Los gestores del amianto retirado en Canarias tendrán un año para encontrar un nuevo destino tras el portazo de Andalucía
El Gobierno autonómico duplica el periodo de estancia en los almacenes de las Islas mientras busca una solución que solo llegará en el largo plazo

Tubería de amianto a cielo abierto junto a una carretera de Fuerteventura. / GABRIEL FUSELLI

Los gestores de residuos encargados de retirar el cancerígeno amianto en Canarias podrán tener el doble de tiempo en sus almacenes este material de desecho. Es la solución en el corto plazo que ha encontrado el Gobierno de Canaria para evitar la total paralización de las labores de sustitución de este material de construcción altamente tóxico. El temor a que algún desaprensivo abandone por su cuenta residuos de la conocida como uralita en cualquier lugar mueve la decisión del Ejecutivo de Fernando Clavijo.
La trasposición al ordenamiento jurídico español -Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular (7/2022)- de la directiva europea que exige que sea cada territorio el que se encargue de gestionar los residuos que genera ha llevado a Andalucía a cerrar sus puertas. Hasta ahora un macrovertedero andaluz era el destino del amianto que se retira en Canarias, muy presente todavía en cubiertas, bidones o colectores públicos repartidos por todo el Archipiélago.
Amenaza de paralización
Como las cuatro empresas que se encargan de recogerlo en las Islas solo tenían medio año de plazo para hacerlo desaparecer de sus almacenes y perdían el principal destino al que enviarlo, detener su actividad se convirtió casi en una obligación para no incurrir en ilegalidades de las que se derivan sanciones muy elevadas. Con ello, se paraban también las obras para, por ejemplo, la instalación de placas fotovoltaicas en las azoteas o sustitución de tuberías de suministro de agua a la población.
Es decir, el problema amenazó con propiciar derivadas muy serias contra el sector de la construcción o la descarbonización de las Islas. Quedó abierta tan solo una vía de salida del amianto para los casos más perentorios, la práctica totalidad de los trabajos tenían prevista su parada para el inicio del mes de abril. El destino es una planta de tratamiento de residuos situada en la provincia de Toledo.
Ayudas a los gestores
Dicho vertedero castellanomanchego admite cantidades mucho menores de las que se remitían a Andalucía. Eso rompe un ritmo de sustitución de la uralita que el Archipiélago había logrado acelerar. En 2023 salieron de las Islas 1.079 toneladas, un año después se pasó a las 4.145 toneladas y en el pasado ejercicio, pendiente de recuento definitivo, solo la mayor empresas de las cuatro existentes ventiló 7.600 toneladas.
En las reuniones mantenidas en las últimas semanas, el director general de Calidad Ambiental del Gobierno de Canarias, Ángel Montañés, ha instado a los empresarios dedicados a esta labor a "buscar otros vertederos fuera de Andalucía". El problema es que los envíos masivos que aceptaba y la cercanía que ofrece la más meridional de las regiones no tienen rival. Montañés deja la puerta abierta al "estudio de los sobrecostes" y de las "ayudas al transporte que puedan establecerse".
Entre privados
En cualquier caso, esas serán negociaciones entre empresas. El director general se muestra convencido de que algo de tiempo podrá ganarse por esa vía teniendo en cuenta que en toda la Península "existen unas nueve" plantas capacitadas para el tratamiento de estos residuos.
El amianto es altamente peligroso cuando se quiebra. Al romperse el fibrocemento el polvo puede ser aspirado y se queda alojado en los pulmones por más de cuarenta años, tiempo en el que puede dar lugar a la aparición de un cáncer. Ahora bien, mientras permanece de una pieza es totalmente inocuo; al igual que ocurre tras ser encapsulado y enterrado.
Solución final
La búsqueda de otros vertederos es la solución inmediata para evitar la paralización y los vertidos, pero el director general de Calidad Ambiental autonómico señala que se trabaja en una solución a largo plazo. Para llevarla a buen puerto es necesario contar con un inventario de la existencia de amianto en las Islas. Una labor de la que deben ocuparse los ayuntamientos pero hasta el momento solo han contestado 20 de los 88 que hay en Canarias y de ellos, tan solo un tercio han ofrecido datos precisos.
En segundo término, junto a los cabildos, habrá de determinarse un área -o varias- en la que pueda instalarse una planta para recoger el amianto y tratarlo con garantías. En este caso, el tiempo también juega a favor. En la actualidad existen experiencias piloto que se desarrollan en Francia y que persiguen la vitrificación -convertir en vidrio- el amianto. "La tecnología no está madura", subraya Montañés, lo que no permite dar el salto a la fase comercial; es aun muy caro conseguir el objetivo, pero la búsqueda se ha iniciado.
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