Multas de hasta 3.000 euros por instalar extractores de humo al patio interior: lo que debes saber
Los ayuntamientos pueden sancionar determinadas instalaciones y también actuar cuando se incumplen las normas de la comunidad o la normativa municipal sobre salidas de humos y barbacoas

Multas de hasta 3.000 euros por instalar extractores de humo al patio interior. / La Provincia

Cada vez son más los propietarios que deciden reformar su cocina o instalar un sistema de extracción de humos sin comprobar antes si cumplen con la normativa. Lo que para muchos parece una obra sencilla puede acabar convirtiéndose en un problema serio, con multas de hasta 3.000 euros, la obligación de retirar la instalación y, en algunos casos, incluso con denuncias por parte de la comunidad de vecinos. Además, el verano también trae otro foco de conflicto: las barbacoas en patios, terrazas y zonas comunes, una práctica que no siempre está permitida y que puede acarrear sanciones.
La combinación entre las ordenanzas municipales, la Ley de Propiedad Horizontal y las normas específicas de cada comunidad autónoma hace que muchos vecinos desconozcan qué está permitido y qué no. Sin embargo, la realidad es clara: instalar un extractor que expulse humos hacia un patio interior o provocar molestias continuadas puede salir muy caro.
Uno de los errores más habituales aparece cuando se reforma una cocina y se conecta la campana extractora directamente al patio interior del edificio. Aunque pueda parecer una solución rápida y económica, en muchos casos esta instalación incumple la normativa urbanística o las reglas de la propia comunidad de propietarios.

El extractor de la ocina / La Provincia
La Ley de Propiedad Horizontal establece que ningún propietario puede realizar alteraciones en elementos comunes del edificio si afectan a su configuración o perjudican a otros vecinos sin la correspondiente autorización. La fachada, los patios interiores, las cubiertas o los conductos comunitarios forman parte de esos elementos comunes en la mayoría de edificios.
Esto significa que abrir una salida de humos nueva o modificar una existente sin permiso puede dar lugar a reclamaciones por parte de la comunidad y obligar al propietario a restituir el edificio a su estado original.
Intervención municipal
Además del conflicto entre vecinos, los ayuntamientos tienen capacidad para actuar cuando una instalación incumple las ordenanzas municipales o la normativa urbanística.
Dependiendo del municipio, realizar obras sin licencia, modificar una salida de humos sin autorización o instalar sistemas que generen molestias puede considerarse una infracción administrativa. En algunos ayuntamientos, las sanciones por este tipo de incumplimientos pueden alcanzar hasta 3.000 euros, especialmente cuando así lo recogen las ordenanzas municipales aplicables a obras menores, actividades o convivencia ciudadana.
No existe una multa única para toda España. Cada consistorio aprueba sus propias ordenanzas y establece la cuantía de las sanciones dentro de los límites que permite la legislación. Por eso, la cantidad puede variar de una ciudad a otra.

Los extractores permiten sacar el calor de las estancias. / Shutterstock
El conflicto no depende únicamente del lugar donde termina el conducto. También influye el impacto que tenga sobre el resto de vecinos.
Si el humo entra en otras viviendas, genera olores persistentes, afecta a patios donde se tiende la ropa o provoca molestias continuadas, la comunidad puede exigir el cese de la actividad e incluso acudir a los tribunales si no se soluciona el problema.
En estos casos también pueden intervenir los servicios municipales cuando se incumplen las ordenanzas sobre salubridad, convivencia o protección ambiental.
Otros conflictos habituales
Con la llegada del buen tiempo, otro de los conflictos habituales son las barbacoas en terrazas, balcones y patios interiores. Mucha gente cree que, al estar en su vivienda, puede utilizarlas libremente. Sin embargo, la realidad depende de varios factores. En primer lugar, hay que revisar si los estatutos de la comunidad de propietarios prohíben expresamente este tipo de instalaciones o actividades.
En segundo lugar, muchos municipios regulan mediante ordenanzas cuándo pueden utilizarse barbacoas, especialmente las de carbón o leña, debido al humo y al riesgo de incendio. Además, algunas comunidades autónomas establecen restricciones adicionales durante las épocas de mayor riesgo de incendios forestales, limitando el uso del fuego en determinadas zonas o bajo determinadas condiciones.
La Ley de Propiedad Horizontal no prohíbe expresamente instalar una campana extractora o utilizar una barbacoa. Lo que regula es el respeto a los elementos comunes del edificio y los derechos del resto de propietarios. El artículo 7 señala que ningún propietario puede desarrollar actividades prohibidas por los estatutos o que resulten dañosas para la finca, molestas, insalubres, nocivas o peligrosas. Si una salida de humos provoca molestias constantes o una instalación modifica elementos comunes sin autorización, la comunidad puede iniciar acciones para exigir su retirada.
En caso de persistir el incumplimiento, el presidente de la comunidad, previa autorización de la junta de propietarios, puede ejercitar la correspondiente acción judicial prevista en la ley. Antes de realizar cualquier reforma relacionada con una salida de humos, conviene consultar varios aspectos. El primero es revisar si la instalación necesita licencia municipal o comunicación previa según las normas del ayuntamiento. También resulta recomendable comprobar los estatutos de la comunidad y solicitar autorización cuando la obra afecte a elementos comunes del edificio.

Comensales en torno a una barbacoa / La Provincia
En muchas ocasiones, un arquitecto o un técnico competente puede indicar cuál es la solución que cumple tanto con la normativa urbanística como con las exigencias del edificio. Aunque suponga un coste inicial mayor, evitará futuras reclamaciones y posibles sanciones económicas. En la práctica, la mayoría de estos expedientes comienzan porque algún vecino presenta una queja.
Los malos olores, el humo que entra por las ventanas, el ruido constante de determinados extractores o el uso repetido de barbacoas en lugares inadecuados suelen convertirse en el origen del conflicto. A partir de esa denuncia, la comunidad puede requerir al propietario que corrija la situación y, si no lo hace, trasladar el problema al ayuntamiento o acudir a la vía judicial cuando proceda.
Por eso, antes de instalar una nueva campana extractora, modificar una salida de humos o utilizar una barbacoa en una terraza o patio interior, conviene comprobar qué establece la normativa aplicable. Un trámite previo puede evitar obras que después haya que deshacer, enfrentamientos con la comunidad de vecinos y sanciones económicas que, según las ordenanzas municipales de cada localidad, pueden alcanzar hasta 3.000 euros.
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