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La justicia lo confirma: estas son las consecuencias para los trabajadores canarios que están de baja y salen como costaleros en Semana Santa

Cientos de personas aprovechan para sacar pasos en la semana de pasión pese a que están de baja en el trabajo

Pregón de la Semana Santa de Las Palmas de Gran Canaria, por Fernando Canellada

La Provincia

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

La Semana Santa deja impresionantes imágenes de superación y sacrificio, especialmente cuando se observa a los costaleros portando los pasos. Esta actividad exige un gran esfuerzo físico, que en ocasiones puede resultar en lesiones y dejar magullado el cuerpo de quienes se colocan debajo de estos pesados tronos. Por eso, si te encuentras de baja laboral, es crucial tener precaución, ya que participar en esta tradición podría acarrear consecuencias graves para tu estado de salud y tu situación laboral.

Tanto la Seguridad Social como la jurisprudencia laboral coinciden en un punto clave, durante una incapacidad temporal, el trabajador debe centrarse en su recuperación. Cualquier conducta que contradiga ese objetivo puede ser sancionada.

Ser costalero puede considerarse como actividad incompatible

La ley establece que, mientras se está de baja, el empleado no puede realizar actividades que pongan en duda su estado o retrasen su curación. Aquí es donde surge el conflicto.

Ensayo del os costaleros de Semana Santa, en la plaza de Santo Domingo.

Ensayo del os costaleros de Semana Santa, en la plaza de Santo Domingo. / lp/dlp

Salir de costalero implica cargar peso durante horas, soportar tensión física y permanecer largos periodos de pie. Este tipo de esfuerzo puede considerarse incompatible con la mayoría de bajas médicas, especialmente las relacionadas con lesiones musculares o articulares.

Desde el punto de vista legal, esto puede interpretarse como fraude o como una conducta temeraria que pone en riesgo la recuperación.

El tipo de baja decide lo que pasa

No todas las situaciones son iguales, pero en la mayoría de casos el riesgo es elevado. Si la baja está relacionada con problemas de espalda, rodillas o similares, participar en una procesión puede ser una prueba clara de que el trabajador está en condiciones de trabajar. En estos casos, los tribunales suelen dar la razón a la empresa.

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Incluso, en casos de ansiedad o depresión, donde pueden recomendarse actividades sociales, el nivel de exigencia física de un costalero dificulta justificarlo como algo terapéutico.

Las consecuencias van desde el despido hasta la pérdida de la prestación

Las repercusiones son importantes. La empresa puede aplicar un despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual si demuestra que la actividad realizada es incompatible con la baja.

Además, la Seguridad Social puede retirar la prestación económica si considera que el trabajador no está cumpliendo con su obligación de recuperarse. En situaciones más graves, incluso podrían imponerse sanciones si se interpreta que ha existido fraude.

Uno de los factores que más ha cambiado en los últimos años es la facilidad para obtener pruebas. Fotografías, vídeos o publicaciones en redes sociales pueden ser utilizadas como evidencia. Por eso, si sales y estás de baja, que la penitencia se quede en lo privado.

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