiendo huevos de Marruecos», lamenta.

El pescado se mantiene estable y se convierte en refugio para las familias con menos recursos de las Islas

La escasez local de huevos –por falta de suelo, entre otras cosas– coincide con factores estructurales. A nivel europeo, la influenza aviar ha obligado a sacrificar alrededor del 5% del censo, recortando oferta y elevando precios. En España, aunque los focos están controlados desde octubre, la recuperación llevará meses: las organizaciones productoras calculan entre seis meses y un año para normalizar niveles de producción.

A esto se suma la transición obligatoria hacia sistemas de bienestar animal –con la aplicación de la Ley de Bienestar Animal–, que ha reducido la capacidad de las granjas al exigir más espacio por gallina. «Antes podíamos autoabastecernos en un 80%», recuerda el secretario general de la Asociación de Supermercados de Canarias (Asuican), Alonso Fernández. «Pero tras la entrada en vigor de la normativa y la imposibilidad de ampliar instalaciones, hemos tenido que importar mucho más», reconoce.

La demanda se dispara

Y mientras la oferta se encoge, la demanda se dispara. El huevo ha pasado de ser un alimento a consumir con moderación a convertirse en protagonista de dietas fitness y planes proteicos, lo que acentúa el desequilibrio.

En el pollo, la foto es más compleja. El IPC refleja subidas en el pollo fresco, pero no en el congelado, que es precisamente el que domina el mercado canario. «Las subidas del pollo fresco tienen el mismo origen que el huevo: reducción de aves por la gripe aviar y el coste de los piensos. «Pero el congelado casi no se ha movido porque podemos almacenar grandes cantidades y había stock suficiente cuando Brasil cerró las exportaciones», explica Fernández.

Brasil es clave ya que de allí procede entre el 80% y el 90% del pollo congelado que consume Canarias. Su cierre temporal por un brote de gripe aviar en mayo provocó un cuello de botella que la distribuidora Carne Selecta sufrió de lleno. «Tuvimos subidas de hasta 3 euros el kilo y roturas masivas de stock», explica su portavoz, Yéssica Segura, quien reconoce que tuvo que «limitar las ventas para no quedarse sin producto».

La reapertura de Brasil en septiembre ha suavizado la situación, aunque la normalización será lenta. «Los precios ya empiezan a bajar, pero los contenedores llegan despacio y con controles exhaustivos», añade Segura.

El encarecimiento del vacuno se explica por razones diferentes y de largo recorrido. Tras el covid, muchos ganaderos no resistieron el parón económico, lo que redujo el censo y recortó la oferta futura. A ello se han sumado: el incremento del coste de los piensos –acentuado por la guerra de Ucrania–, la energía, y la normativa de bienestar animal, que obliga a infraestructuras más amplias y menos productivas. «Los propios productores ya anticipaban subidas del 35% cuando se implantó la nueva ley», recuerda Fernández, quien aclara que no hay más demanda, «simplemente menos oferta y mayores costes».

En Canarias, donde se importa alrededor del 80% del vacuno, cualquier tensión en origen llega con más fuerza. Aun así, Segura matiza que la subida actual «es estacional», coincidiendo con los meses fríos, cuando aumenta el consumo de este tipo de carne. El consumidor canario no deja de comprar proteína, pero sí ajusta su cesta de la compra. «Ahora se mira más el precio, se buscan promociones y se cambian cortes», señala Fernández.

En el pescado, en cambio, el panorama es distinto. El propietario de la distribuidora Peñamar, Antonio Peña, asegura que los precios «se han mantenido bastante estables», lo que ha llevado a muchos hogares con menos recursos a sustituir carnes y pollo por proteínas del mar. La merluza y los filetes para el día a día son ahora los más demandados, un giro que, según Peña, se ha traducido en un repunte de facturación del 14% en los últimos meses.

15,8%

La carne de vacuno ha subido un 15,8% en el último año, según los datos del INE.

13,8%

La gripe aviar está provocando una subida en el precio de los huevos. En Canarias son ahora un 13,8% más caros que hace un año.

10,2%

La carne de ave también se ha encarecido en el último año un 10,2%.

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