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Canarias llega preparada a la obligatoriedad de la ley contra el desperdicio alimentario

La normativa, que entrará en vigor el 3 de abril, obligará a los establecimientos a evitar el despilfarro, con multas de hasta 500.000 euros

Una dependienta carga un cubo de basura en un supermercado del Archipiélago.

Una dependienta carga un cubo de basura en un supermercado del Archipiélago. / Andrés Cruz

Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

Cada canario desperdicia algo más de 24 kilos de comida al año. Con la mirada puesta en evitar que alimentos que pueden ser consumidos acaben en el cubo de la basura, el pasado año se puso en marcha la ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio de Alimentos, que se suma a las distintas normativas que han tratado de frenar esta realidad. En breves se cumplirá el primer año de su entrada en vigor y, el próximo 3 de abril, su cumplimiento pasará a ser obligatorio con sanciones que podrán ascender desde los 2.000 euros hasta los 500.000, según su gravedad. Aunque en el conjunto de España se ha reducido este despilfarro un 20% desde 2020, los trabajadores de la restauración y la hostelería en el Archipiélago reconocen las limitaciones que aun existen para poner en marcha medidas más restrictivas que impidan el desperdicio.

La norma introduce exigencias concretas, como disponer de un plan de prevención, priorizar la donación de excedentes y revisar aquellos contratos que puedan obstaculizarla. Sin embargo, su aplicación plantea dificultades prácticas para el sector hotelero, entre ellas la falta de personal para asumir nuevas cargas de gestión y control. Desde la hostelería se insiste en que el objetivo de la ley es compartido, pero se reprocha que el texto "no haya tenido suficientemente en cuenta la realidad operativa de las empresas", señala el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Jorge Marichal

Las sanciones oscilan entre los 2.000 y los 500.000 euros en función de la gravedad

Entre las principales alegaciones planteadas por el sector figuran el exceso de carga administrativa para las pymes, la petición de que los costes de recogida y transporte de las donaciones no recaigan sobre el donante, el rechazo a que los clientes puedan llevarse sobrantes sin coste adicional y la crítica a un régimen sancionador que consideran desproporcionado y generador de inseguridad jurídica.

Aun así todos los sectores llevan años teniendo en cuenta esta problemática. "Es un problema que siempre se ha procurado evitar", añade el presidente de la Asociación de Empresarios de Bares, Cafeterías y Restaurantes de Las Palmas (Aebcr), Fermín Sánchez. De hecho, el nivel de concienciación de las empresas sobre la importancia de combatir el desperdicio alimentario es cada vez mayor: el 71% de las compañías dispone de un plan para combatir el desperdicio de alimentos, un 61,1% promueve prácticas internas y un 51,4% realiza acciones con los eslabones inmediatamente anteriores o posteriores destinados a reducir la cantidad de productos que se tiran a la basura. 

El despilfarro de comida no solo es un problema con consecuencias sociales, sino que también se traduce en pérdidas económicas para cualquier cadena de supermercados, cafetería u hoteles. Por ello se observan medidas innovadoras como el uso de la tecnología avanzada como la inteligencia artificial (IA). Por ejemplo, algunos bufés libres ya incluyen cámaras que aplican esa herramienta para saber la rotación de los productos y la cantidad de alimentos que tienen que hacerlo. También en los supermercados, según explica el secretario general de la Asociación de Supermercados de Canarias (Asuican), Alonso Fernández, esta Inteligencia se aplica para controlar el stock y hacer pedidos con la cantidad de productos justa y adaptada a la demanda de cada local. 

Mala planificación en las comidas del hogar

Eso sí, según un informe de la Comisión Europea el mayor ‘enemigo’ está en casa. El 97,5% del desperdicio total en España ocurre en el ámbito doméstico y en el 80% de los casos se trata de productos que acaban en mal estado antes de llegar a consumirse. El desglose por regiones muestra que las frutas, verduras, lácteos y el pan siguen siendo los alimentos que más se tiran en todas las comunidades autónomas con un porcentaje del 50%, es decir, prácticamente la mitad. Otros grandes candidatos de acabar en el cubo de la basura son las recetas con base de carne o legumbres. El principal motivo: la mala planificación y el exceso de raciones preparadas.

Tras un año de prueba de la ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio de Alimentos, la obligatoriedad viene con objetivos marcados. Entre las medidas recogidas en la normativa se persigue la reducción del desperdicio de alimentos en la Unión del 30% para 2025 y del 50% hasta 2030. Además, entre las metas se contempla disminuir en un 50% la comida desperdiciada per cápita en la venta minorista y el consumo, y en un 20% durante la producción y distribución para 2030. Para ello todos los actores de la cadena alimentaria deben disponer de un plan para prevenir pérdidas y el desperdicio de alimentos.

Aplicar una jerarquía de prioridades frente al desperdicio alimentario que priorice, en primer lugar, la prevención y, posteriormente, el consumo humano de los excedentes, ya sea mediante la donación o su redistribución a través de otras iniciativas. En este sentido el secretario de Asuican reconoce que ha habido un cambio en las cadenas de supermercado y “cada vez se prioriza más la donación de alimentos para evitar que no se consuman”. El siguiente paso sería destinar a alimentación animal o generar subproductos industriales, –algo en lo que ya se está trabajado–; y reciclar los residuos o aprovecharlos energéticamente mediante biogás o combustibles.

Too Good To Go

Pero le siguen un abanico de posibilidades a la hora de reducir el malgasto de productos como ofrecer a los clientes la opción de llevarse la comida que no han consumido. En este ámbito cabe destacar el surgimiento de plataformas como Too Good To Go, la mayor aplicación que lucha contra el desperdicio de alimentos en el mundo. 

A través de su app miles de restaurantes, supermercados, hoteles, panaderías y otros negocios de alimentación dan salida a sus excedentes diarios de comida a través de Packs Sorpresa que los usuarios pueden comprar a precios reducidos hasta el 75%. De esta manera la compañía ayuda a los negocios a prevenir el despilfarro y redistribuir los excedentes como establece la nueva normativa, y los usuarios pueden ahorrar mucho dinero mientras adquieren comida de calidad. Comercios como el de Marina, en la capital grancanaria agradecen el uso de esta plataforma. “La usamos todos los días y siempre viene alguien a por alguno de nuestros paquetes”, explica. 

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