Es oficial en la Ley de Propiedad Horizontal: gritar los goles de España esta noche puede acabar en una denuncia de tus vecinos
Celebrar un tanto de España no está prohibido, pero cuando los partidos terminan de noche los gritos pueden convertirse en un problema legal para los vecinos y derivar en multas

Los aficionados de la Selección Española tendrán que ser prudentes esta noche / La Provincia / Freepik
Los aficionados más nerviosos lo tendrán muy complicado esta noche en el España - Argentina. Mientras algunos vivirán el encuentro con calma desde el sofá, otros lo sentirán como si estuvieran en una de las gradas del Metlife Stadium. Para los más eufóricos, los gritos, cánticos y celebraciones pueden convertirse en un problema si terminan molestando a los vecinos, una situación sobre la que la Ley de Propiedad Horizontal y las normas de convivencia establecen ciertos límites.
A pesar de que la LPH no menciona expresamente los gritos durante un partido de fútbol, sí establece un marco claro sobre los ruidos molestos dentro de las comunidades de propietarios. La normativa recuerda que el uso de una vivienda no puede perjudicar la convivencia. Por ello, una celebración desmedida que altere el descanso puede acabar teniendo consecuencias, tanto vecinales como económicas, sobre todo, si se repiten de forma continuada.
La Ley considera los ruidos de una vivienda como una actividad molesta
El artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal que prohíbe desarrollar actividades que resulten molestas para el resto de propietarios o que incumplan la normativa general sobre convivencia.
En la práctica, los gritos por un gol no suelen generar problemas cuando son hechos aislados y ocurren en horario diurno. Sin embargo, la situación cambia cuando el partido se prolonga hasta la noche, especialmente si hay prórroga o tanda de penaltis, como podría suceder en el España - Bélgica.
La mayoría de ordenanzas municipales fijan el comienzo del horario de descanso entre las 22:00 y las 23:00 horas, momento en el que los límites de ruido permitidos se reducen considerablemente. Este horario coincidirá con la segunda parte del encuentro.
Un solo grito puede superar el límite permitido
Son los ayuntamientos quienes establecen los niveles máximos de ruido. De forma general, durante la noche, el sonido que llega al interior de la vivienda del vecino no debería superar los 25 o 30 decibelios, mientras que un grito de celebración puede alcanzar fácilmente entre 80 y 100 decibelios.
La medición de ese ruido se realiza desde la vivienda afectada y no desde la casa del aficionado.
El problema se agrava en verano. Con las ventanas abiertas, los patios interiores amplifican el sonido y facilitan que los gritos lleguen a dormitorios donde otras personas intentan descansar. A ello se suma el retraso de las retransmisiones según la plataforma utilizada, lo que provoca que un mismo gol se celebre varias veces con segundos de diferencia.
Si las molestias se repiten, la comunidad dispone de varias herramientas para actuar. Sin embargo, al tratarse de una noche donde todos estaremos viendo el España - Bélgica, no debería haber ningún problema más.
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