El ahorro en la nómina del paro es escaso a pesar del récord de empleo
La eliminación de la renta activa de inserción es el único factor que aligera de manera notable las arcas del Sepe desde que estalló la pandemia

Entrada de una oficina de empleo de la capital grancanaria. / Elvira Urquijo / EFE

Los beneficiarios de prestaciones por desempleo en Canarias eran 93.766 al terminar abril. Son 12.932 ciudadanos menos que en el mismo mes de 2019, antes de la pandemia. Sin embargo, los que cobran el paro son 1.112 más que entonces, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe). ¿Qué explica la paradoja? La extinción de la Renta Activa de Inserción (RAI).
En noviembre de 2024, dejaron de admitirse nuevas solicitudes para la RAI. Quienes la cobraban siguieron haciéndolo, pero en buena lógica son cada vez menos. Los que eran 11.976 en el Archipiélago hace siete años han pasado ahora a convertirse en solo 63, y es esa merma de 11.913 perceptores de prestaciones la que determina en buena parte que el ahorro de las arcas pública no se corresponda de manera exacta con la buena salud que muestra el mercado laboral durante los últimos años.
Carencias severas
O dicho de otro modo, la RAI que antes pagaba el Sepe se ha convertido, grosso modo, en el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que abona la Seguridad Social. Eso y que las políticas sociales de los gobiernos han puesto mayor atención cada vez a la necesidad de contrarrestar al avance de las tasas de población en situación de pobreza o riesgo de exclusión. La ocasión lo merecía. Según el informe Arope, Canarias luce ahora las mejores cifras de los últimos años y, con todo, el 30% de sus ciudadanos están afectados por carencias severas.
Del total de isleños que hoy perciben una prestación por desempleo, son 45.610 los que cobran el conocido como paro. Es decir, han generado el derecho a una prestación contributiva tras acumular al menos 360 días trabajados, que es la frontera a atravesar necesariamente en base a las normas actuales.
Cifrás récord
Con todos los récords de afiliados que se han acumulado en los últimos años y resulta que hay un 2,5% más de canarios en esta situación que antes de estallar la pandemia. Claro que en el mismo tiempo, el incremento de población según el INE (Instituto Nacional de Estadística) se sitúa en el doble, en torno al 5%.
Con una cuestión fundamental a atender, aparte de las fluctuaciones del empleo público, la mayoría de los puestos de trabajo generados en los últimos años está estrechamente ligada a la actividad turística y comercial. Los flujos de visitantes no han cesado de crecer en los últimos años y un mayor número de clientes obliga a reforzar las plantillas para mantener el servicio dentro de los parámetros de lo exigible.
Desaceleración
Ahora que empiezan a desacelerarse las llegadas, será momento de comprobar el impacto que esto tiene en el empleo. Pero además de esta cuestión, en los últimos años se apuesta por una demanda menos intensa en volumen aunque de mayor poder adquisitivo, con lo que se hace urgente acelerar la incubación de los sectores emergentes con el fin de que la oferta del mercado de trabajo de la comunidad autónoma no encoja de manera notable.
Sí desciende el número de canarios que cobran otras prestaciones porque no han llegado al número de días necesarios para percibir el paro. Son 2.122 menos que hace siete años, lo que en términos relativos supone una caída del 4,2% para dejar el total actual en 48.093 personas. ¿Quiere esto decir que solo ese grupo de canarios están cubiertos por subsidios no contributivos? En puridad, sí, pero con una visión más amplia no puede ocultarse que hay otros muchos bajo el paraguas del IMV, ahora fuera del sistema de protección ligado al empleo.
Fuerte crecimiento
En mayo eran 41.151 los isleños que percibían el IMV –18.835 en Las Palmas y 22.316 en Santa Cruz de Tenerife– y dicha cantidad supera en un 6,7% a la que existía en enero de este año; notable crecimiento en solo cinco meses. Además, 11.330 perceptores –unos 22.000 beneficiarios teniendo en cuenta a las familias– no llegan al mínimo, con lo que sus ingresos se completan con la Renta Canaria de Ciudadanía (RCC).
Esta figura vino a sustituir en marzo de 2023 a la anterior Prestación Canaria de Inserción (PCI) y marca un mínimo de 733,60 euros como cantidad que debe entrar en el hogar de un adulto que vive solo. La casuística se despliega del mismo modo que lo hacen los modelos de familia.
Condición indispensable
Por ejemplo, en el caso de dos adultos y dos menores, la suma asciende y fija un suelo en los 1.393,84 euros. IMV y RCC están ligados. Tanto que para acceder al reconocimiento del derecho a percibir la segunda es condición sine qua non haber solicitado el primero, y donde este no llega –en cantidad de dinero– completa la otra.
Otra manera de aproximarse a esta realidad es contemplar cómo ha evolucionado el género de los perceptores de prestaciones, ya tengan estas carácter contributivo o no. Las mujeres son mayoría –49.182 por 44.584 hombres– y su descenso tras sacar la RAI de la ecuación es del 11,1% frente al 13,2% de ellos.
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