El recorte de pensiones alemán amenaza el turismo de jubilados en Canarias
La posible reducción de las pensiones alemanas pone en alerta al sector turístico canario, que ve en riesgo a uno de cada cuatro visitantes germanos

Turistas jubilados pasean por una calle del Archipiélago. / Andrés Cruz
Que Canarias lleva décadas actuando como un retiro durado para los jubilados alemanes, que vienen a las Islas principalmente durante los meses de invierno para disfrutar del sol y el buen tiempo del que carecen en su país de origen, no sorprende a nadie. Como tampoco que el anuncio del recorte del gasto público realizado por el Gobierno del canciller Friedrich Merz –que defendió que las pensiones alemanas quedarán convertidas en una «cobertura básica» para la vejez y que ya no serán suficientes para garantizar el nivel de vida a largo plazo–puede suponer un varapalo a la industria turística que se nutre en buena parte de este segmento de visitantes. Y es que los turistas germanos mayores de 65 años representan un cuarto de los viajeros que proceden de este mercado emisor, el segundo de mayor importancia para el Archipiélago. El hachazo al sistema de pensiones en aquel país puede dejar a los jubilados sin la capacidad para irse de vacaciones, dejando en el aire la llegada de uno de cada cuatro turistas germanos y un 4% del total de internacionales que vienen a las Islas a pasar sus vacaciones.
Y aunque un 4% puede parecer un porcentaje limitado, lo cierto es que la reestruccturación del sistema de prestaciones para los jubilados alemanes podría afectar a 684.000 de los turistas que llegan al Archipiélago, de los 2,8 millones de alemanes que vinieron de vacaciones a las Islas el año pasado. Los turistas alemanes son, además, los visitantes con una mayor estancia media –10,9 días en 2025, según el Instituto Canario de Estadística (Istac)– y los segundos con un mayor volumen total de gasto, debido a la importancia que este mercado emisor tiene para la región.
Por eso, el anuncio realizado esta semana por el gobierno alemán inquieta en Canarias, ya que las medidas expuestas –con el objetivo de recortar 40.000 millones de gasto público para incrementar la inversión en defensa– son de un gran calado y no se descarta que otros países europeos puedan seguir este ejemplo. No solo se modifica el sistema de pensiones para recortar las prestaciones, sino que también se eliminan muchos servicios médicos –con reducción en el número de tratamientos, rebaja de camas hospitalarias y un incremento del copago de los medicamentos–, se elimina el derecho del conyuge al seguro sanitario gratuito y se incrementan las contribuciones a la Seguridad Social. Medidas que no solo recortan derechos a los ciudadanos alemanes, sino que también monscaban su capacidad adquisitiva. Unos ingresos que de otra manera también se verán afectados por la amenaza de la inflación que atenaza a los países europeos por el conflicto que se está librando en Oriente Medio.
En islas como Fuerteventura los turistas alemanes representan casi el 30% de los visitantes
Y todo esto preocupa en un territorio que vive, principalmente, de que ciudadanos europeos vengan y gasten el presupuesto destinado a sus vacaciones pasando unos días de desacanso en el Archipiélago. La merma de la capacidad adquisitva de los europeos, ya sea por una u otra vía, no es una cuestión menor. Desde los años sesenta, familias y jubilados alemanes se han desplazado hasta las Islas convirtiéndolas en un destino refugio, del que no solo se beneficiaban del sol y de la playa, sino también de la diferencia en el coste de los alojamientos y servicios, lo que lo hacía un destino muy atractivo para sus bolsillos. Hasta la entrada del euro, la depreciación de la peseta frente al marco alemán favoreció el gasto en destino. Su dinero rendía más en Canarias y alojarse en un buen hotel, salir a cenar fuera o tomarse unas copas en una terraza era aquí mucho más barato que en su país de origen. Con la llegada de la moneda única la situación cambió, pero aunque la diferencia ya no era tan notable como antes del euro, los mayores ingresos de los alemanes y el menor coste de vida en el Archipiélago siguió favoreciendo este binomio turístico.
Un idilio que ahora, podría ponerse en riesgo. Aunque si la llegada de jubilados alemanes se frenase, lo cierto es que no afectaría de igual manera a todas las islas. Hay algunas que tienen una mayor dependencia de este mercado, muy sensible, por otra parte, a los devaneos internacionales. En Gran Canaria, por ejemplo, los turistas alemanes supusieron en 2025 un 18% del total de visitantes que llegaron a la isla, constituyendo el segundo lugar desde el que viajan un mayor volumen de personas. En Fuerteventura, la dependencia del turismo alemán es todavía más acusada. Aunque también es el segundo mercado más importante, por detrás del británico, realmente la diferencia entre uno y otro es muy muy escasa. Y los visitantes germanos suponen casi un 30% del total del turismo que llegó a la isla el año pasado. En La Palma o La Gomera suponen el segmento más importante, con bastante diferencia. En Tenerife, el turismo alemán representa un 11% del volumen total, un porcentaje igualmente importante pero que no alcanza los los márgenes de las islas anteriores, mientras que en Lanzarote, donde los reyes indiscutibles son los británicos, los ciudadanos germanos representan un 7% del total.
Aunque, es poco probable que el recorte en las pensiones alemanas –4.000 millones solo para el año 2027– suponga el hundimiento del mercado turístico alemán para el Archipiélago. Los efectos serán, todo caso, progresivos y podrían traducirse no solo por la vía de la cancelación de viajes. Los turistas podrían optar por una reducción en la frecuencia de viaje –venir solo una vez al año en lugar de dos o más veces– o acortar las estancias, que como ya se ha dicho son las más largas de todo el turismo internacional u optar por alojamientos más baratos. Estas cuestiones tendrían un efecto negativo para el sector en Canarias, pero no supondrían el desplome de las cifras.
El recorte público del Gobierno de Merz mermará la capacidad adquisitiva de los pensionistas germanos
Aun así, reina la incertidumbre por cómo podrán afectar los efectos de la guerra en Irán a las economías no solo de los alemanes, sino de todo los mercados europeos. Y aunque en el arranque de 2026 todavía no se ha notado un retroceso en el número de llegadas –aunque ya desde finales del año pasado se comenzaba a constatar un suave aterrizaje de las cifras–, lo cierto es que es difícil pronosticar cómo se comportará el mercado. No solo por la pérdida de capacidad adquisitiva, sino también por las dificultades que pueden llegar a tener las aerolíneas para mantener la capacidad aérea.
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