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El empleo a tiempo parcial avanza hacia la igualdad en Canarias, pero la brecha persiste

Al ritmo actual, llegar a una auténtica equiparación entre hombres y mujeres en el Archipiélago en este ámbito no será posible hasta dentro de 30 años

Una de las manifestaciones por el Día de la Mujer celebrada en las calles del Archipiélago.

Una de las manifestaciones por el Día de la Mujer celebrada en las calles del Archipiélago. / DALIA PADRÓN

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Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

Existen razones distintas de la salarial para sostener que en el mercado de trabajo la igualdad de género está por conquistarse. Los datos que ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA) lo revelan. En los últimos 20 años ha descendido en las Islas en un tímido 0,2% el número de mujeres contratadas para ocupar jornadas a tiempo parcial; el de hombres, en cambio, se ha disparado un 72,17%. A pesar de ello, siguen siendo amplia mayoría (65%) las mujeres que en el Archipiélago no están contratadas por, salvo acuerdo que las reduzca, 40 horas semanales.

¿Cómo es posible que se mantenga una considerable diferencia a pesar de la dispar evolución? Básicamente porque el punto de partida era netamente desfavorable de cara a conseguir la plena igualdad en este ámbito. En el primer trimestre de 2006, estaban contratadas en las Islas 74.000 mujeres por jornadas a tiempo parcial.

Más del 20%

Más de una quinta parte de las mujeres (21,9%) que tenían empleo en la comunidad autónoma lo desempeñaban en estas circunstancias por solo un 4,5% de los hombres. Las razones, no del todo ajenas al estructural machismo que presidió el mercado laboral durante décadas, hay que ir a buscarlas al estante de la sociología, la cultura y la concepción tradicional de los roles familiares.

Tanto si se trata de los hijos como de los familiares de mayor edad, a la mujer siempre se le ha atribuido un papel protagonista cuando se trata de cuidarlos. Ese contexto de inicio de los esfuerzos por el reparto real de las tareas entre ambos sexos es la causa de que colocar estos parámetros en niveles de cordura no resulte sencillo.

Sin crecimiento

En números, el volumen de ocupadas en jornadas a tiempo parcial (73.800) no ha crecido en los últimos dos decenios –hoy son 200 menos– y, sin embargo, hay en estas circunstancias 16.600 hombres más que entonces, hasta un total de 39.600. El dislocado punto de partida que consolidaron las mencionadas razones sociológicas y culturales –enunciadas por hombres– a lo largo de los siglos explica casi del todo que en Canarias hoy la brecha persista.

En cualquier caso, y en una visión optimista, la mejoría existe de manera clara. Es buena noticia que la presencia femenina en el segmento del mercado laboral de las jornadas parciales pese a los 11,3 puntos menos que en 2006. Volviendo a llenar el puño de arena tras soltar la cal, a este ritmo harían falta otros cerca de 30 años para alcanzar la igualdad.

España, al revés

Otra de cal. Mientras en Canarias los contratos por jornadas a tiempo parcial rubricados por mujeres se han reducido aunque de manera mínima, en el conjunto del Estado han continuado creciendo. También la brecha tiende a cicatrizar, pero de manera más lenta. Entre el primer trimestre de 2006 y el de este año, España ha sumado 307.900 mujeres que trabajan por jornadas parciales.

Ese aumento se traduce en un incremento del 16,4%, lo que revela de manera clara que en el Archipiélago los deberes en ese ámbito se están abordando de manera más decidida a través de las políticas activas de empleo. Estas están, entre otras cuestiones, orientadas a facilitar la inserción laboral de los colectivos que tienen más dificultades para conseguirlo, las mujeres entre ellos.

Más hombres

Mucha más intensa es la irrupción de hombres con este tipo de contratos en todo el ámbito nacional. En términos relativos, el incremento en los 20 años mencionados alcanza el 61,3%. Son 327.000 los que han desembarcado en este segmento del mercado laboral. A nadie se le escapa que partiendo de un 23,5% del global de mujeres trabajadoras optando –o aceptando– por jornadas parciales frente a solo el 4,6% de hombres, el camino por recorrer es más que largo.

También en el caso del conjunto de España cabe un vistazo positivo, ya que esa intensa presencia de trabajadoras con contratos que no cubren una jornada completa se ha reducido hasta el 21%. En la buena dirección, sí, pero con una lentitud exasperante.

Lejos del cruce

Entre los hombres, el porcentaje sobre el total ha crecido hasta el 7,2%. Así las cosas, ver cruzarse las gráficas de la evolución por géneros parece cosa reservada a generaciones que están por nacer.

En otro orden de cosas, entre las denuncias habituales de los sindicatos las hay que versan sobre el abuso que supone contratar a alguien por menos horas de las que a la postre tienen que trabajar. En ese escenario de ilegalidad, de nuevo las mujeres aparecen como víctimas principales

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