Canarias aguanta el golpe de la vivienda mientras cae la oferta en España
Santa Cruz de Tenerife destaca como una de las pocas provincias donde sube el stock de casas en venta, aunque comprar sigue siendo cada vez más difícil para jóvenes y familias residentes

Archivo - Imagen de recurso de las llaves de una vivienda. / JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
Canarias ocupa un lugar destacado en el debate sobre la vivienda en España. En un contexto nacional marcado por la reducción de la oferta inmobiliaria, Santa Cruz de Tenerife aparece como una excepción. Mientras cae un 10% la venta de casas en el conjunto del país durante el primer trimestre de 2026, la provincia tinerfeña registra un ligero aumento del 2%, según un estudio difundido por idealista.
El dato resulta soprendente porque solo dos provincias logran incrementar su stock en venta: Madrid, con un 9%, y Santa Cruz de Tenerife, con ese 2%. El resto del territorio se mueve en sentido contrario, con descensos generalizados en la disponibilidad de viviendas. Sin embargo, este repunte no implica que comprar una casa en Canarias sea más fácil. La realidad para muchos residentes sigue siendo muy distinta. Los precios siguen subiendo, sobre todo en las zonas metropolitanas, municipios turísticos y zonas costeras, donde acceder a una casa se ha convertido en una carrera de obstáculos.
El aumento del stock en Santa Cruz de Tenerife coloca a Canarias en una posición singular dentro del mercado inmobiliario español. Frente a la caída generalizada de viviendas disponibles, la provincia tinerfeña mantiene una evolución diferente, aunque el incremento sea moderado.

Un cartel de viviendas en venta / Tomàs Moyà - Europa Press - Archivo
Esa subida, no obstante, debe leerse con cautela. No necesariamente responde a una mejora profunda del mercado, sino a un posible enfriamiento de una parte de la demanda. Muchos compradores ya no pueden asumir los precios actuales y quedan fuera de la operación antes incluso de iniciar el proceso de financiación. La presión inmobiliaria en las islas es elevada. Al peso del turismo se suman la inversión extranjera, la escasez de suelo, la limitada promoción de vivienda protegida y unos salarios que no avanzan al mismo ritmo que los precios. Para muchas familias canarias, acudir al banco ya no basta para poder plantearse la compra de una vivienda.
Comprar casa en Canarias, cada vez más lejos
En ciudades como Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, así como en numerosas localidades costeras del archipiélago, encontrar una vivienda a un precio razonable se ha convertido en una misión imposible. Los jóvenes son uno de los colectivos más afectados, con dificultades crecientes para emanciparse sin recurrir al alquiler compartido o al apoyo familiar.
Aunque la oferta suba ligeramente, el mercado canario continúa tensionado. El encarecimiento acumulado en los últimos años ha dejado fuera de la compra a una parte importante de la población residente. La sensación en la calle es clara: la vivienda está “por las nubes”, y no se trata solo de una impresión.
Informes del Banco de España y de organismos europeos advierten en los últimos años del esfuerzo económico que es comprar una vivienda en zonas urbanas y territorios turísticos. Canarias aparece con frecuencia entre las comunidades donde comprar o alquilar exige una proporción muy elevada de los ingresos familiares.
El viceconsejero de Bienestar Social e Inmigración del Gobierno de Canarias, Francisco Candil, presenta el programa de subvenciones para el impulso de creación y construcción de viviendas colaborativas o cohousing en Canarias. / Juan Carlos Castro
Otro factor clave es el peso de los compradores internacionales. Según datos del Consejo General del Notariado y del Colegio de Registradores, las compraventas realizadas por ciudadanos extranjeros mantienen una presencia relevante en Canarias, especialmente en municipios turísticos.
Esta demanda exterior aumenta la competencia en un mercado ya muy limitado. Para los residentes, el problema no es solo encontrar casas, sino poder competir con perfiles compradores que, en muchos casos, cuentan con mayor capacidad económica. El resultado, un mercado cada vez más difícil para trabajadores locales, jóvenes y familias de ingresos medios. Los precios avanzan por encima de los salarios y reducen la capacidad real de compra.
Las grandes capitales acumulan más viviendas
El informe de idealista también refleja una tendencia cada vez más visible en España: algunas grandes ciudades empiezan a acumular más viviendas en venta porque, una parte de la demanda ya no puede asumir los precios. Madrid encabeza el aumento de stock entre capitales, con un crecimiento del 17%. Le siguen Valencia, con un 13%; Barcelona, con un 6%; Sevilla, con un 5%; y Málaga, con un 3%.
El problema, según los expertos, no es la falta de interés por comprar, sino la pérdida de capacidad adquisitiva. Los precios han alcanzado niveles que resultan inasumibles para muchos hogares. Francisco Iñareta, portavoz de idealista, apunta que los fuertes incrementos de precio registrados en estas ciudades parecen estar detrás de este aumento de oferta, al haberse vuelto inaccesibles para buena parte de la demanda.
La situación general del mercado español sigue marcada por la escasez. La oferta de viviendas en venta retrocede en la mayoría de provincias. Zamora lidera las caídas, con un descenso del 34%, seguida de Palencia, con un 33%, y Salamanca, con un 29%.

Lucía Feijoo Viera
También se registran bajadas importantes en Ávila, Vizcaya, Guipúzcoa y Valladolid, todas ellas por encima del 20%. Estos datos muestran que el problema de la vivienda no se limita a las grandes capitales ni a los territorios turísticos. La falta de oferta se extiende por numerosos puntos del país y reduce las opciones para quienes buscan comprar.
A esta situación se añaden el encarecimiento del coste de vida, las dificultades para ahorrar y las condiciones hipotecarias, que siguen condicionando la decisión de muchas familias. Para una parte creciente de la población, comprar una vivienda se aplaza o directamente se descarta.
El mercado inmobiliario español atraviesa una etapa contradictoria. En algunas grandes ciudades crece el número de viviendas disponibles, pero ese aumento no se traduce en un acceso más sencillo a la compra. Al contrario, puede ser la señal de que los precios han llegado a un punto difícil de asumir.
En Canarias, el problema adquiere una dimensión aún más intensa por las particularidades del archipiélago. La falta de suelo, la presión turística y la elevada demanda exterior convierten cada subida de precios en un golpe directo para residentes y trabajadores locales.
Los expertos coinciden en que la solución exige medidas de fondo: más vivienda asequible, mayor impulso público, promoción protegida, alquiler accesible y desarrollos urbanísticos sostenibles. Sin cambios estructurales, la vivienda seguirá alejándose de la realidad económica de miles de familias.
Porque, aunque las estadísticas muestren ligeros movimientos en la oferta, la percepción ciudadana apenas cambia: comprar una casa en Canarias, y en buena parte de España, sigue estando casi tan complicado como encontrar sitio en la playa en pleno agosto.
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