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Empleo

Ibercaja activa un plan de bajas voluntarias para 100 trabajadores mayores de 60 años: estas son las condiciones

La entidad provisiona 9,7 millones para financiar las indemnizaciones de las salida voluntarias, que están dirigidas a empleados nacidos entre 1964 y 1966

Sede central de Ibercaja, en la plaza Paraíso de Zaragoza.

Sede central de Ibercaja, en la plaza Paraíso de Zaragoza. / EL PERIÓDICO

Zaragoza

Ibercaja ha puesto en marcha un plan de bajas incentivadas y voluntarias con el que dará salida a un total de 100 empleados de mayor edad, en una operación diseñada para facilitar el relevo generacional sin recurrir a un expediente de regulación de empleo (ERE). El programa está dirigido a trabajadores de entre 60 y 62 años -nacidos entre 1964 y 1966- y se ejecutará a lo largo de 2026.

La medida ha despertado un importante interés interno en la plantilla. De los 406 empleados que cumplen los requisitos, 198 han solicitado acogerse al plan, según informaron fuentes sindicales, lo que prácticamente duplica el número de plazas disponibles. De esta manera, la entidad ha cubierto sobradamente el cupo completo previsto.

El proceso, sin embargo, no ha sido negociado con los representantes de los trabajadores, que subrayan el carácter unilateral de una iniciativa que introduce criterios de selección concretos. Tendrán prioridad los empleados de mayor edad dentro del rango fijado y aquellos que hayan acumulado al menos 12 meses de baja en los últimos dos años, un factor que orienta el plan también hacia perfiles con problemas de salud.

La entidad ya ha reflejado el impacto económico del plan en sus cuentas. A cierre de 2025, Ibercaja había registrado 9,7 millones de euros en la partida de gastos de personal para cubrir el coste de estas salidas voluntarias, que se materializarán en el año 2026, según recoge el informe financiero de la entidad aragonesa correspondiente al pasado ejercicio.

Por este motivo, el epígrafe de indemnizaciones por despido se ha incrementado hasta los 10,7 millones, frente a los 1,1 millones del año anterior, lo que explica en parte el incremento del 8,7% en los gastos totales de personal, que alcanzan los 416,2 millones.

Salidas con sueldo y cotización

El esquema planteado garantiza a los empleados que se adhieran al programa el 75% del salario bruto fijo anual hasta los 63 años. Además, Ibercaja asume el coste del convenio especial con la Seguridad Social, permitiendo que los trabajadores continúen cotizando durante ese periodo y no vean penalizada su futura pensión.

Se trata de una fórmula habitual en el sector financiero, concebida para facilitar una salida progresiva del mercado laboral en los últimos años de carrera profesional.

El plan se produce en paralelo a un crecimiento del empleo en la entidad. Ibercaja cerró 2025 con 5.227 trabajadores, 99 más que un año antes. Lejos de una reducción de efectivos, el banco busca reconfigurar su plantilla, dando salida a perfiles más veteranos para incorporar talento más joven y adaptado a la galopante digitalización que vive el negocio bancario. En este sentido, la iniciativa encaja en la estrategia de transformación silenciosa de su plantilla para lograr un cambio cualitativo.

Un relevo generacional sin ERE

Aunque limitado en número -afecta a menos del 2% de la plantilla-, el plan refleja un movimiento de fondo en Ibercaja. La entidad opta por una vía discreta para abordar el envejecimiento de su base laboral, evitando las grandes reestructuraciones que han marcado al sector en los últimos años, como las llevadas a cabo por Ibercaja entre los años 2017 y en 2021, cuando pactó con los sindicatos sucesivos expedientes de regulación de empleo.

La entidad aragonesa opta ahora por un ajuste que busca renovar la plantilla sin reducirla, en un momento en el que la banca redefine su modelo entre la red física y la digitalización.

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