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Los hoteles y viviendas vacacionales de Canarias deberán instalar camas elevables antes de 2033

El Parlamento aprueba una nueva ley que obliga también a incorporar carros motorizados para proteger la salud laboral de las camareras de piso y reducir lesiones

Los hoteles y viviendas vacacionales de Canarias deberán instalar camas elevables antes de 2033

Los hoteles y viviendas vacacionales de Canarias deberán instalar camas elevables antes de 2033

El Parlamento de Canarias ha aprobado una reforma de la Ley de Ordenación del Turismo que obligará a los alojamientos turísticos del Archipiélago a incorporar camas elevables mecánicas y carros motorizados antes de finalizar 2033. La medida afectará a hoteles, apartamentos, complejos extrahoteleros y también a parte del sector de viviendas vacacionales, en uno de los cambios más relevantes de los últimos años para la actividad turística en las Islas.

La nueva norma nace con el objetivo de mejorar la salud laboral de las camareras de piso, uno de los colectivos que durante años ha denunciado sobrecarga física, lesiones musculares y condiciones especialmente exigentes en el día a día de los establecimientos turísticos. Las conocidas como kellys han mantenido una larga reivindicación para introducir herramientas que reduzcan esfuerzos repetitivos y posturas forzadas en la limpieza de habitaciones.

Entre las principales mejoras previstas destacan las camas elevables, que permitirán adaptar la altura para facilitar la limpieza sin necesidad de agacharse o mover estructuras pesadas, y los carros motorizados destinados al traslado de textiles, productos de limpieza y material de trabajo. El objetivo es reducir lesiones musculoesqueléticas y mejorar la ergonomía en tareas que se repiten de forma intensiva cada jornada.

La obligación se implantará de forma progresiva hasta 2033. En los establecimientos de cuatro y cinco estrellas, el calendario fija una implantación mínima del 25 % antes de finalizar 2027, del 45 % antes de 2029, del 75 % antes de 2031 y del 100 % antes del 31 de diciembre de 2033. En el resto de alojamientos hoteleros, extrahoteleros y viviendas vacacionales, la adaptación exigida será del 10 % hasta 2027, del 20 % hasta 2029, del 35 % hasta 2031 y total al cierre de 2033.

La ley también alcanzará al mercado de viviendas turísticas cuando exista una explotación de mayor tamaño. En concreto, deberán cumplir la norma quienes comercialicen cinco o más inmuebles o agrupen veinte o más plazas turísticas, una medida con la que se busca igualar condiciones entre distintas modalidades de alojamiento.

No obstante, el texto contempla excepciones para determinados casos. Se prevén flexibilidades para pequeños establecimientos familiares, alojamientos situados en islas como El Hierro o La Gomera y negocios de hasta 30 habitaciones ubicados en Bienes de Interés Cultural o espacios protegidos, donde las limitaciones arquitectónicas pueden dificultar determinadas reformas.

La reforma no se limita al equipamiento. Las empresas turísticas estarán obligadas a reforzar sus evaluaciones de riesgos laborales incorporando factores ergonómicos y psicosociales. Además, deberán analizar la carga física añadida por elementos voluminosos como los edredones nórdicos y realizar mediciones objetivas sobre los tiempos reales de limpieza de habitaciones para evitar ritmos excesivos y sobreesfuerzos.

El incumplimiento reiterado de las obligaciones o no respetar los plazos establecidos podrá ser considerado infracción muy grave, lo que abre la puerta a sanciones administrativas. Con ello, el legislador pretende garantizar que la modernización del sector no quede en una mera recomendación, sino que se convierta en una obligación efectiva.

Para facilitar la transición, está previsto que Gobierno de Canarias y los cabildos insulares impulsen líneas de ayuda y subvenciones dirigidas a los establecimientos que deban renovar mobiliario o adaptar sus instalaciones. Durante el debate parlamentario se recordó que actualmente solo una parte reducida de los hoteles cuenta ya con camas elevables y carros motorizados.

La aprobación de esta norma supone un paso importante en un territorio donde el turismo es uno de los grandes motores económicos. Canarias recibe cada año millones de visitantes y gran parte de la experiencia del cliente depende del trabajo diario que se realiza en habitaciones y zonas comunes. Con esta reforma, las Islas buscan compatibilizar competitividad turística con mejores condiciones laborales.

En los próximos años, el sector hotelero y vacacional canario afrontará un proceso de adaptación progresiva que transformará la operativa interna de numerosos establecimientos. El reto será ejecutar inversiones, mantener la calidad del servicio y responder a una demanda histórica vinculada a la salud de miles de trabajadoras.

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