El método que nació para cuidar a las camareras de piso y ya combate el absentismo laboral en Canarias
La experta en biomecánica, Carla González, impulsa una formación dirigida a profesiones de gran desgaste físico, como la limpieza hotelera, para garantizar el bienestar en el trabajo

La experta en biomecánica y entrenadora personal, Carla González, en una de sus conferencias. / LP / DLP

Recorren una media de 15 kilómetros durante ocho horas al día y cinco días a la semana, a causa de este esfuerzo pueden presentar lesiones en rodillas u otras articulaciones y necesitan un periodo de recuperación después de cada sesión. Esta actividad no describe el trabajo que hace un deportista de élite, sino el de un empleado corriente que se dedica, en este caso, al sector de la limpieza. La entrenadora personal y experta en biomecánica, Carla González, explica que “los músculos no tienen ojos”, por lo que no diferencian entre un esfuerzo que se hace en horario laboral del que se hace fuera de él. A raíz de esta premisa ha creado el método Birced de Bienestar Profesional. El curso lleva en marcha 10 años durante los cuales ha asegurado la reducción del 30% del absentismo laboral a causa de problemas musculoesqueléticos y de salud mental, una cuestión especialmente acuciante en Canarias.
“Para el cuerpo y la mente, todo aquello que repitas a nivel físico y cognitivo es un entrenamiento”, asegura González. Un futbolista recorre entre 11 y 13 kilómetros durante un partido y se asume que su preparación física debe ser óptima para enfrentar el desafío. Sin embargo, la rutina del trabajo es tan cotidiana que, a menudo, se pasa por alto la presión a la que se expone el cuerpo y la mente. En este contexto surge la formación de la experta en biomecánica que durante su década de trabajo ha estado en contacto con casos que aun a día de hoy le emocionan.
Una trabajadora del sector de la limpieza que llevaba ocho años arrastrando problemas físicos que le impedían caminar con normalidad realizó una de sus formaciones. En ese tiempo no podía superar los 5.000 pasos seguidos, había sido operada de un problema en la espalda, e incluso se planteaba una nueva intervención. Además, pasó un año de baja laboral y estuvo acudiendo al fisioterapeuta, costeándolo de su propio bolsillo, una o dos veces al mes durante esos ocho años.
La experta explica que, tras realizar la formación con su equipo, detectaron que el origen del problema podía estar en un músculo concreto relacionado con la pisada y la mecánica corporal en una actividad tan exigente físicamente como la limpieza, “donde una trabajadora puede recorrer entre 12 y 15 kilómetros al día”, advierte Carla. Según su testimonio, después de cuatro días tratando ese músculo, “la mujer regresó casi llorando para contar que se le había quitado el dolor y que había logrado caminar 18.000 pasos”, algo que no podía hacer desde hacía años.
Identidicar de dónde viene el dolor
Este caso se reproduce entre los trabajadores de los hoteles del Archipiélago. Nazaret, camarera de piso en un hotel de Tenerife también sufrió los dolores derivados de su profesión. Lumbalgias, dolores ciáticos y de hombros y muñecas conformaban su día a día. Cuando visitaba el médico y le explicaba de qué trabajaba “me aseguraban que era normal para el esfuerzo que debía hacer a diario”, cuenta. Tras el curso ha mejorado su postura, la pisada y, subraya, “los dolores han desaparecido”. Carla González advierte que muchas veces se recetan relajantes musculares y se aconseja reposo cuando aparecen este tipo de dolencias. Pero una vez se vuelve a la normalidad los músculos vuelven a trabajar con al misma intensidad y el dolor regresa. “Lo que pasa es que la medicina da la solución al dolor, pero tenemos que aprender a ver de dónde viene”, insiste.
En este sentido, González asegura que “la gente está muy quemada” y estancada en una rueda de malestar: la persona trabajadora se encuentra mal, pero no sabe exactamente qué le pasa, entonces coge la baja porque tiene dolor. Después recibe una respuesta provisional –reposo o medicación–, pero no se resuelve el origen del problema. Cuando vuelve al trabajo, el dolor reaparece o el malestar continúa. “Eso provoca nuevas ausencias, frustración, mal ambiente en la empresa y la sensación de que el empleado falta o de que nadie sabe realmente qué ocurre”, aclara. Y así el problema se repite una y otra vez.
Canarias, segunda región con mayor absentismo
En este contexto Canarias es la segunda comunidad autónoma con mayor absentismo laboral después de Murcia al haber registrado en el tercer trimestre de 2025 un porcentaje del 8,5% de trabajadores que no van a su trabajo. Según el informe trimestral que elabora la empresa de recursos humanos Randstad, se trata de un problema que se extiende a nivel nacional. La tasa ha crecido en el conjunto del país tres décimas en el último año y se ha situado en el 6,6% al cierre del tercer trimestre, con 1,47 millones de empleados ausentes cada día de su puesto de trabajo.
Además, el 21,2% de esos 1,47 millones de empleados que faltan diariamente al trabajo no cuenta con una incapacidad temporal por razones médicas. La industria es el sector que concentra un mayor absentismo con el 7,2% del total de las horas pactadas, seguido del sector servicios con un 6,6%.
Precisamente en este último, motor económico de Canarias, es donde Carla González puso inicialmente el foco. “El método fue creado pensando en las camareras de piso”, explica. Eso sí, aunque el 75% de sus formaciones tienen como destinatarias a las limpiadoras de los hoteles también instruyen a personal de handling de aeropuertos, tripulaciones de cabina, administrativos de centros de arte, academias de modelos, altos directivos, personal de administración o de enfermería de hospitales.
La clave, como asegura González, es que la jornada laboral no sea un “mero trámite para conseguir un sueldo”, sino que “se convierta en algo que sume a tu vida y que aporte bienestar”.
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