ICSE, entre los mejores centros privados de FP de España
Educar es acompañar a la persona a descubrir su talento, potenciar capacidades y brindarle las herramientas necesarias para alcanzar sus metas

Estudiantes de ICSE en el exterior de su edificio. / LP/DLP
Cuando elegir un nuevo centro de FP puede cambiar una vida. No todas las decisiones importantes empiezan en una universidad: elegir como primera opción la Formación Profesional es seguir el camino que Europa ha emprendido desde hace décadas.
El reconocimiento nacional de ICSE entre los veinte mejores centros privados de Formación Profesional de España es una buena noticia para la institución, pero sobre todo invita a una reflexión que interesa a miles de familias: ¿cómo elegir hoy el mejor proyecto educativo para el futuro de un hijo?
Cada verano, miles de jóvenes canarios y sus familias se enfrentan a una de las decisiones más importantes de sus vidas. Elegir unos estudios no consiste únicamente en escoger una profesión. Significa elegir un proyecto educativo, una manera de aprender, un entorno humano y, en gran medida, el camino que puede abrir o limitar las oportunidades profesionales de los próximos años.
Durante mucho tiempo la pregunta fue sencilla: «¿Qué quiero estudiar?». Hoy esa pregunta ya no basta. Hay otra, igual o más importante: «¿Dónde quiero estudiar?»
Porque no todos los centros ofrecen el mismo modelo educativo, las mismas oportunidades de prácticas, la misma relación con las empresas, la misma metodología, ni la misma capacidad para acompañar a cada alumno en su crecimiento personal y profesional.
Importante: saber elegir «Qué» y «Dónde» estudiar
Precisamente en este momento en el que miles de familias buscan respuestas, el diario nacional El Español, dirigido por Pedro J. Ramírez, ha publicado por primera vez una guía con los veinte mejores centros privados de Formación Profesional de España. El objetivo de esta iniciativa no era elaborar una clasificación basada únicamente en el tamaño o la notoriedad, sino ofrecer una referencia útil para orientar a estudiantes y familias en una decisión trascendental.
Entre esos veinte centros figura ICSE, una institución nacida en Canarias hace cuarenta y siete años que comparte reconocimiento con algunos de los mayores grupos educativos del país. Para su presidente y fundador, D. José Domingo Martín, la noticia fue recibida con una mezcla de sorpresa, satisfacción y emoción:
«Para quienes formamos parte de ICSE, esta noticia supone una enorme satisfacción. Pero no porque represente un motivo de orgullo institucional, sino porque constituye un reconocimiento independiente que va mucho más allá de un ranking; es una forma de entender la educación que llevamos defendiendo desde 1979.»
Hay reconocimientos que se esperan, otros que se solicitan y algunos llegan por sorpresa:
«No presentamos candidatura. No solicitamos el reconocimiento. No participamos en ningún proceso de promoción. Precisamente por eso tiene un significado especial. Es la mirada de un observador externo que analiza diferentes indicadores de calidad y considera que un proyecto educativo nacido en Canarias merece figurar entre los referentes nacionales de la Formación Profesional privada.»
Sin embargo, la verdadera noticia no es que ICSE aparezca en una guía nacional.
La verdadera noticia es otra: es comprobar que desde Canarias también es posible construir un proyecto educativo capaz de competir, desde la calidad, con organizaciones de ámbito nacional que cuentan con una dimensión muy superior.
«Durante estos cuarenta y siete años nunca hemos aspirado a ser los más grandes. Hemos aspirado a ser cada día un poco mejores.» Porque en educación el tamaño puede facilitar recursos, pero no garantiza la excelencia. La excelencia nace de una cultura compartida. Nace de un profesorado comprometido. De una dirección que piensa a largo plazo. De una organización que nunca deja de aprender. Y, sobre todo, nace de la confianza.
«En ICSE solemos decir que el mayor patrimonio de un centro educativo no son sus edificios ni su equipamiento. Es la confianza que las personas depositan en él.»
Más del sesenta por ciento de nuestros nuevos alumnos llegan recomendados por antiguos estudiantes, familiares o personas que conocen de cerca nuestro trabajo. Ese dato significa mucho más que cualquier campaña publicitaria. En una comunidad como la canaria, donde las relaciones personales siguen teniendo un enorme peso, una recomendación representa la mayor prueba de credibilidad que puede recibir una institución educativa. Cada alumno satisfecho se convierte en el mejor embajador del centro. Y cada familia que vuelve a confiar en nosotros para otro hijo nos recuerda la enorme responsabilidad que asumimos. Porque educar nunca ha consistido únicamente en impartir clases.
La persona en el centro de la actividad educativa
«Educar significa preparar personas para afrontar un futuro que cambia con una velocidad desconocida hasta ahora. Es ayudar a descubrir talentos, desarrollar valores y ofrecer oportunidades. Cuando un antiguo estudiante nos dice que hemos contribuido a cambiar su vida, sentimos que el esfuerzo ha merecido la pena.»
Vivimos una revolución tecnológica marcada por la inteligencia artificial, la digitalización, la transformación de las empresas y la aparición constante de nuevas profesiones. En este contexto, limitarse a transmitir conocimientos ya no es suficiente.
El verdadero desafío consiste en formar personas capaces de seguir aprendiendo durante toda su vida, adaptarse a los cambios, trabajar en equipo, pensar críticamente, comunicarse, innovar y actuar con responsabilidad.
Esa convicción ha orientado muchas de las decisiones adoptadas por ICSE durante los últimos años. La incorporación de metodologías activas, la Formación Profesional Dual Intensiva, la integración entre Formación Profesional y Universidad, la internacionalización, los programas bilingües o la incorporación progresiva de la inteligencia artificial al aprendizaje no responden a una moda.
Responden a una pregunta permanente: ¿Cómo será el profesional que necesitará la sociedad dentro de diez años? Cuando respondemos a esa pregunta, comprendemos que preparar únicamente para aprobar un examen sería insuficiente.
Hay que preparar para una vida profesional que exigirá aprender continuamente. Hay que preparar para profesiones que todavía no existen. Hay que preparar para convivir con tecnologías que evolucionan cada pocos meses.
Y, paradójicamente, cuanto más avanza la tecnología, más importantes se vuelven las cualidades profundamente humanas: la creatividad, la empatía, el pensamiento crítico, la ética, la cooperación y el liderazgo.
Ese es el horizonte hacia el que queremos seguir caminando. Con humildad, porque sabemos que siempre queda mucho por mejorar.
Pero también con la serenidad que proporciona una trayectoria construida durante casi cinco décadas gracias al esfuerzo compartido de muchas personas.
Nada de lo conseguido habría sido posible sin nuestros docentes, que cada día convierten las aulas en espacios de aprendizaje y de esperanza. Sin el personal de administración y servicios, cuya dedicación sostiene el funcionamiento de la institución.
La confianza es la base del aprendizaje
Sin los equipos directivos que han compartido una visión común. Sin las empresas que acogen a nuestros estudiantes y completan su formación desde la práctica. Sin las familias, que nos confían lo más valioso que tienen: el futuro de sus hijos. Y, por supuesto, sin los miles de alumnos que han pasado por nuestras aulas y que constituyen la verdadera razón de ser de ICSE. A todos ellos pertenece este reconocimiento. Porque las instituciones educativas no las construye una persona, las construye una comunidad. Y quizá esa sea la enseñanza más importante que nos deja esta noticia.
Los reconocimientos llegan y pasan. Los rankings cambian. Las tecnologías evolucionan. Pero la misión permanece. Ayudar a que cada alumno descubra su talento, desarrolle todo su potencial y encuentre un camino que le permita construir un proyecto de vida digno, libre y comprometido con la sociedad.
Ese ha sido nuestro propósito desde 1979. Y sigue siendo, cuarenta y siete años después, el horizonte que inspira cada paso que damos. Los reconocimientos llevan el nombre de una institución, pero detrás de ellos siempre hay cientos de personas que durante muchos años hicieron bien su trabajo.
«Las familias no depositan únicamente una matrícula cuando eligen un centro educativo. Depositan su confianza y una parte de sus esperanzas. Quienes trabajamos en educación tenemos la obligación moral de responder a esa confianza con profesionalidad, innovación y cercanía. Si dentro de unos años nuestros alumnos recuerdan que en ICSE encontraron oportunidades, inspiración y personas que creyeron en ellos, ese seguirá siendo nuestro mayor reconocimiento. Mucho más importante que cualquier ranking.
La confianza es el patrimonio más valioso de nuestra institución.»
«La verdadera calidad de un centro educativo no se mide por el número de alumnos que matricula, sino por las vidas que ayuda a transformar.» No compite por volumen sino por excelencia.
- Confirmado por el Estatuto de los Trabajadores: las personas que enfermen durante las vacaciones de verano podrán recuperar los días
- La Aemet avisa de un cambio de tiempo en Canarias mañana domingo: bajan las temperaturas y se retira la calima
- Crimen en el Risco de San Nicolás: apalizan a un hombre por una deuda de 20 euros y simulan una sobredosis
- El viaducto del Guiniguada reabre antes de tiempo: ya se puede circular en sentido norte
- Ángel Nuez Alonso: 'Canarias se está convirtiendo en una prolongación del Sáhara
- 2 horas y 20 minutos y casi 100 paradas: la ruta de GLOBAL que tarda más que volar a Sevilla
- Final del Carranza: De la Barrera se quita la careta y elige a Churripi, Ruiz, Kirian, Fuster, Rafa Cruz y Marvin
- De Hogwarts a HiperDino: Daniel Radcliffe sorprende haciendo la compra en Tenerife