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¿Cuánto cuesta hacer la comunión en Canarias? El gasto medio sube a 6.800 euros por los banquetes de lujo y la privacidad

La celebración ya se lleva un 20% de los ingresos de las familias canarias y el presupuesto se ve incrementado por la ropa de los niños, que puede superar los 1.000 euros

Ya se están organizando en Badajoz las comuniones.

Ya se están organizando en Badajoz las comuniones. / Cedida

Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

Las primeras comuniones se han convertido en auténticos eventos de lujo. Lo que históricamente era una celebración puntual y sencilla ha evolucionado con el tiempo hacia un acontecimiento de gran escala, en el que no faltan todo tipo de detalles: desde barra libre y DJ hasta incluso limusinas para el traslado del niño o la niña protagonista del acto. La celebración parece haber incorporado un componente cada vez más costoso, y aunque los precios varían en función de los servicios contratados y las exigencias de las familias isleñas, el gasto de una comunión sencilla difícilmente baja de los 3.000 euros. La idea es clara: celebrar la fe también tiene un precio.

Los datos de la Asociación de Consumidores apuntan a que las familias destinan de media a este acto alrededor de 6.800 euros, lo que supone un incremento del 21% con respecto al año anterior, cuando el gasto medio se situaba en torno a los 5.600 euros. Fotografía, vestuario, lugar de celebración, banquete o decoración son solo algunos de los múltiples conceptos que concentran buena parte del presupuesto. Las empresas de organización de eventos del Archipiélago confirman esta tendencia al alza, que refleja cómo la celebración ha ido adquiriendo una dimensión cada vez más costosa y compleja.

La preparación de una primera comunión suele comenzar prácticamente un año antes de la fecha señalada. Algunas familias optan por organizarla de manera independiente, encargándose personalmente de todos los detalles, mientras que otras recurren a empresas especializadas en la organización de eventos para coordinar la celebración y facilitar su planificación. En esta última modalidad, las empresas suelen ocuparse de aspectos como "el seguimiento de la fiesta, el catering, la bebida, la música, la animación, las instalaciones o el mobiliario", explica Mari Sol Domínguez, de la empresa Eventy - Catapum -, con una década de experiencia en este sector.

Los precios

No solo las exigencias asemejan la celebración de la comunión a la de una boda, también lo hace el número de invitados. La pandemia, reconoce Domínguez, marcó "un antes y un después". Después de ese periodo, una comunión media reunía entre 50 y 60 personas, mientras que en la actualidad algunas celebraciones pueden alcanzar hasta los 100 asistentes. Estos datos no son aislados. En el caso de la empresa Eventy, el precio por adulto se sitúa actualmente en 42 euros –cuando anteriormente llegó a ser de 30–, mientras que el menú infantil ronda los 20 euros. Solo en el coste de la celebración, y tomando como referencia una media de 100 invitados, el presupuesto puede superar los 4.000 euros, a lo que después habría que sumar otros gastos como la ropa del niño o la niña, la fotografía o los detalles para los invitados.

Las consecuencias de la COVID-19 no solo se dejaron sentir en la reducción del número de invitados, sino también en la privatización de las celebraciones, una tendencia que aún continúa. "Antiguamente, en los restaurantes con tres o cuatro salones se celebraban varias comuniones al mismo tiempo. Hoy en día eso es casi una utopía. Ahora la gente busca privacidad, en fincas, villas o localizaciones particulares, junto a sus familias y amigos", explica Miguel Velaso, de la empresa organizadora de eventos Grupo Adya, ubicada en Tenerife.

En esta empresa, además, los clientes "no se tienen que ocupar de nada" durante la celebración. Ofrecen desde chefs especializados hasta parrilleros argentinos o menús más tradicionales. Los precios incluyen también servicios como la fotografía y permiten atender incluso las peticiones más creativas: "Si nos dicen que quieren fuegos artificiales, flores, fotografía, un fotomatón, un cortador de jamón, sushi, pintacaras para los niños o un castillo hinchable… no hay límites, afortunadamente".

¿Cuáles son las nuevas demandas?

El paso del tiempo ha hecho que algunas tendencias desaparezcan y otras ganen protagonismo. La mantelería tradicional, por ejemplo, ha dejado de ser una prioridad para muchas familias. En su lugar, especialmente en espacios como fincas o villas, se impone el mobiliario de madera, una opción más acorde con las nuevas estéticas y que, en el caso de Grupo Adya, se incluye sin coste adicional dentro de los eventos. La variedad de peticiones es cada vez mayor. Según explican desde la empresa, muchos clientes se inspiran en imágenes del popular portal Pinterest, en búsquedas de Internet o incluso en la inteligencia artificial, que, advierte Velaso, "puede hacer mucho daño porque plantea propuestas que, en muchas ocasiones, ni siquiera son viables, especialmente a nivel económico".

Pero la conclusión es clara: cuanto mayor es el grado de personalización del evento, más se incrementa el presupuesto. Algunas familias, más allá de una decoración concreta, solicitan tipos de vino específicos, flores determinadas que deben encargarse con antelación o servicios adicionales que elevan considerablemente el coste final. Desde Grupo Adya señalan que una comunión con barra libre, DJ, sobremesa y celebración en finca puede situarse entre los 125 y los 150 euros por persona. Esto significa que, en una celebración con 100 invitados, el coste total puede alcanzar los 12.500 euros.

Más elementos fundamentales

Más allá del coste de la celebración, existen otros factores indispensables que también elevan el presupuesto, como el vestuario y la peluquería. En el caso de las niñas, los vestidos pueden oscilar desde los 100 euros en las opciones más económicas hasta los 1.900 euros en los modelos más exclusivos. A este importe hay que sumar los adornos y complementos, como guantes o tocados, que pueden rondar los 20 euros, así como el servicio de peluquería, cuyo precio se sitúa en torno a los 100 euros. En algunos casos, también se añaden maquillaje, manicura o pruebas previas, lo que incrementa aún más el coste final. En conjunto, el vestuario completo de una niña puede alcanzar los 3.000 euros en los casos más elevados, mientras que la opción más económica se sitúa alrededor de los 350 euros.

En el caso de los niños, la realidad a la que se enfrentan las familias resulta, por lo general, más asequible. El precio de los trajes suele situarse entre los 100 y los 800 euros en las opciones más caras, aunque estas cifras pueden variar en función del estilo elegido, ya sea un traje clásico, marinero o de almirante. A este importe hay que añadir los complementos, como corbatas, cinturones, zapatos o incluso chaquetas adicionales, que también contribuyen a elevar el coste final. Con todo, el presupuesto más económico puede rondar los 350 euros, mientras que la opción más completa y exclusiva puede alcanzar los 1.900 euros, dependiendo del nivel de personalización y la calidad de los materiales elegidos. La vestimenta representa, en este escenario, una de las partidas que más contribuyen a elevar el coste de una primera comunión, especialmente por la variedad de opciones disponibles y el creciente nivel de personalización que demandan las familias.

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