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Sin relevo para los autónomos canarios próximos a la jubilación

En el Archipiélago hay 32.755 trabajadores por cuenta propia que tienen entre 56 y 65 años, mientras que solo 24.000 aún no han cumplido los 35

Un trabajador autónomo sirve café en un bar.

Un trabajador autónomo sirve café en un bar. / EUROPA PRESS

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

En Canarias hay 32.755 trabajadores por cuenta propia que tienen entre 56 y 65 años. Este volumen de trabajadores autónomos próximos a la jubilación contrasta con los 19.750 que han cumplido los 26 y no sobrepasan los 35. Ni siquiera sumando a los 4.314 más jóvenes (de 16 a 25 años) puede hablarse de la existencia de un relevo generacional cierto.

Entender la dimensión del problema, que el presidente de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), Eduardo Abad, califica como «estructural», pasa por situar las cifras en el contexto social actual. «El proceso de envejecimiento se da en todo el país», añade. Es decir, del mismo modo que hoy hay menos niños en las escuelas que en los tiempos en que cursaban estudios los hijos del baby boom, también en el caso de los autónomos la media de edad se ha disparado.

A punto de retirarse

Abad es más preciso aún. Al terminar el mes de marzo, último para el que hasta la fecha ha publicado datos el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, había en el Archipiélago «25.000» trabajadores por cuenta propia «mayores de 60 años» y casi un tercio de ellos -«8.684», detalla el presidente de UPTA- ya celebraron su 66 cumpleaños. Están a punto del retiro y no hay sustitutos en cantidad suficiente.

La incorporación de autónomos al tramo superior de edad lleva un ritmo en la comunidad autónoma que supera el millar cada año. En el último fueron 1.228 y desde marzo de 2024 se sumaron un total de 2.487. La entrada de jóvenes al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) no sigue esa progresión y, además, tampoco dibuja un patrón: 1.051 en dos años, pero solo 295 en los últimos doce meses.

Perfil tecnológico

A todo esto se une el perfil de quienes deciden lanzarse por su cuenta. Las habilidades tecnológicas se abren paso como nunca antes y nadie duda del carácter positivo que encierran las ideas y proyectos de alto valor añadido.

Pero si ya de por sí las entradas son muchas menos que las jubilaciones y un considerable porcentaje de las nuevas caras del RETA se dedican al desarrollo de apps, videojuegos o inteligencia artificial, por poner solo unos ejemplos, ¿qué ocurrirá cuando en una casa se rompa una tubería, haya que pintar o deba reformarse la cocina? Las dificultades para hallar profesionales capacitados que ahora existen se multiplicarán.

Peligro de pérdida

Para evitar que se pierda el know how acumulado por una generación durante toda su vida profesional, UPTA propone una interacción entre los integrantes de las diferentes generaciones. Además, porque Abad señala que es la «falta de experiencia» la que en muchos casos impide a los jóvenes emprender. Para dar ese salto, «no basta con tener una buena cualificación, si no cuentas con la experiencia suficiente, tienes un problema», insiste el representante de los trabajadores autónomos.

Una carencia que se evidencia en varios niveles. No se adquiere el mismo conocimiento en un aula o un aula-taller que el que ofrece la práctica sobre el terreno real. Solo en ese contexto se adquieren aptitudes para solventar problemas sobrevenidos de modo certero, esencial para satisfacer al cliente e ir engordando la cartera de negocio, y rápido, no menos importante porque eso de que el tiempo es dinero se hace aún más patente cuando multiplicar el número de trabajos realizados es uno de los caminos más importantes para anotarse un incremento de la facturación.

Adquirir conocimientos

Es más sencillo no empezar de cero. «Lo lógico es que continúen con actividades económicas que ya existe», afirma Eduardo Abad. Defiende por tanto la vigencia de los contratos de formación para que evitar que se «pierda algo que ya funciona». Ese es el modo en que los jóvenes que deciden emprender puedan adquirir los conocimientos precisos técnicos y de gestión de un negocio.

Según el presidente de UPTA, esa labor de mentoring de los más veteranos merece también una contrapartida, que él denomina «tarifa plana invertida». Ese «incentivo» debe ser el motor que mueva a los trabajadores por cuenta propia más veteranos a compartir el conocimiento que han adquirido a lo largo de toda su carrera laboral.

La senda

Es el camino a recorrer para llegar al «emprendimiento de calidad» que persigue la organización de trabajadores autónomos. Es una parte de la solución que no resuelve el cuantitativo, el de la falta de relevo.

En ese aspecto, el presidente de UPTA señala lo «fundamental» que es la población migrante. «Pero no solo para trabajar en la hostelería o el comercio», puntualiza Eduardo Abad, sino en cualquier otra actividad económica que pueda darles garantías de futuro. «Buscamos un emprendimiento de calidad», expone el representante de los autónomos.

Eduardo Abad incide en el relevante papel que juega en el relevo la población migrante que recibe toda España

Para hacer más sencilla la labor de estos, el Gobierno de Canarias acaba de aprobar un paquete de ayudas que incluye el pago de bajas de maternidad, los costes de guardería y el de personal que pueda atender a personas dependientes al cargo de los autónomos.

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