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El BOE lo hace oficial: un día de esta semana durará una hora menos en Canarias

La gran mayoría de canarios no notarán esta reducción horaria, pero sí que afectará a muchas personas

Detienen a un español por negacionismo del cambio traumático de hora

Matías Vallés

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

A la mayoría de los canarios el cambio de hora les pillará durmiendo; a otros, celebrando los carnavales que aún quedan; y algunos estarán trabajando cuando se produzca en la madrugada del próximo domingo 29 de marzo. Se trata de una de las noches más polémicas del año, ya que muchas personas siguen sin entender por qué se realiza este ajuste, que provoca que ese día solo dure 23 horas. Esta modificación es tan importante que hasta viene recogida en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La Orden PCM/186/2022, de 11 de marzo, publicada en 2022 regula el cambio horario: "En cumplimiento de lo previsto en el artículo 2 del Real Decreto 236/2002, de 1 de marzo, el comienzo del período de la hora de verano tendrá lugar a las dos horas de la madrugada (la una hora de la madrugada en Canarias) de las fechas indicadas en el párrafo anterior. En ese momento la hora oficial española se adelantará sesenta minutos, por lo que ese día tendrá una duración oficial de veintitrés horas".

Un hombre consulta su reloj inteligente.

Vas a tener que adaptar la hora el próximo domingo / Shutterstock

Es decir, en el propio BOE se especifica la duración del último domingo de marzo, que en lugar de ser de 24 horas, es de 23, por lo que dura una hora menos, tanto en Canarias como en el resto de España. Esto también ocurre durante el último domingo de octubre, pero en este caso, el día dura 25 horas, una más.

¿Por qué se cambia la hora en marzo?

Durante la madrugada del 28 al 29 de marzo, cuando el reloj marque la 1:00 en Canarias, habrá que adelantarlo una hora para adaptarlo al horario de verano. Se trata de una rutina anual que se repite cada año y que, aunque parezca un cambio menor, afecta más de lo que pensamos al cuerpo y a la vida diaria, especialmente al sueño, al descanso y al ritmo habitual de muchas personas.

El objetivo principal del cambio es adaptar la jornada diaria a las horas de luz natural. Con la llegada de la primavera, los días se alargan y amanece antes, por lo que adelantar el reloj permite que anochezca más tarde. Esto se traduce en más horas de luz por la tarde, coincidiendo con el momento en el que la mayoría de las personas ha terminado de trabajar o estudiar. En teoría, se trata de aprovechar mejor la luz solar y reducir el uso de iluminación artificial.

Amanecer en Las Palmas de Gran Canaria desde Las Coloradas.

Amanecer en Las Palmas de Gran Canaria desde Las Coloradas. / Andrés Cruz / LPR

El origen de esta medida se remonta a momentos de crisis energética, como las guerras mundiales o la crisis del petróleo de los años 70. En ese contexto, ajustar el reloj permitía reducir el consumo eléctrico a gran escala en un momento en el que el precio de la energía no para de subir.

Las consecuencias del cambio de hora: sueño, cansancio y falta de concentración

El efecto más inmediato lo nota el cuerpo. El cambio de marzo es especialmente duro porque implica perder una hora de sueño de forma repentina. Este desfase altera el llamado ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones como el sueño, el apetito o la temperatura corporal. Como resultado, muchas personas experimentan:

  • Cansancio durante el día
  • Dificultad para dormir por la noche
  • Falta de concentración
  • Irritabilidad o cambios de humor

Los expertos coinciden en que el organismo necesita entre tres y cinco días para adaptarse completamente al nuevo horario. Aunque no se puede evitar, sí hay formas de reducir sus efectos. Una de las más eficaces es adelantar progresivamente la hora de acostarse en los días previos.

Mantener horarios regulares de comidas y evitar el consumo de cafeína por la tarde son otros factores que pueden facilitar la adaptación.

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