Empleo
El bienestar se impone y aumenta el rechazo al ascenso laboral
Más de la mitad de los trabajadores antepone la conciliación y la vida personal a las promociones en sus puestos de trabajo

El bienestar se impone y aumenta el rechazo al ascenso laboral / EUROPA PRESS

A Noelia Déniz (28 años) le encanta su trabajo como Trabajadora Social en un centro de acogida de menores en Gran Canaria, pero cuando le ofrecieron un puesto de mayor responsabilidad lo rechazó. No tiene nada que ver con su profesionalidad, sino que «prioricé sentirme realizada en mi puesto de trabajo, mi tiempo y mi calidad de vida», subraya. Como ella, más de la mitad de los trabajadores españoles (57%) no aspira a ascender profesionalmente en su empleo. Entre los principales motivos priman, sobre todo, la conciliación (50%) y el deseo de mantener las condiciones laborales actuales (38%), según una encuesta del portal InfoJobs.
Esta realidad está cada vez más presente en las consultas psicológicas. Así lo asegura la psicóloga tinerfeña Tamara de la Rosa. Y el motivo, asegura, es que durante mucho tiempo el ascenso laboral se asociaba a un triunfo. Sin embargo, ahora «muchas personas empiezan a priorizar su bienestar, su tiempo y su equilibrio personal». Lejos de tacharlo de «falta de ambición», de la Rosa explica que lo que ha cambiado es la forma de entender el significado de tener éxito».
Más responsabilidad
El trabajo que le ofrecieron a Déniz –por su amplia experiencia en esta área– consistía en la dirección completa de un dispositivo del centro. El puesto requería una disponibilidad casi total, ya que implicaba velar por el bienestar y los derechos de los menores acogidos. Además, incluía la supervisión del equipo técnico y educativo, la resolución de incidencias, la gestión del funcionamiento del recurso, el control del presupuesto y la coordinación con otras entidades. En definitiva, un listado de obligaciones que, entre otras cuestiones, la obligaban a «estar esclavizada al teléfono y perder el contacto con los niños y niñas que atendía y acompañaba». Este último punto, fue uno de los primordiales pues es este desempeño con el que «realmente me siento más realizada».
En la otra cara de la moneda, los principales motivos para aceptar un ascenso son el aumento salarial (70%), el mayor reconocimiento profesional (34%), así como las oportunidades de desarrollo y la asunción de mayores responsabilidades (31%). No obstante, un ascenso también suele implicar más presión, mayor exposición y expectativas más elevadas. Cuando, además, esa carga laboral se asume sin un deseo real, aumenta la probabilidad de que aparezcan «frustración e incluso burnout con el tiempo», explica Tamara. La psicóloga percibe que cada vez más personas sufren estrés o desgaste laboral y no quieren volver a atravesar esa situación. En este contexto, «la salud mental empieza a ocupar un lugar prioritario, incluso por encima de la idea tradicional de crecimiento profesional».
La diferencia por etapas vitales es otro factor clave y que se lee claramente en el informe de InfoJobs. Entre los menores de 35 años, casi seis de cada diez (57%) sí muestran interés en progresar, probablemente porque acaban de entrar en el mercado laboral o se encuentran en fases de construcción de trayectoria. Es a partir de los 35 años cuando ese interés cae al 39%, señal de que cuentan con posiciones más asentadas y un salario más estable al asumir más responsabilidades.
Otro caso es el de Pilar de Vera (57 años), quien se encontraba en un puesto de trabajo estable y en un entorno laboral agradable cuando le ofrecieron una mejora profesional que, sobre el papel, parecía un ascenso claro: pasaría de un contrato temporal a uno fijo, con mayor salario. Aun así, decidió rechazar la oferta. La razón principal fue que aquel cambio implicaba desplazarse unos 30 kilómetros más, algo que en ese momento pesaba mucho en su vida personal, ya que tenía hijas pequeñas y valoraba su tiempo libre para pasarlo con ellas.
Además de la distancia, Pilar tuvo en cuenta otros factores que considera esenciales antes de aceptar cualquier promoción, como qué le iba a aportar realmente el cambio, qué nivel de ansiedad le podría generar, si estaba dispuesta a asumirlo y si compensaba perder bienestar a cambio de salario o estatus. En su caso, concluyó que «no merecía la pena renunciar al buen ambiente laboral en el que trabajaba». De hecho, este es uno de los motivos por los que explica Tamara de la Rosa el rechazo al ascenso profesional. Pues, si la persona se encuentra en un punto de equilibrio «ese cambio puede vivirse más como una amenaza que como una oportunidad». Al tiempo, asegura Pilar, aquella decisión le dio la razón: «Logré mejorar profesionalmente sin sacrificar mi estabilidad personal».
Desde su experiencia, anteponer el bienestar a los ascensos no es falta de ambición, sino una muestra de autoconocimiento. Pilar insiste en que esperar, conocerse y valorar la calidad de vida puede ser una decisión más inteligente que aceptar un ascenso de forma inmediata.
Suscríbete para seguir leyendo
- Abre Súgar, el nuevo rooftop del Puerto de Las Palmas con 1.253 metros cuadrados de terraza
- Sara Carbonero suma una nueva ilusión en Canarias: así es la tienda que acaba de abrir en Gran Canaria
- El primer premio de la Lotería Nacional cae en Gran Canaria
- La solución al gran atasco de la GC-1 en Telde ya tiene fecha de inicio
- La Bonoloto deja uno de sus premios más importantes en Gran Canaria
- La Aemet alerta de un cambio de tiempo en Canarias para hoy jueves
- La familia de Airam revela nuevas pistas sobre su paradero tras casi tres meses desaparecido
- Un acusado de blanqueo le hace una peineta al juez durante un juicio en Gran Canaria: 'Le pido que mantenga las formas