El coste de la felicidad en Canarias: 75.000 euros anuales para un bienestar pleno
El salario medio en Canarias, que en 2024 fue de 25.120 euros, se sitúa muy por debajo de la cantidad necesaria para vivir holgadamente

Un trabajador autónomo sirve café en un bar. / EUROPA PRESS
La felicidad también tiene un precio. Y para vivir en el Archipiélago de forma holgada, sin preocupaciones y sin mirar demasiado la cuenta se necesitan, al menos, 75.000 euros al año. Con esta cantidad una persona que resida en las Islas no tendría que preocuparse por la vivienda, los servicios básicos, la alimentación, las compras y podría acceder a un amplio abanico de ocio para disfrutar a todo tren de la región. A partir de ese nivel de ingresos, el bienestar subjetivo, es decir, aquel que percibe el individuo de forma personal, no variaría significativamente. O lo que es lo mismo, si se gana más se estaría tirando el dinero, al menos, en lo que al acceso a la felicidad se refiere.
Este es el resultado del estudio The Price of Happiness, elaborado con datos recopilados por una investigación de la Universidad Purdue de Estados Unidos (EEUU), en la que se estudia cuál es el precio de la felicidad en diferentes partes del mundo. De esta manera, se determina que en España el coste de la buena vida se situaría en 87.900 euros. En Canarias el dato se extrae del precio que el estudio ha dado a las dos capitales de provincia: 76.744 en Santa Cruz de Tenerife y 73.752 en Las Palmas de Gran Canaria.
Pero, ¿de qué manera ha determinado el informe que se necesitan esos ingresos para ser feliz en el Archipiélago? El informe cruza varios datos para llegar a esta cantidad, a partir de la que los aumentos ya no mejoran la percepción de bienestar subjetivo. Para ello, se realizaron encuestas en las que sus participantes aportaban sus ingresos y calificaban su nivel de satisfacción vital desde 0, considerando tener la peor vida posible, a 10, la mejor vida posible. Y se les preguntaba, además, si habían experimentado un estado emocional positivo o negativo durante el día anterior. De esta manera, se pudo concretar que a partir de esos 75.000 euros anuales la percepción de bienestar no mejoraba aunque crecieran los ingresos.
La mala noticia es que en casi todos los países analizados –y España y Canarias no son una excepción– el precio de la felicidad dista mucho, muchísimo, del salario medio que perciben la mayoría de los residentes.
Brecha entre los ingresos
En el conjunto del país, con unos ingresos medios de 42.500 euros anuales según el estudio, la brecha entre el salario y lo que se necesitaría para ser una persona feliz –al menos económicamente hablando– es del 48,4%. Una brecha que, por otro lado, es habitual en todos los países analizados, con una única excepción: Eslovenia, donde el coste de la felicidad es menor que el salario medio.
¿Qué ocurre en Canarias? En el Archipiélago, el sueldo medio se situó en 2024 en 25.120 euros al año, de acuerdo con los datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con lo que una persona que lo percibiese todavía tendría que ganar 50.000 euros más al año para poder tener una felicidad completa, según este estudio norteamericano. Es decir, se necesita el triple de ingresos para vivir desahogado y sin preocupaciones en el Archipiélago.
Y eso quienes tengan la suerte de ganar el salario medio, ya que buena parte de los residentes en las Islas ni siquiera alcanza esa cantidad, con lo que la brecha para alcanzar la tan ansiada felicidad se agranda todavía más.
Encarecimiento del coste de vida
El estudio igualmente incide en que el elevado coste de la vida, impulsado por el encarecimiento del precio de la vivienda, que no avanzan al mismo ritmo que los salarios, acaba alejando cada vez más el dinero que se necesita para vivir de forma holgada, de los ingresos que perciben los residentes de un determinado lugar. Y llega a otra importante conclusión: ganar más no es sinónimo de vivir mejor, al menos a partir de una abultada cantidad, y que esto dependerá del lugar en el que se viva.
Vivir bien supone un mayor esfuerzo económico en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, en cambio, en ciudades más pequeñas o incluso en pueblos el coste de la felicidad es mucho más ajustado. De manera, que paradójicamente, vivir en grandes ciudades exige cada vez más esfuerzo económico para poder alcanzar un nivel de satisfacción al que se puede llegar con menos ingresos en municipios más pequeños. Por lo que, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, la gran ciudad ya no garantiza una vida mejor.
El estudio determina, por lo tanto, no en qué región sus ciudadanos son más felices, sino aquellas en las que el coste para mantener determinado nivel de bienestar es sustancialmente más elevado.
Las dos capitales canarias, sin estar en el podio de las ciudades en las que se pone mayor precio a la felicidad, sí que están en los primeros puestos del país. En concreto, Santa Cruz de Tenerife es la séptima y Las Palmas de Gran Canaria la décimo primera.
Y aunque el estudio no permite hacer una retrospectiva porque no incluye datos de años pasados, lo cierto es que a nadie puede extrañar que en los últimos años el coste de la vida ha crecido de manera desmesurada en las Islas. Y, por el contrario, los salarios si bien no han permanecido estancados, no han logrado rebasar el aumento del coste de vida. Tanto menos los ingresos necesarios para ser feliz en el Archipiélago. Aun así, siempre se puede recordar que, como se suele decir, el dinero no da la auténtica felicidad. Pero, puede ayudar un poco.
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