La canaria Melisa Rodríguez: once años creando joyas que narran viajes, vínculos y memoria
Melisa Rodríguez recorrió el mundo para regresar al Archipiélago y plasmar en su marca de joyería, Lepa Punca, los paisajes y países en los que vivió. La firma ha logrado proyección internacional y ha llevado sus creaciones hasta la ‘Fashion Week’ de Londres, ganando visibilidad fuera de Canarias.

Melisa Rodríguez / LP/DLP

La Palma, la naturaleza y el mundo son la inspiración de Melisa Rodríguez. La artista y emprendedora creó hace 11 años la marca Lepa Punca, «chica bonita» en esloveno, como un hobby. En el metal de las joyas que crea plasma la arquitectura de los países a los que ha viajado, aquellos en los que ha vivido y la propia arquitectura de la naturaleza, «bonita y asimétrica», advierte. De un mero entretenimiento sus creaciones han viajado desde la Isla Bonita hasta la Fashion Week en Londres, pasando por Suiza, Alemania y la Península, en una oportunidad para «visibilizar, recibir reconocimiento internacional y aprender de grandes diseñadores de la moda», explica Rodríguez. Ahora, Lepa Punca es su trabajo y una forma de vida.
Trabaja, por lo general, en solitario. Las joyas que crea son una narrativa personal. Melisa pone el foco en su última colección que celebra la primera década de su marca. Bajo el nombre «El Viaje», la emprendedora ha creado diez piezas con la idea, no solo de que recorran la muñeca o el cuello de quien las viste, sino de hacer memoria de su viaje vital por aquellos países en los que ha vivido. «Es como un trayecto, no solamente por mi historia personal, sino también por todas esas inspiraciones que han salido desde Londres, La Palma, Barcelona, Eslovenia, Cabo Verde, India, así hasta acabar en Colombia».
Vende sus joyas en puestos de venta directa y también online con envíos que llegan hasta la Península. Pero los zarcillos, pulseras, anillos y collares no son su único producto. Además realiza talleres con los que busca conectar con sus clientes y garantizar una experiencia que va más allá de una simple compra. «Intento que la exclusividad no sea solo por la pieza que se llevan, sino que también tenga que ver con la experiencia que viven con la marca».
En este contexto, sí resulta necesario contar con apoyo adicional para la organización de eventos puntuales, aunque la única trabajadora fija sigue siendo Melisa. Aun así, su apuesta es clara: encuentros cada vez más íntimos, con aforo reducido, donde la esencia reside en sentarse, conversar y generar auténticos espacios de intercambio.
Además, ha logrado crear una conexión muy especial con algunas clientas. Hay quienes, incluso siendo de otra isla, se desplazan cuando organiza un evento fuera de su lugar de residencia. Para ellas, se convierte en un plan significativo, casi un ritual para pasar un fin de semana compartido –muchas veces entre madre e hija– en el que disfrutan juntas, conversan, descubren las joyas y realizan sus compras. De esta manera, la propuesta va más allá de lo comercial y busca fomentar espacios de encuentro y vínculo, también en el ámbito familiar. De hecho, ya le ha ocurrido que llegan madre e hija en busca de una pieza que esté en sincronía con las dos, de modo que la puedan compartir.
La internacionalización de su marca se debe a los distintos programas en los que ha participado con Proexca. La empresa pública tiene como objetivos promover y atraer inversiones estratégicas hacia Canarias. En este marco Melisa ha participado tanto en programas de formación como de promoción. La artista destaca unas mentorías con Juan Duyos y la oportunidad de desfilar y presentar nuevas piezas durante la Fashion Week como una de las oportunidades que le ha brindado la compañía pública.
Melisa Rodríguez también ha participado en acciones comerciales y campañas publicitarias en distintas zonas de la Península, así como en Suiza, Alemania e Inglaterra. Según destaca, «ha sido un privilegio que no solo ayuda a posicionarse, sino que también suma puntos a la hora de participar o intentar acceder a distintas ferias internacionales». Para la emprendedora, la experiencia resultó especialmente enriquecedora: «Acudieron numerosos compradores y profesionales del sector procedentes del Reino Unido. Fue una gran oportunidad que me ha abierto puertas para conectar con creadores de contenido y medios de comunicación de alrededor del globo».
Lepa Punca llegó para bajar el ritmo al consumo de la moda. A diferencia de las prendas de ropa, en la que uno entra en una tienda más decidido por una camisa u otra, Melisa asegura que en la joyería la gente «se lo piensa más». Por una parte por el coste económico, pero también porque tienen mayor valor personal. En este sentido si tuviera que definir a su clientela lo haría destacando su seguridad: «Son personas que tienen muy claro quienes son y lo que les gusta al margen de las modas». De hecho, su marca se aleja de las principales corrientes hasta tal punto que asegura que «un diseño de hace 10 años se vende igual de bien ahora que hace una década».
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