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Trabajo

Construcción y transporte adaptan las jornadas laborales en Canarias para mitigar los riesgos por altas temperaturas

Las empresas ajustan horarios para proteger al trabajador del termómetro: "No es lo mismo estar a 18 grados en el camión que salir y estar a 40"

Una operaria de la limpieza viaria trabaja al sol durante una ola de calor.

Una operaria de la limpieza viaria trabaja al sol durante una ola de calor. / Álex Domínguez

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J. Plasencia

Santa Cruz de Tenerife

Las olas de calor están obligando a las empresas a ajustar los horarios de trabajo para proteger a los empleados que desarrollan su actividad al aire libre. Durante episodios de temperaturas extremas como el que afectó la pasada semana a Canarias, cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) registró valores cercanos a los 40 grados en varios municipios del Archipiélago, la modificación de los horarios se ha convertido en una de las principales herramientas para reducir la exposición al calor durante las horas de mayor riesgo.

La construcción, la agricultura, el transporte de mercancías, la jardinería o la limpieza urbana son algunas de las actividades donde el calor condiciona directamente el desarrollo de la jornada. En estos sectores, buena parte del trabajo se realiza al aire libre, lo que incrementa el riesgo de sufrir golpes de calor, agotamiento térmico o deshidratación durante los episodios de temperaturas extremas. Aunque no existe una temperatura máxima a partir de la cual esté prohibido trabajar, la legislación obliga a las empresas a evaluar el riesgo y adaptar las condiciones laborales cuando el calor pueda comprometer la seguridad y la salud de la plantilla.

La modificación de los horarios se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas para reducir esa exposición. Adelantar el inicio de la jornada, concentrar la actividad en horario continuo o retrasar determinadas tareas permite evitar, en la medida de lo posible, las horas centrales del día, cuando el riesgo es mayor. Estas medidas se complementan con pausas más frecuentes, acceso permanente a agua potable, zonas de sombra y una reorganización del trabajo para reducir el esfuerzo físico en los momentos de mayor calor. Sin embargo, la capacidad para modificar los horarios depende de la actividad y de las necesidades organizativas de cada empresa.

Tomar medidas frente al calor el algo cotidiano

En el caso de la construcción, la presidenta de la Asociación de Empresarios, Constructores y Promotores (AECP) de la Provincia de Las Palmas, María Salud Gil, recuerda que el sector dispone desde 2023 de un protocolo específico, renovado con las organizaciones sindicales, que establece las medidas preventivas que deben aplicarse durante los episodios de altas temperaturas. "Tienen que ver con los horarios, con la toma de agua, la disponibilidad de agua, la disponibilidad de crema solar... de todo lo que tiene que ver con las medidas preventivas", explica.

Cada empresa amolda los tiempos de trabajo según las condiciones de la obra.

La dirigente empresarial señala que no existe una única forma de actuar, ya que cada empresa adapta la organización del trabajo en función de las condiciones de la obra. "Las empresas toman las decisiones en función de dónde está la obra, de si hay más temperatura o menos temperatura. Cada una, con carácter individual y en función de sus necesidades organizativas, toma las decisiones que estime oportunas", afirma. En este sentido, asegura que este tipo de actuaciones "son una cosa como de todos los días, muy cotidiana" para el sector.

No todos los sectores pueden adaptar la jornada

En el transporte, el margen de maniobra varía en función del tipo de actividad. El secretario de la Federación de Empresarios de Transportes de Canarias (FET Canarias), José Ángel Rodríguez, explica que los servicios regulares de guaguas apenas pueden alterar sus horarios porque "hay que cumplir un servicio del que muchos ciudadanos dependen todos los días".

En muchos casos, son los empleados los que proponen el cambio de horario

La situación cambia en el transporte de mercancías y en las obras públicas, donde las empresas cuentan con una mayor flexibilidad para reorganizar la jornada. "Lo que hacemos en esos casos es adaptar el horario de inicio y finalización. Se hacen jornadas corridas", explica. Según indica, estos cambios surgen en muchas ocasiones a propuesta de los propios trabajadores, que consideran que comenzar antes les permite desarrollar su actividad en mejores condiciones y mantener la productividad durante los episodios de calor extremo. "Lo más importante es adaptar las horas, en la medida de lo posible, para las olas de calor", resume.

Pese a ello, Rodríguez advierte de que el margen de adaptación sigue siendo limitado. Aunque los camiones disponen de aire acondicionado, muchos profesionales deben pasar largos periodos fuera de la cabina para manejar grúas o realizar operaciones de carga y descarga. "No es lo mismo estar a 18 grados dentro del camión que salir y estar a 40 grados", señala. Por este motivo, la Federación de Transportes reclama desde hace tiempo a las autoridades portuarias una reorganización de los horarios que permita concentrar parte de la actividad en las primeras horas del día y reducir así la exposición de los trabajadores.

Desde 2023, la normativa de prevención de riesgos laborales reforzó las obligaciones de las empresas ante los fenómenos meteorológicos adversos. Cuando la Aemet activa avisos por altas temperaturas y la evaluación de riesgos determina que existe un peligro para la salud de los trabajadores, las compañías deben adoptar las medidas necesarias para minimizar la exposición. Si estas actuaciones no son suficientes para garantizar la seguridad de la plantilla, la actividad deberá reorganizarse o incluso suspenderse mientras persistan las condiciones de riesgo.

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