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Ley Propiedad Horizontal lo confirma: los propietarios pueden reclamar una indemnización si las obras en la comunidad dejan inutilizable su plaza de garaje

La normativa no establece un baremo fijo ni cuantías fijas y la comunidad debe dejar el espacio exactamente en el mismo estado en el que estaría si las obras no se hubieran realizado

Si no puedes aparcar el coche, puedes recibir esta indemnización

Si no puedes aparcar el coche, puedes recibir esta indemnización

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Las plazas de garaje en las comunidades de vecinos son uno de los habituales focos de conflicto entre propietarios. Los problemas por invadir las líneas delimitadoras, utilizar el espacio como trastero, dificultar las maniobras o impedir el correcto uso de una plaza generan numerosas disputas. Además, cuando unas obras realizadas por un propietario o por la propia comunidad impiden utilizar el garaje, el afectado puede tener derecho a recibir una indemnización si se cumplen determinados requisitos.

Estas obras suelen generar molestias entre los vecinos. Por eso, la normativa está hecha para equilibrar el interés general de la comunidad y los derechos individuales de cada propietario.

Estado de uno de los garajes en estado de abandono en Barrio Atlántico, con la base de los pilares dañados, cuartos trasteros inutilizados y basura acumulada.

Estado de uno de los garajes en estado de abandono / J.PEREZ CURBELO

Así, aunque están obligados a permitir el acceso a su plaza o soportar las obras imprescindibles para conservar el edificio, también pueden exigir que la comunidad les compense por los perjuicios económicos que esa situación les provoque.

La LPH ampara la reclamación

El respaldo legal se encuentra en el artículo 9.1.c de la Ley de Propiedad Horizontal, que obliga a los propietarios a consentir las reparaciones necesarias para el mantenimiento del inmueble, pero añade que tienen derecho a ser resarcidos por los daños y perjuicios ocasionados.

La jurisprudencia ha extendido esta protección a otros elementos privativos, como las plazas de garaje y los trasteros, después de haber sido creada para las viviendas y locales.

Un coche y una moto comparten plaza de parquing en un garaje comunitario

Un coche y una moto comparten plaza de parking en un garaje comunitario / Archivo

Esto significa que un propietario no puede impedir que se realicen las obras si son necesarias para la conservación del edificio, pero tampoco está obligado a asumir de su bolsillo los gastos derivados de no poder utilizar su plaza.

Qué indemnizaciones se pueden reclamar

La compensación dependerá del perjuicio sufrido y deberá estar siempre debidamente acreditada. Entre las situaciones más habituales figuran:

  • Pago de un aparcamiento alternativo: ya sea mediante un abono mensual en un parking cercano o el alquiler temporal de otra plaza.
  • Pérdida de ingresos: si la plaza estaba alquilada y el arrendatario deja de pagar mientras duren las obras.
  • Daños materiales en el vehículo: si durante la ejecución de los trabajos se producen desperfectos por caída de materiales, polvo, filtraciones o cualquier otra incidencia relacionada con la obra.

En todos los casos será imprescindible conservar contratos, facturas, recibos o cualquier otra documentación que permita demostrar tanto el gasto realizado como la relación directa con las obras comunitarias.

Para evitar llegar a esto, muchas comunidades intentan evitar conflictos ofreciendo soluciones antes de que aparezcan las reclamaciones. Una de las fórmulas más habituales consiste en alquilar plazas alternativas para los vecinos afectados mientras duran los trabajos. Otra opción es que cada propietario busque un estacionamiento por su cuenta y presente posteriormente las facturas para obtener el reembolso.

También es posible alcanzar un acuerdo para fijar una indemnización económica por cada día que la plaza permanezca inutilizada.

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