Los apicultores canarios exigen ajustar las ayudas a la realidad de Canarias
El Archipiélago recibe un 22% menos de financiación por colmena que la media nacional en el reparto estatal de los fondos europeos destinados al sector

Los apicultores canarios exigen ajustar las ayudas a la realidad insular
Golpe a la apicultura canaria. El último reparto de ayudas de la Intervención Sectorial Apícola (ISA), aprobado en la reciente Conferencia Sectorial de Agricultura, no convence a los apicultores del Archipiélago. El diagnóstico es compartido en las dos provincias. Canarias -una vez más- sale peor parada que el resto de regiones españolas y recibirá menos fondos por colmena que la media nacional. El sector reclama que las ayudas, financiadas en gran parte por la Unión Europea pero distribuidas por el Estado en función del censo, se ajusten a su realidad productiva para evitar un deterioro progresivo de la actividad.
Los números son claros. La dotación estatal total es de 4,58 millones de euros y mientras en España la media se sitúa en 1,65 euros por colmena, en las Islas apenas alcanza los 1,29 euros, en torno a un 22% menos. La brecha se amplía si se compara con otras comunidades como Baleares o Cataluña. El resultado, según denuncian desde el sector, es que Canarias queda sistemáticamente en la cola del reparto pese a que el criterio teórico es proporcional al número de colmenas.
La explicación, sin embargo, no es únicamente cuantitativa. Parte de los fondos disponibles no llega a materializarse en Canarias. La intervención incluye varias líneas de actuación, pero no todas encajan en el modelo productivo insular ni se ejecutan en la práctica. Es ahí donde el sector sitúa una de las claves del problema.
El vicepresidente de la Asociación de Apicultores de Tenerife, Pablo Pestano, apunta directamente a esa falta de encaje. Reconoce que las principales ayudas, como las destinadas a la lucha contra la varroa - ácaro parásito externo que constituye la mayor amenaza sanitaria para las abejas- o a los servicios veterinarios, sí se aplican en igualdad de condiciones. El desfase aparece en otras líneas que quedan sin utilizar en las Islas. «Si realmente no las solicitamos, tampoco podemos quejarnos de que no nos lo den», admite, aunque matiza que esa situación responde a una realidad productiva distinta.
La apicultura canaria, explica, está formada por explotaciones más pequeñas y menos profesionalizadas que en la Península. En las Canarias existen unos 1.000 apicultores y unas 31.000 colmenas. Mientras en otros territorios es habitual la compra de reinas o el desarrollo de programas específicos de promoción o análisis, en las Islas predominan prácticas propias como la multiplicación de colmenas. «Son sistemas productivos que aquí no se dan o no se contemplan», resume. Esa diferencia hace que parte de los fondos previstos quede desierta.
Aun así, el sector coincide en que ese dinero no debería perderse. La propuesta pasa por redirigirlo hacia las líneas que sí tienen aplicación en Canarias, especialmente las relacionadas con la sanidad apícola, los tratamientos o los costes veterinarios, ámbitos que además soportan el sobrecoste de la insularidad. «Se podría reforzar lo que ya se hace y adaptarlo mejor a nuestra realidad», sostiene Pestano.
Impacto mayor
Desde Gran Canaria, el presidente de la Asociación de Apicultores de Gran Canaria (ApiGranca), Antonio Quesada, va más allá y habla de un problema estructural en el reparto. Recuerda que el impacto de esta desviación es mayor del que reflejan las cifras iniciales. La ISA se financia mediante un sistema de cofinanciación en el que participan la UE (50%), el Estado (25%) y las comunidades autónomas (25%). En este contexto, apunta Quesada, «cada euro no asignado reduce la capacidad total de ejecución del programa». «Perder dinero en una ayuda dirigida a la sanidad es perder en salud de las colmenas y en rendimiento», señala el presidente ApiGranca.
El precedente del pasado año refuerza esa preocupación. La aplicación más estricta de la normativa en materia de distribución de tratamientos dejó fuera del reparto a varias asociaciones canarias, lo que provocó una caída notable de los fondos recibidos. Aunque en esta convocatoria se ha recuperado parte de ese terreno, el sector considera que sigue lejos de una situación equilibrada.
Los apicultores de ambas provincias reclaman que el reparto tenga en cuenta la singularidad de Canarias y que los recursos disponibles no se pierdan por falta de adaptación.
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